GRAMÁTICA DE

INDOEUROPEO

MODERNO

Tercera edición

 

Part I.

Lenguaje y cultura

Part II.

Fonología y morfología

Part III.

Sintaxis

Part IV.

Textos y diccionario etimológico

 

 

Carlos Quiles                 

Fernando López-Menchero

 


TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR

ANTONIO ENRIQUE LÁZARO SAHUQUILLO

 

Version 5.05 (2017)

© 2017 Carlos Quiles

© 2017 Fernando López-Menchero

© 2017 Antonio Enrique Lázaro Sahuquillo

ACADEMIA PRISCA

Avda. Sta. María de la Cabeza, 3, E-LL, Badajoz 06001, Spain.

Badajoz – Dep. Leg. BA-145-0 (2006)  |  Sevilla – Dep. Leg. SE -4405-2007 U.E.

ISBN-13: 978-1480049765   |  ISBN-10: 148004976X

Información, traducciones y revisions de este título: <https://indoeuropeo.org/>.

Versión original e inglés: <https://indo-european.info/>

Discusión sobre indoeuropeo moderno: <https://academiaprisca.org/forum/>

 

Impreso en la Unión Europea

Publicado por Academia Prisca <https://academiaprisca.org/>

Trabajo bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0. Para ver una copia de la licencia, visite <http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/> o envíe una carta a Creative Commons, 171 Second Street, Suite 300, San Francisco, California, 94105, USA.

Las imágenes tomadas o modificadas de los projectos Wikimedia son referenciados con descripción de autor-fecha, con nombres de usuarios (o nombres reales, si están disponibles), y enlaces a la fuente en la sección Bibliography, al final del libro, salvo que estén en el dominio público (DP).

Este (e)libro gratuito se realizó por motivos educacionales, sin ánimo de lucro. Sus autores no se atribuyen la autoría de los párrafos referenciados, ni está ideado para lectores especializados en lingüística indoeuropea (por lo que el mercado para trabajos con copyright permanece íntegro), y la cantidad y entidad de las porciones usadas en relación con los trabajos con copyright es mínima. Por lo tanto, el uso de fragmentos cae dentro de la política de fair use de la legislación internacional. Como las revisiones de este libro se publican de forma inmediata, ningún material contenido aquí permanece en contra de los deseos y derechos de autores o editoriales.

Aunque se han tomado todas las precauciones posibles en la preparación de este libro, la editorial y los autores no asumen ninguna responsabilidad por errors u omisiones, o por daños resultantes del uso de infromación contenida aquí. La responsabilidad de la persistencia o exactitude de las URLs externas o páginas web de terceros a las que se refiere esta publicación corresponde a sus respectivos dueños, y no es possible garantizar que dicho contenido es, o se mantenga, exacto o apropiado.


Tabla de contenidos

Tabla de contenidos. 3

Prólogo.. 9

Guía para el lector.. 13

Agradecimientos. 15

Consideraciones de método.. 17

La teoría de las tres dorsales. 19

La pérdida de las laringales. 27

Convenciones usadas en este libro.. 33

Sistema de escritura. 35

Indoeuropeo moderno. 43

1. Introducción.. 51

1.1. La familia lingüística indoeuropea.. 51

1.2. Visiones tradicionales. 53

1.3. La teoría de las tres etapas. 55

1.4. La Urheimat protoindoeuropea.. 61

1.5. Otras teorías arqueolingüísticas. 72

1.6. Relación con otras lenguas. 74

1.7. Dialectos indoeuropeos. 77

La fábula de Schleicher: Del PIE al castellano. 77

1.7.1. Dialectos indoeuropeos septentrionales. 80

1.7.2. Dialectos indoeuropeos meridionales. 114

1.7.3. Lenguas anatolias. 136

2. Fonología.. 143

2.1. Clasificación de los sonidos. 143

2.2. Pronunciación.. 147

2.3. Sílabas. 149

2.4. Prosodia.. 152

2.5. Accent.. 153

2.6. Cambio vocálico.. 157

2.7. Cambio consonántico.. 159

3. Las palabras y sus formas. 163

3.1. Las partes del habla.. 163

3.2. Flexión.. 164

3.3. Raíz y tema.. 165

3.4. Género.. 168

3.5. Número.. 171

4. Sustantivos. 173

4.1. Declinación de los sustantivos. 173

4.2. Primera declinación.. 179

4.2.1. Paradigma de la primera declinación. 179

4.2.2. Ejemplos de la primera declinación. 180

4.2.3. El plural en la primera declinación. 181

4.3. Segunda declinación.. 182

4.3.1. Paradigma de la segunda declinación. 182

4.3.2. Ejemplos de la segunda declinación. 184

4.5.3. El plural en la segunda declinación. 185

4.4. Tercera declinación.. 186

4.4.1. Paradigma de la tercera declinación. 186

4.4.2. En i, u. 186

4.4.3. En diptongo. 189

4.4.4. El plural en las declinaciones tercera y cuarta. 190

4.5. Cuarta declinación.. 191

4.5.1. Paradigma de la cuarta declinación. 191

4.5.2. En oclusiva, m, l 192

4.5.3. In r, n, s. 194

4.5.4. El plural en la cuarta declinación. 195

4.6. Sustantivos variables. 195

4.7. Tipos de flexión.. 196

Disgresión: Patrones nominales de acentuación-apofonía. 198

4.8. Desarrollos del número: el Dual.. 202

5. Adjetivos. 203

5.1. Flexión de los adjetivos. 203

5.2. Movimiento.. 203

5.3. Especialización del adjetivo.. 206

5.4. Comparación de los adjetivos. 207

5.5. Numerales. 210

5.5.1. Clasificación de los numerales. 210

5.5.2. Cardinales y ordinales. 210

5.5.3. Declinación de cardinales y ordinales. 213

5.5.4. Distributivos. 216

5.5.5. Adverbios numerales. 217

5.5.6. Multiplicativos. 217

6. Pronombres. 219

6.1. Sobre los pronombres. 219

6.2. Pronombres personales. 219

6.3. Pronombres reflexivos. 222

6.4. Pronombres posesivos. 223

6.5. Pronombres anafóricos. 223

6.6. Pronombres demonstrativos. 224

6.7. Pronombres interrogativos e indefinidos. 226

6.7.1. Introducción. 226

6.7.2. Compuestos. 228

6.7.3. Correlativos. 230

6.8. Pronombres relativos. 231

6.9. Otros pronombres. 231

7. Verbos. 233

7.1. Introducción.. 233

7.1.1. Voz, modo, tiempo, persona, número. 233

7.1.2. Voz. 234

7.1.3. Modos. 236

7.1.4. Aspecto. 236

7.1.5. Los tiempos del verbo finito. 237

7.2. Formas del verbo.. 238

7.2.1. Temas verbales. 238

7.2.2. Terminaciones verbales. 239

7.2.3. La vocal temática. 245

7.3. Las conjugaciones. 246

7.4. Los cuatro temas. 251

7.4.1. Temas de tiempo y derivación verbal 251

7.4.2. El tema de presente. 252

7.4.3. El tema aoristo. 265

7.4.4. Tema de perfecto. 267

7.5. Temas de modo.. 269

7.7. Formas de sustantivo y adjetivo.. 273

7.8. Ejemplos conjugados. 279

7.8.1. Verbos temáticos. 279

7.8.2. Flexión atemática. 284

7.8.3. Temas comunes PIE.. 289

7.9. Composición verbal.. 291

7.10. Acentuación verbal.. 291

8. Partículas. 293

8.1. Partículas. 293

8.2. Adverbios. 295

8.3. Derivación de adverbios. 295

8.4. Preposiciones. 297

8.5. Conjunciones. 300

8.6. Interjecciones. 302

9. Morfosintaxis. 305

9.1. Morfosintaxis verbal.. 305

9.1.1. Persona. 305

9.1.2. Tiempo-aspecto y modo. 305

9.1.3. Voz. 309

9.2. Morfosintaxis verbal.. 310

9.2.1. Nominativo. 310

9.2.2. Vocativo. 310

9.2.3. Acusativo. 311

9.2.4. Instrumental 312

9.2.5. Dativo. 313

9.2.6. Ablativo. 314

9.2.7. Genitivo. 314

9.2.8. Locativo. 315

9.2.9. Formas de caso: Elementos adverbiales. 316

10. Sintaxis de la oración.. 319

10.1. La oración.. 319

10.1.1. Tipos de oraciones. 320

10.1.2. Sintagma nominal 322

10.1.3. Sintagma verbal 324

10.2. Modificadores de la oración.. 326

10.2.1. Patrones de entonación. 326

10.2.2. Partículas delimitadoras de la oración. 329

10.3. Modificadores verbales. 330

10.3.1. Oraciones declarativas. 330

10.3.2. Oraciones interrogativas. 331

10.3.3. Oraciones negativas. 334

10.4. Modificadores nominales. 336

10.4.1. Construcciones adjetivas y de genitivo. 336

10.4.2. Compuestos. 337

10.4.3. Determinantes en los sintagmas nominales. 343

10.4.4. Aposición. 344

10.5. Formas modificadas de las oraciones simples PIE.. 346

10.5.1. Coordinación. 346

10.5.2. Complementarias. 348

10.5.3. Cláusulas subordinadas. 351

10.6. Categorías sintácticas. 358

10.6.1. Partículas como medios de expresión sintáctica. 358

10.6.2. Orden marcado en las frases. 361

10.6.3. Tematización y su relación enfática. 361

10.6.4.  La ley de Wackernagel y el emplazamiento de los clíticos. 364

10.7. Prosodia en el sintagma y la frase.. 368

10.8. Poetry.. 369

10.9. Nombres de personas. 372

Apéndice I: Indoeuropeo en uso.. 377

I.1. Komtloqjom (conversación) 377

I.2. Horatjosjo kanm (Horatii Carminvm) 380

I.3. El nuevo testamento en indoeuropeo.. 383

I.3.1. Pater Nos (Padre Nuestro) 383

I.3.2. Slwēje Marijā (Ave María) 384

I.3.2. Kréddhēmi (Credo de Nicea) 384

I.3.3. Noudós Sūnús (Parábola del hijo pródigo) 387

I.3.4. Newom suwéistunjom (Nuevo Testamento) – Jōhanēs, 1, 1-14. 392

I.4. El Rigveda en indoeuropeo.. 394

Apéndice II: Léxico del indoeuropeo tardío.. 395

Aspectos formales. 395

II.1. Inglés – indoeuropeo tardío.. 397

II.2. Indoeuropeo tardío – inglés. 435

Apéndice III: Análisis en profundidad.. 515

III.1. Nombres raíz.. 515

III.2. Pronomres. 520

III.2.1. Pronombres indefinidos. 520

III.2.2. Pronombres demonstrativos. 521

III.2.3. Pronombres personales. 522

III.3. Formación de palabras: Alargamientos y sufijos comunes PIE.. 526

Bibliografía y otros recursos. 533

Recursos online.. 536

Wikipedia. 536

Imágenes y mapas. 537

Biografía (2011) 539


Prólogo

En esta nueva edición de nuestra Gramática seguimos la intención inicial de este trabajo, intentando no incluir opiniones personales, sino una colección de los artículos académicos mejor valorados acerca del protoindoeuropeo (PIE) reconstruíble, aportando todo lo que pudiera ser útil para la enseñanza y aprendizaje del indoeuropeo como lengua viva.

Con ese objetivo en mente, y con nuestro compromiso de seguir el método científico, hemos revisado el texto completo en busca de material en desuso y formas no explicadas, así como inconsistencias en reconstrucciones o convenciones. También hemos restringido las elecciones marginales en favor del consenso general, de forma que se pueda ofrecer un manual claro, sobrio, y consensual para aprender indoeuropeo.

El abordaje preferido en este libro desde hace más de 5 años es similar al seguido en Gamkrelidze–Ivanov (1994-1995), y especialmente al seguido por Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998). Ambos volvieron al indoeuropeo ‘Brugmanniano’ (revisándolo), el fruto histórico del desarrollo de ciertas isoglosas, tanto fonética (pérdida de laringales, con el desarrollo del sistema de vocales largas y cortas) y morfológicas (sistema politemático en nombre y verbo, innovaciones en su inflexión).

Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998) distinguen entre indoeuropeo antiguo y su ancestor el protoindohitita (PIH) – laringal, sin distinción en cantidad vocálica y con un sistema monotemático. Hemos desarrollado esa tendencia, centrándonos en un periodo posterior al indoeuropeo tardío, en busca de un indoeuropeo postlaringal, para evitar el puzle de la “laringal fundida” del ‘indoeuropeo desintegrante’ de Bomhard (1984), y la notación convencional de una schwa indogermanicum (mantenida en Adrados–Bernabé–Mendoza), más apropiada para una descripción del periodo complejo de cambio fonético – posiblemente motivo de la huída de la mayoría de trabajos modernos hacia el PIE teórico, con fonética indohetita. La morfología y la sintaxis se mantienen por tanto lo más cercana posible a los idiomas indoeuropeos antiguos atestiguados, siempre comparados con el material anatolio, pero evitando las inconsistencias temporales que se encuentran en las reconstrucciones diacrónicas de muchos manuales actuales.

 

Tratamos de llenar el vacío que Gamkrelidze–Ivanov y Adrados–Bernabé–Mendoza dejaron al seguir trabajos (Lehmann 1972, Rix 1986, etc.) que ya diferenciaban PIH de indoeuropeo tardío (IET), intentando “llevar la teoría de las tres fases hasta su final amargo. Una vez establecida la existencia del IE en tres fases, mucho queda por hacer. Debemos definir el detalle, y debemos explicar la razón de esa evolución, qué elementos formales maneja el PIE, y cómo se adscriben a nuevas funciones y categorías. Esos desarrollos influirán en la historia de lenguas individuales, que tendrán que ser revisadas. No sólo en el campo de la morfología, sino también en la fonética y sintaxis” (Adrados–Bernabé–Mendoza 1995-1998).

Además de una reconstrucción fiable de los antecesores directos de las lenguas IE más antiguas (indoeuropeo noroccidental, protogriego, y protoindoiranio), este trabajo ‘corrompe’ el lenguaje natural – como cualquier gramática de un idioma clásico – con la intención de mostrar un lenguaje vivo, y la necesidad de establecer unas convenciones mínimas de escritura para embellecer la notación fonética. La cuestión ‘¿por qué no aprender indoeuropeo como un lenguaje vivo?’ surge en le mismo momento en que la reconstrucción se centra en un abordaje (científicamente) conservador – la consecuencia última de la teoría de las tres fases, y la búsqueda de reconstrucciones más exactas -, obteniéndose un sistema lingüístico históricamente más fiable. Un sistema lingüístico libre de artificios teóricos, u opiniones personales sobre las formas ‘originales’, que trata de cubrir la infinidad de incertidumbres de la actual reconstrucción diacrónica protoindoeuropea.

Como podrá inferir el lector, la cuestión de “natural” vs. “artificial” no se contesta fácilmente en relación con lenguas antiguas. La fonética griega antigua, por ejemplo, se conoce a partir de reconstrucción interna y externa, y el estado del arte actual se basa en la evidencia discutida extensamente por lingüistas y filólogos de los siglos XIX y XX, con muchas cuestiones sin resolver. Además, el griego antiguo no es una lengua; son en realidad muchos dialectos, cada uno con distintos periodos de evolución, y distintas representaciones de sus sonidos, todo lo cual se resume con el nombre griego antiguo. Otro ejemplo es el sásnkrito, retenido en distintas fases de su evolución histórica y sus dialectos gracias a la tradicición oral. Sus primeros escritos y reglas gramaticales se escribieron siglos después de que dejara de hablarse, y siglos antes de convertirse en la lengua clásica de la India. El latín no es diferente de estos ejemplos, siendo sistematizado en el llamado período clásico, mientras un latín vulgar real, variable dialectal y temporalmente, era usado por los habitantes del Imperio Romano, haciendo que p.ej. cuestiones sobre la pronunciación adecuada sean debatidas aún hoy.

El interés en el estudio y uso del indoeuropeo como una lengua viva hoy es equivalente al interés en el estudio y uso de esas lenguas antiguas como lenguas cultas en el Imperio Bizantino, la India, y Europa medieval, respectivamente. En relación con la certeza en la reconstrucción, los dialectos tempranos del indoeuropeo tardío no son menos naturales que esas lenguas clásicas. Incluso lenguas modernas, como el inglés o el español, son en gran medida lengas cultas, en las que las tendencias sociales y los artificios lingüísticos dividen constantemente entre lo que es formal o coloquial, educado o vulgar, o simplemente buen o mal uso del lenguaje.

Sobre la cuestión de lengua ‘muerta’ vs. ‘viva’, existe un debate intenso sobre la naturaleza del sánskrito, al que no se considera muerto como otros idiomas, por ser utilizado aún hoy en la India.La noción de la muerte de un idioma permanece por tanto en un dominio oscuro entre academia y opinión pública.

Prefiero copiar las palabras de Michael Coulson del prólogo de un gran trabajo introductor al sánskrito (de la serie Teach Yourself®), que se refiere al sánskrito como lengua culta (y muerta), más allá de las reglas que los gramáticos impusieron. Pienso que este texto es válido si se sustituye ‘sánskrito’ por ‘indoeuropeo’; las ‘reglas’ de los ‘gramáticos’ por la ‘reconstrucción’ de los ‘investigadores de IE’; y los ‘famosos escritores de sánskrito’ por ‘escritores potenciales de IE’:

 «Para [la época en que vivió Kālidāsa, un escritor ca. siglo V d.C.] el sánskrito ya no era una lengua materna, sino una lengua para ser estudiada y dominada de forma consciente. Esa transformación vino a partir de un proceso gradual, cuyos comienzos pueden trazarse a un momento anterior al mismo Pāini [antiguo gramático indio, ca. siglo VI-IV a.C] (…) Kālidāsa aprendió su sánskrito a partir de las reglas de un gramático que vivió 700 años antes de su tiempo. Esta situación puede resultar paradójica para un lector occidental. Nuestro paralelo más cercano es la posición del latín en la Europa medieval. Sin embargo, existe una diferencia importante. Pocos podrían negar la importancia de Cicerón o Virgilio en la literatura latina frente a cualquier autor medieval. Más bien al contrario, pocos sanskritistas negarían que el centro de gravedad de la literatura en sánskrito orbita alrededor del primer milenio d.C., aunque todos sus autores escribieran en una llamada ‘lengua muerta’.

Llegados a este punto es útil hacer una distinción dual – entre lengua viva y muerta, y entre lengua natural y culta. Una lengua es natural cuando se adquiere y usa instintivamente; es viva cuando la gente elige conversar y formular ideas en ella frente a otras. Para el académico occidental, el sánskrito es una lengua muerta y culta. Para Kālidāsa o Śakara [filósofo indio del s. IX de una region de habla dravídica] el sánskrito era una lengua culta, pero viva. (el término ‘culto’ no es enteramente satisfactorio, pero el término ‘artificial’, obvio complementario de ‘natural’, se reserva normalmente a lenguas construidas en su totalidad como el Esperanto.)

 (…)

Las lenguas vivas, sean naturales o cultas, cambian y evolucionan. Pero cuando una lengua culta como el inglés literario está vinculado a – y constantemente revitalizado por – un habla natural, sus oportunidades de crecimiento son limitadas. El sánskrito provée de un ejemplo fascinante de una lengua desarrollada en completa libertad de tales limitaciones como un instrumento de expresión intelectual y artística. Decir que el sánskrito clásico se escribió de conformidad con las reglas de ini es cierto, pero lleva a un error importante. Pāini se habría quedado asombrado por la forma en que ā o Bhavabhūti o Abhinavagupta manejaron el lenguaje. Es precisamente el hecho de que los escritores de sánskritos insistieran en usarlo como una lengua viva y no muerta lo que ha sido problemático para académicos occidentales. W. D. Whitney, un sanskritista importante del s. XIX pero de gran arrogancia, dijo de la lengua clásica: ‘De historia lingüística no tiene nada; tan solo historia de estilo, y de ello en su mayor parte muestra una depravación gradual, un aumento de la artificialidad y una intensificación de ciertos rasgos indeseables del lenguaje – como el uso de construcciones pasivas y de participios en lugar de verbos, y la sustitución de compuestos por frases’. Por qué ese uso de construcciones pasivas, y participios en lugar de verbos es indeseable, no digamos depravado, se deja sin explicar, y aunque ha habido considerables avances en la disciplina lingüística en los últimos cincuenta años no hay nada que ayude a clarificar o justificar esas calificaciones. Por supuesto, las palabras de Whitney no serían meritorias de resucitarse si no fuera por sus ecos sobreviven en algunos rincones.

La aceptación de las reglas de Pāini implicaron la estabilización final de la fonología del sánskrito, y también (al menos en el sentido negativo de que ninguna forma podía ser usada si no era sancionada por él) de su morfoloía. Pero Pāini no fijó la sintaxis. Haberlo hecho de forma explícita e incontrovertida sería difícil en cualquier idioma, dado que hay muchas formas de expresar la misma idea y muchas otras formas de expresar ideas similares.»

Badajoz, abril 2011

 


 

Guía para el lector

A. Abreviaturas

AAA.: altoalemán antiguo

AAM.: altoalemán medieval

aav.: antiguo avestánico

abl.: ablativo

acc.: acusativo

act.: activo

adj.: adjetivo

adv.: adverb

AEE: antiguo eslavónico eclesiástico

ahet: Old Hittite

aind.: antiguo indio

air: antiguo irlandés

alb.: albanés

alat: Archaic Latin

alit.: Old Lithuanin

ang.: anglosajón

anor.: Old Norse

arm.: armenio

aor.: aoristo

aper.: Old Persian

aprus.: Old Prussian

arus.: Old Russian

aux.: auxiliar

av: avestánico

bsl.: baltoeslavo

AnC: anatolio común

cel.: celta

cf.: confer ‘compare, contraste’

cz.: checo

dat.: dativo

DIE: dialectos indoeuropeos

e.g.: exempli gratia ‘por ejemplo’

FV: frase verbal

FN: frase nominal

hol.: holandés

ing.: inglés

esp.: especialmente

f.: femenino

fem.: femenino

gen.: genitivo

gal.: galo

gr.: griego

gem.: germano

got.: godo

het.: hetita

mid.: voz mediopasiva

mic.: micénico

n.: neutro

neu.: neutro

nom.: nominativo

hom.: homérico

IE: indoeuropeo

IEM: IE moderno

IENO: IE noroccidental

IET: indoeuropeo tardío

imp.: imperativo

imperf.: imperfecto

ins.: instrumental

int.: interrogativo

ita.: itálico

lat.: latín

lit.: lituano

let.: letón

loc.: locativo

luv.: luvita/luvio

lic.: lycio

m.: masculino

masc.: masculino

O: objeto

Obj.: objeto

opt.: optative

osc.: Oscan

OSV: orden objeto-sujeto-verbo

OV: orden objeto-verbo

perf.: perfecto

PAn: protoanatolio

Pgem.: pre-protogermano

PII: protoindoiranio

PGr: protogriego

fri: frigio

PIE: protoindoeuropeo

PII.: protoindoiranio

PIH: protoindohetita

pl.: plural

pres.: presente

pron.: pronombre

ptc.: partícula

rus.: ruso

sg.: singular

skr.: sánskrito

esl.: eslavo

SOV: orden sujeto-objeto-verbo

subj.: subjuntivo

SVO: orden sujet-verbo-objeto

toc.: tocario

umb.: umbro

ved.: védico

v.i.: vide infra ‘ver más abajo’

VO: orden verbo-objeto

voc.: vocativo

v.s.: vide supra ‘ver más arriba’

VSO: orden verbo-sujeto-objeto

1st: first person

2nd: second person

3rd: third person

 

B. Símbolos

*

Denota una forma reconstruída, no preservada en documentos escritos

**

Denota una forma reconstruída, basada en reconstrucción interna

“viene de” o “se deriva de”

“se convierte en” o “deriva en”

-

Indica límite de morfema, o separa la parte de la palabra en la que el lector debería centrarse

( )

Englobe la parte de la palabra que no es relevante para la discusión, o es parte opcional.

“desinencia cero” o “grado cero”

˟

denota una forma errónea

 

C. Convenciones de escritura

Todas las formas lingüísticas están escritas en itálica. La única excepción son formas DIE, que aparecen en negrita; y además en itálica si son morfemas o formas dialectales (de PII, PGr, o europeo occidental u oriental). Usamos una escritura no fonética para los DIE, siguiendo las convenciones del Sistema de escritura propuesto (v.i.).

Cuando se representan esquemas léxicos:

C = consonante

R = resonante (r, l, m, n)

T = dental

K = oclusiva

J = semivocal (j, w)

H = cualquier laringal o laringal única

V = vocal

= vocal larga

I = i, u

° = vocal auxiliar o epentética

(convencionalmente, el símbolo ° bajo resonantes vocálicas se coloca antes de éstas en esos casos)

# = límite silábico

Citaciones: las referencias autor-fecha entre paréntesis se usan para los libros más frecuentemente citados (aparecen en la Bibliografía), mientras que para otros artículos y libros se citan autor-título y, si es posible, enlace al texto.

Agradecimientos

Debo gratitud especial a mi mejor amiga y ahora prometida Mayte, cuyas muchas cualidades no incluyen conocimiento o interés en lingüística histórica. Pero sin ella esta obra nunca se habría escrito.

He sido muy afortunado al beneficiarme del interés de Fernando López-Menchero y de sus innumerables contribuciones, revisiones y correcciones. Sin su amplio conocimiento en griego antiguo y latín, así como su interés en las investigaciones IE más recientes, esta gramática habría sido impensable.

He recibido el apoyo inestimable de muchos colegas y amigos de la Universidad de Extremadura (UEx), desde que comenzamos a publicar este libro hace media década. La Universidad ha sido crucial par aesta empresa: primero en 2005 cuando el Prof. Antonio Muñoz, vicedecano de la facultad de Biblioteconomía y Documentación, apoyó este proyecto de renacimiento lingüístico ante el comité del concurso y posteriormente; en 2006, cuando representantes de la oficina del decano, del gobierno regional de Extremadura, y de la oficina del ayuntamiento de Cáceres reconocieron nuestro trabajo premiando nuestro proyecto con un galardón en la “Competición de emprendedores en la sociedad de la imaginación”, organizdno un viaje de negocios a Barcelona para los proyectos más innovadores; y en 2007, cuando recibimos el apoyo del departamento de clásicas de la UEx.

Durante estos años he recibido comentarios de usuarios entendidos, así como amigos y miembros de la Asociación de la lengua indoeuropea, que estaban en mejor posición para juzgar asuntos como la inteligibilidad y la consistencia del conjunto. También debo a Manuel Romero, de Imcrea Diseño Editorial, su ayuda con el diseño y la administración editorial de la primera edición.

La influencia del trabajo de muchos académicos recientes es evidente en estas páginas. Estos son algunos de las más citados (en orden alfabético): D.Q. Adams, F.R. Adrados David Anthony, R.S.P. Beekes, Emile Benveniste, Alberto Bernabé, Thomas Burrow, George Cardona, James Clackson, B.W. Fortson, Matthias Fritz, T.V. Gamkrelidze, Marija Gimbutas, Eric Hamp, V.V. Ivanov, Jay Jasanoff, Paul Kiparsky, Alwin Kloekhorst, F.H.H. Kortlandt, Jerzy Kuryłowicz, W.P. Lehmann, J.P. Mallory, Manfred Mayrhofer, Wolfgang Meid, Michael Meier-Brügger, Torsten Meissner, Craig Melchert, Julia Mendoza, Anna Morpurgo Davies, Norbert Oettinger, Edgar Polomé, C.J. Ruijgh, Paolo Ramat, Donald Ringe, Helmut Rix, A.L. Sihler, Sergei Starostin, J.L. Szemerényi, Francisco Villar, Calvert Watkins, M.L. West.


 


 

Consideraciones de método

Este trabajo fue concebido para aquellos que aprenden idiomas, y no como defensa de investigación personal. Fragmentos de textos de muchas fuentes diversas se han copiado de forma literal, especialmente en aquellos aspectos controvertidos o poco tratados. Nos parece que, aunque el campo de la indoeuropeística es maduro, y el conocimiento sobre el mismo puede comprenderse de forma sencilla, todavía falta un resumen completo de las teorías consensuadas disponibles, que se encuentran dispersas en innumerables artículos y libros personales especializados.

Debemos empezar este trabajo exponiendo claramente nuestro método al seleccionar y resumir las teorías disponibles actualmente: es básicamente, como se acepta hoy para la reconstrucción del PIE, el método comparativo, con la ayuda de reconstrucción interna.

NOTE. Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998): “Pensamos que un lingüista debe seguir, para establecer relaciones entre lenguas, métodos lingüísticos. Si los resultados son coincidentes, o compatibles, o pueden ser perfeccionados con otros obtenidos por arqueólogos, mejor. Pero un método mixto crea todo tipo de errores en cadena y resultados arbitrarios. Hemos visto eso en muchas ocasiones. Y un método puramente arqueológico como el apoyado por Renfrew 1987 o, en algunos momentos, por la misma Gimbutas 1985, choca con los resultados de la lingüística.

El método tiene que confiar en [el método comparativo y la reconstrucción interna]. Hemos expresado ya nuestra desconfianza en resultados basados en comparaciones tipolóticas con lenguas remotas (teoría glotálica, ergativo, etc.). Ahora son más frecuentes en libros como Gamkelidze-Ivanov 1994-1995.

Y comparaciones fundamentalmente léxicas tampoco deben ser el primer argumento en las comparaciones. No dudamos de su interés en ciertos momentos, e.g. para ilustrar la historia del germano en relación con el finés. Y deben tener interés en ciertas comparaciones: con lenguas uralo-altaicas, semitas, caucásicas, sumerias, etc.”

Las guías que deben seguirse, resumidas por Beekes (1995):

1.       “Ver qué información es generada por la reconstrucción interna.

2.      Recoger todo el material relevante para el problema.

3.      Intentar mirar el problema en el contexto más amplio posible, en relación así con cualquier otra cosa que pueda estar conectada con él. (…)

4.      Asumir las formas correspondientes, es decir, formas cuyo significado (probablemente) y cuyas estructuras (probablemente) parecen similares, todas derivadas de un ancestro común.

5.       La cuestión de cómo formas anormales deben ser evaluadas es difícil de contestar. Cuando una forma así puede ser una innovación en una lengua concreta (o un grupo de lenguas), la solución es que la forma en cuestión es joven y no puede ser importante para la reconstrucción de la forma original. Cuando una forma anormal se resiste a una explicación, es necesario considerar la posibilidad de que la forma sea una que preserva la original. (…)

6.      Para cada solución las (nuevas) leyes fonéticas asumidas deben ser fonéticamente probables, y las analogías deben ser plausibles.

7.       El sistema reconstruido debe ser probable (probabilidad tipológica). Si uno debe reconstruir un Sistema que no se encuentra en ninguna otra lengua conocida, siempre debe haber, al menos, razones para la duda. Por otra parte, cada lengua es única, y siempre existe la posibilidad de que algo completamente desconocido hasta entonces sea reconstruido.”

Hay dos aspects del método comparado tal y como se aplica que choca al lector ‘puramente científico’, siempre obsesionado con adoptar un abordaje conservador en la investigación, en el sentido de seguridad o confiabilidad. Tomaremos las palabras del discurso de Claude Bernard sobre el método científico, Introduction à l’étude de la médecine expérimentale (1865), para ilustrar este aspecto:

1. Autoridad vs. Observación. Sólo a través de la observación puede llevarse adelante la ciencia – no aceptando de forma no crítica la autoridad de fuentes académicas o universitarias. La realidad observable es nuestra única autoridad. “Cuando encontramos un hecho que contradice una teoría prevalente, debemos aceptar el hecho y abandoner la teoría, incluso cuando la teoría es apoyada por grandes nombres y generalmente aceptada”.

NOTA. La Autoridad es sin duda uan base común, fuerte y general paa mantener el trabajo en la gramática comparada, porque este es un campo basado en razonamiento ‘piramidal’, y no en investigación experimental. Pero la autoridad debe cuestionarse cuando sea necesario. La autoridad – sea la vision de la mayoría, o la opinion de renombrados lingüístas o escuelas lingüísticas – no significan nada, y las ideas no deben ser respetadas según quién las apoya (o ha apoyado).

2. Verificación y refutación. “Las teorías son sólo hipótesis, verificadas por hechos más o menos numerosos. Aquellos verificados por más hechos son los mejores, pero incluso ellos no son nunca finales, nunca deben ser creídos de forma absoluta”. Lo que es racionalmente cierto es la única autoridad.

Acerca de comprobación de hipótesis en ciencia, normalmente se utiliza el abordaje del test de hipótesis nula. En cuanto a la lingüística y su método comparado, en ocasiones la autoridad puede sustituir a la hipótesis nula o H0 (como en muchas ciencias no experimentales), mientras que argumentos en contra toman la posición de H1, y están por tanto en desventaja ante la visión de autoridad.

 Si dos teorías muestran un argumento fuerte contral el básico H0 (“nada demostrado”), y son por tanto aceptadas como explicaciones alternativas para un hecho observado, la más razonable debe ser seleccionada como nueva H0, sobre la base de la lex parsimoniae (o la llamada navaja de Ockham), por la que H0 debe ser la hipótesis que haga el menor número de asunciones, cuando ambas son iguales en todo lo demás (e.g. ambas explican suficientemente los datos disponibles).

NOTA. El principio se resume frecuentemente de forma incorrecta como “la explicación más sencilla es probablemente la correcta”. Este resumen lleva a error, en cuanto que el principio se centra en variar la carga de la prueba en las discusiones. Esto es, la Navaja es un principio que sugiere que debemos tender a las teorías más simples hasta que podamos cambiar simplicidad por mayor poder explicativo. Contrariamente al resumen popular, la teoría disponible más simple es en ocasiones menos explicativa. Los filósofos también añaden que el significado de “más simple” puede ser de hecho matizado.

Como ejemplo de la aplicabilidad del método científico, hemos tomado dos aspectos difíciles de la reconstrucción del PIE: las series de velares, y la pérdida de las laringales.

El problema con estas reconstrucciones particulares puede resumirse en las palabras de Clackson (2007): “Frecuentemente es una falta de los indoeuropeístas el sobrerreconstruir, y explicar cada desarrollo en las lenguas derivadas como reconstrucciones de un sistema más rico en la lengua paterna.”

La teoría de las tres dorsales

La reconstrucción fonética PIE está vinculada al pasado: la aceptación de las tres series de velares en PIE todavía está muy extendida. Nosotros seguimos inicialmente la reconstrucción de las ‘palatovelares’ de acuerdo con la autoridad y la convención en libros de IE – aunque no afecta a la reconstrucción del IENO –, pero hemos cambiado de opinión desde la primera edición de esta gramática.

La comparación directa en indoeuropeística, informada por la isoglosa centum-satem, dio como resultado la reconstrucción de tres series de consonantes dorsales en indoeuropeo tardío por Bezzenberger (Die indogermanischer Gutturalreihen, 1890), una teoría que devino clásica tras ser incluida por Brugmann en la 2ª Edición de su Grundriss. Estaba basada en comparación léxica: así, por ejemplo, de PIE *km̥tóm ‘cien’, existen las llamadas lenguas satem (cf. aind. śatám, av. satəm, lit. šimtas, AEE sto) y centum (cf. gr. -katón, lat. centum, got. hund, O.Ir. cet).

Las palatovelares *kj, *gj, y *gjh eran sonidos parecidos a [k] o [g] que habrían sufrido unos cambios fonéticos característicos en lenguas satemizadas –tres ‘series velares’ habrían devenido pues dos en todos los dialectos IE atestiguados. Según esa creencia original, por tanto, el grupo centum habría fundido las palatovelares *kj, *gj, y *gjh con las velares simples *k, *g, y *gh, mientras que el grupo satem fundió las labiovelares *kw, *gw, y *gwh con las velares simples *k,*g, y *gh.

El razonamiento para reconstruir tres series era muy simple: una solución fácil y directa para la lengua ancestral PIE debe ser que tuvo todas las tres series encontradas en las protolenguas, que se habrían fundido en dos series según su dialecto (centum vs. satem) – incluso si ningún dialecto IE muestra tres series de velares. Durante mucho tiempo esta división fue identificada también con una división dialectal IE, especialmente porque ambos grupos parecen no solaparse geográficamente: las ramas centum al oeste de las satem. Esta respuesta inicial al problema de las dorales debe considerarse hoy inapropiada, al menos como punto de partida para obtener una explicación mejor de este ‘puzle fonológico’ (Bernabé).

Muchos indoeuropeístas mantienen aún hoy una distinción de tres series de velares para indoeuropeo tardío (y para indohetita), aunque la investigación reciente tiende a mostrar que la serie de palatovelares fueron un desarrollo tardío en ciertos dialectos satem, extendido después a otros. Esta creencia fue formulada en primer lugar por Antoine Meillet (De quelques difficulties de la théorie des gutturals indoeuropéennes, 1893), y se ha seguido por lingüistas como  Hirt (Zur Lösung der Gutturalfrage im Indogermanischen, 1899; Indogermanische Grammatik, BD III, Das Nomen 1927), Lehmann (Proto-Indo-European Phonology, 1952), Georgiev (Introduzione allo studio delle lingue indoeuropee, 1966), Bernabé (“Aportaciones al studio fonológico de las guturales indoeuropeas”, Em. 39, 1971), Steensland (Die Distribution der urindogermanischen sogenannten Guttrale, 1973), Miller (“Pure velars and palatals in Indo-European: a rejoinder to Magnusson”, Linguistics 178, 1976), Allen (“The PIE velar series: Neogrammarian and other solutions in the light of attested parallels”, TPhS, 1978), Kortlandt (“H2 and oH2”, LPosn, 1980), Shields (“A new look at the centum/satem Isogloss”, KZ 95, 1981), etc.

NOTA. Hay una tendencia general a reconstruir labiovelares y velares simples, por lo que la hipótesis de las dos series de velares suele identificarse con esta teoría. Entre aquellos que apoyan dos series de velares hay, sin embargo, una minoría que considera las labiovelares un desarrollo secundario a partir de las velares puras, y reconstruye solo velares y palatovelares (Kuryłowicz), ya criticado por Bernabé, Steensland, Miller y Allen. Aún menos aceptación tiene la propuesta de reconstruir una serie de labiovelares y otra de palatales (Magnusson).

Argumentos en favor de dos series de velares incluyen:

1. En la mayoría de ocasiones las palatovelars parecen ser alófonos que resultan de la neutralización de las otras dos series en circunstancias fonéticas particulares. Su articulación dialectal estaba constreñida probablemente, bien a un entorno fonético especial (como la evolución en romance del latin k ante e o i), bien a la analogía de formas fonéticas alternantes.

NOTA. Sin embargo, es difícil señalar exactamente en qué circunstancias se da dicha alofonía, aunque se acepta de forma general que ocurría tras s y u, y frecuentemente ante r o a; también aparentemente ante m y n en algunos dialectos bálticos.  La distinción alofónica inicial se vió modificada cuando se fundieron las labiovelares y las velares simples. Esto produjo una nueva distinción fonémica entre palatales y velares simples, con una alternancia impredecible entre palatales y simples en formas relacionadas de ciertas raíces (aquellas originadas de una velar simple) pero no en otras (originalmente de labiovelares). Procesos analógicos siguientes generalizaron bien la velar simple, bien la palatal en todas las formas de una raíz. Aquellas raíces donde la consonante simple se generalizó son aquellas que se reconstruyen como de velares simples en la lengua madre, en contraste con las palatovelares.

2. Las palatovelars reconstruidas y las velares simples aparecen en distribuciones complementarias, lo que apoya su explicación como alófonos de los mismos fonemas. Meillet (Introduction à l’étude comparative des langues indo-européennes, 1903) estableció los contextos en los uque sólo hay velares: ante a, r, y tras s, u; mientras Georgiev (1966) clarificó que la palatalización de velares se produjo ante e, i, j, y ante líquida o nasal o w + e, i, ofreciendo datos estadísticos que apoyaban sus conclusiones. La presencia de velares palatalizadas ante o se produce por tanto por analogía con raíces en las que (debido al ablaut) el fonema velar se encuentra ante e y o, por lo que la alternancia *kje/*ko sería nivelada a *kje/*kjo.

3. Hay evidencia residual de diverso tipo en lenguas satem de una distinción original entre velares y labiovelares:

·      En sánskrito y baltoeslavo, en algunos entornos, las resonantes devienen  iR tras velares simples pero uR tras labiovelares.

·      En armenio, algunos linguistas apoyan que kw no se distingue de k ante vocales frontales.

·      En albanés, algunos lingüistas apoyan que  kw y gw pueden distinguirse de  k y g ante vocales frontales.

NOTA. Esta evidencia muestra que la serie de labiovelares era distinta de la serie de velares simples en IET, y no pudo ser un desarrollo secundario en lenguas centum. Sin embargo, no dice nada acerca de las series palatovelares vs. velares simples. Cuando surgió este debate, el concepto de fonema y su aparición histórica no era comprendido de forma clara, y como resultado se dijo (y en ocasiones se mantiene aún hoy) que la evidencia de la distinción de tres series de velares en la historia de una lengua IE particular indica que esa distinción debe reconstruirse para la lengua madre. Esto es teóricamente irracional, dado que obvia la posibilidad de un origen secundario de la distinción.

4. La hipótesis palatovelar apoyaría una evolución kj k en dialectos centum, i.e.  un movimiento de palatovelares a consonantes más posteriores, lo que está en contra de la tendencia general de las velares a moverse adelante en su articulación y palatalizarse en estos entornos. Una tendencia de este tipo no es cnocida, y por tanto tipológicamente a priori improbable (aunque no imposible), y necesita de otras asunciones.

5. La serie de velares simples es estadísticamente más rara que las otras dos en un léxico PIE reconstruido con las tres series: aparece en palabras sin afijos, y la mayoría están en una forma que habría inhibido la palatalización.

NOTA. Ejemplos típicos son:

o *yug-óm ‘yugo’: hit. iukan, gr. zdugón, skr. yugá-, lat. iugum, AEE. igo, Goth. juk.

o *ghosti- ‘huésped, extraño’: lat. hostis, got. gasts, AEE. gostĭ.

“El paradigma de la palabra ‘yugo’ podría haber mostrado un entorno de palatalización solo en el vocative *yug-e, que es improbable que estuviera nunca en uso común, y la palabra para ‘extraño’ ghosti- sólo aparece con el vocalismo o”. (Clackson 2007).

6. Alternancias entre velares simples y palatales son habituales para ciertas raíces  en distintas lenguas satem, donde la misma raíz aparece como palatal en algunas lenguas, pero como velar simple en otras.

NOTA. Esto es consistente con la generalización analógica de una u otra consonante en un paradigma alternante original, pero difícil de explicar de otra forma:

o  *ak-/ok- ‘afilado’, cf.  lit. akúotas, AEE. ostrŭ, aind. asrís, arm. aseln, but lit. asrùs.

o  *akmon- ‘piedra’, cf.  lit. akmuõ, AEE kamy, aind. áśma, but lit. âsmens.

o  *keu- ‘brillar’, cf. lit. kiáune, rus. kuna, aind. svas, arm. sukh.

o  *bhleg- ‘brillar’, cf. aind.  bhárgas, lit. balgans, AEE blagŭ, pero let. blâzt.

o  *gherdh- ‘cercar’, aind. ghá, av. gərəda, lit. gardas, AEE gradu, lit. zardas, let. zârdas.

o  *swekros ‘suegro’, cf. aesl. svekry, aind. śvaśru.

o  *peku- ‘ganado’; cf. alit. pkus, skr. paśu-, av. pasu-.

o  *kleus- ‘oir’; cf. skr. śrus, AEE slušatĭ, lit. kláusiu.

Un argumento bastante débil rechazando estos hallazgos en favor de las palatovelars se encuentra en Clackson (2007): “Estas formas pueden tomarse como reflejo del hecho de que el báltico es geográficamente periférico a las lenguas satem, y consecuentemente no participó en la palatalización en el mismo grado que las otras lenguas”.

7. Hay diferentes pares de velares satemizadas y no satemizadas encontradas en la misma lengua.

NOTA. El argumento antiguo propuesto por Brugmann (y copiado por muchos diccionarios posteriormente) acerca de “préstamos centum” no sostenible hoy. Para leer más sobre este tema, véase Szemerény (1978, revisado en Adrados–Bernabé–Mendoza 1995-1998), Mayrhofer (“Das Guttrualproblem un das indogermanische Wort für Hase”, Studien zu indogermanische Grundsprache, 1952), Bernabé (1971). Ejemplos incluyen:

o  *selg-  ‘lanzar’, cf. aind. sjáti, sargas

o  *kau/keu- ‘gritar’, cf. lit. kaukti, AEE kujati, rus. sova (as gr. kauax); aind. kauti, suka-.

o  *kleu- ‘hear’, lit. klausýti, slove, AEE slovo;  aind. karnas, sruti, srósati, śrnóti, sravas.

o  *leuk-, aind. rokás, ruśant-.

8. El número y los períodos de tendencias de satemización reconstruídos para las distintas ramas no son coincidentes.

NOTA. Así por ejemplo el indio antiguo muestra dos estadíos,

o    PIE *k aind. s

o    PIE *kwe, *kwi aind. ke, ki; PIE *ske, *ski > aind. c (cf. cim, candra, etc.)

En eslavo, se encuentran tres estadíos,

o    PIE *ks

o    PIE *kwe, *kwič  (čto, čelobek)

o    PIE *kwoi→*koi→*ke da ts (como esl. tsená)

9. En la mayoría de lenguas atestiguadas que presentan aspiradas como resultado de las llamadas palatovelares, la palatalización de otros fonemeas puede verse también (e.g. palatalización de labiovelares ante e, i), lo que puede indicar que existe una tendencia antigua a palatalizar todos los sonidos posibles, de los que la palatalización de las velares es el más antiguo.

NOTA. Se cree que la satemización pudo haber empezado como una ‘ola’ dialectal tardía, que habría afectado finalmente a todos los grupos dialectales PIE. El origen se encuentra probablemente en las velares seguidas por e, i, aunque formas alternantes como *gen/gon causaron correciones analógicas en cada dialecto, lo que oscurece aún más la situación original. Por tanto, formas no satemizadas en las llamadas lenguas satem serían restos no satemizados de la situación original, de la misma forma en que el español tiene feliz y no ˟heliz, o fácil y no ˟hácil, o el francés facile y nature, y no ˟fêle o ˟nûre como cabría esperar por su evolución fonética.

10. La existencia de lenguas satem como armenio en los Balcanes, un territorio centum, y la presencia del tocario, un dialecto centum, en Asia Central, como dialecto probablemente IE septentrional.

NOTA. La explicación tradicional de la división en tres series dorsales requiere que todas las lenguas centum compartan una innovación común que eliminó la serie palatovelar, debido a la a priori improbable movimiento posterior de las palatovelares (ver arriba). A diferencia de las lenguas satem, sin embargo, no existe evidencia de una conexión zonal entre las lenguas centum, y de hecho hay evidencia en contra de dicha conexión – las lenguas centum son geográficamente no contiguas. Además, si tal innovación territorial sucediera, se esperaría ver algunas diferencias dialectales en su implementación (cf. las diferencias entre baltoeslavo e indoiranio más arriba), y evidencia residual de una serie distinta palatalizada. De hecho, ningún tipo de evidencia existe en ese sentido, sugiriendo que nunca hubo una serie de palatovelares en las lenguas centum. (Sin embargo, tampoco existe evidencia de una serie distinta labiovelar en las lenguas satem; véase arriba).

11. Un sistema de dos guturales, velares y labiovelares, es una anomalía lingüística, aislada en el subsistema oclusivo IE – no hay oposiciones paralelas bw-b, pw-p, tw-t, dw-d, etc. Sólo una característica, su pronunciación acompañada de labios redondeados, ayuda a distinguirlas entre ellas. Ese tipo de sistema se ha atestiguado en algunas lenguas IE antiguas. Un sistema de tres guturales – palatovelares, velares y labiovelares –, con una distinción aislada en el sistema oclusivo, es aún más improbable.

NOTA. En el sistema de dos dorsales, las labiovelares se convierten en velares ante -u, y hay ciertas posiciones de neutralización que ayudan a identificar labiovelares y velares; además, en algunos contextos (e.g. ante -i, -e) las velares tienden a moverse adelante en su articulación y finalmente palatalizarse. Ambas tendencias llevaron a la dialecatlización en centum y satem.

Aquellos que apoyan el modelo de distinción en tres series en PIE citan evidencia del albanés (Pedersen) y armenio (Pisani), que parecen tartar las velares simples diferente de las labiovelares en al menos algunas circunstancias, además del hecho del que el luvio podría mostrar reflejos de las tres series.

NOTA 1. Es discutido si el albanés muestra restos de dos o tres series (cf. Ölberg “Zwei oder drei Gutturaldreihen? Vom Albanischen aus gesehen” Scritti…Bonfante 1976; Kortlandt 1980; Pänzer “Ist das Französische eine Satem-Sprache? Zu den Palatalisierung im Ur-Indogermanischen und in den indogermanischen Einzelsprachen”, Festschrift für J. Hübschmidt, 1982), aunque el hecho de que sólo el peor y más recientemente atestiguado (no aislado ni remoto) dialecto IE pueda ser el único en mostrar restos del sistema fonético más antiguo es bastante improbable. Clackson (2007), apoyando las tres series: “El albanés y el armenio son en ocasiones puestos como ejemplos del mantenimiento de las tres series de dorsales. Sin embargo, el albanés y el armenio son ambas lenguas satem, y, como la serie *kj series se ha palatalizado en ambas, la existencia de las tres series no descarta la teoría de las dos dorsalis para el PIE; sólo podrían mostrar el fallo en la fusión de velares no palatalizadas con las originales labiovelares.”

NOTA 2. Los que apoyan las palatovelares citan como evidencia al luvio, una lengua anatolia, que supuestamente muestra una distinción en tres velares *kjz (probablemente [ts]); *kk; *kwku (probablemente [kw]), como defendió Melchert (“Reflexes of *h3 in Anatolian”, Sprache 38 1987). Por tanto, el argumento más fuerte en favor del sistema tradicional de tres series es que la distinción derivada supuestamente de los hallazgos luvios debe ser reconstruida en la lengua madre. Sin embargo, la evidencia subyacente “depende de etimologías espcialmente difíciles o vagas o si no dudosas” (véase Sihler 1995); y, incluso si estos hallazgos fueran apoyados por otra evidencia en l futuro, es obvio que el luvio puede haber estado en contacto con tendencias de satemización de otros dialectos del IET, que podría haber desarrollado su propia tendencia a la satemización, o que el sistema completo se rehízo en la rama anatolia. Clackson (2007), apoyando las tres series, afirma: “Hay evidencia independiente fuerte para la serie de tres dorsales separadas, pero el número de ejemplos apoyando el cambio es pequeño, y todavía estamos lejos de entender perfectamente muchos aspectos de la fonología histórica anatolia”.

Además, uno de los problemas más difíciles que subsiste en la interpretación de la satemización como ola fonética es que, incluso cuando la mayoría de los casos de variación *kj/k pueden atribuirse bien al entorno fonético, bien a la analogía de formas alofónicas alternantes, hay casos para los que ni una ni otra puede aplicarse, i.e. es posible encontrar palabras con velares en los mismos entornos que palabras con palatales.

NOTA. Compárese por ejemplo *okj(u), ocho, que presenta k ante oclusiva en una forma que no muestra cambio (suponer una síncope de un antiguo *okjitō, como hace Szemerényi, es una explicación ad hoc). Otros ejemplos en los que la palatalización no puede explicarse por el siguiente fonema nip or analogía son *swekru- ‘madre del marido’, *akmōn ‘piedra’, *peku ‘ganado’, que están entre aquellas no compartidas por las lenguas satem. Estas excepciones que quedan sin explicar no son suficientes, empero, para considerar la existencia de una tercera serie de velares ‘palatalizadas tardías’ (ver Bernabé 1971; Cheng & Wang “Sound change: actuation and implementation”, Lg. 51, 1975), aunque aún hay académicos que vuelven al apoyo de la hipótesis de las tres velares. Así p.ej. Tischler 1990 (revisado en Meier-Brügger 2003): “La isoglosa centum no debe ser equiparada con una división del indoeuropeo, sino que representa sencillamente una isoglosa entre muchos…ejemplos de ‘aspectos tipo centum’ en lenguas satem y de ‘aspectos tipo satem’ en lenguas centum que pueden ser evaluados como reliquias del sistema plosivo original en tres partes, que de otra forma estaba reducida en todas las lenguas a un sistema de dos partes”.

Nuevas tendencias en apoyo de las asunciones antiguas incluyen e.g. Huld (1997, revisado en Clackson 2007), en los que la palatal antigua *kj se reconstruye como una velar verdadera, y *k como una uvular oclusiva, por lo que el problema de la a priori improbable y desconocida hasta ahora fusión de palatales con velares en lenguas centum se resuelve teóricamente.

Como se evidencia por el desarrollo de la reconstrucción de las dorsales, la teoría que hizo el menor número de suposiciones fue la de un sistema original protoindoeuropeo que tenía dos series de velares. Estos hechos deberían haber desplazado la carga de la prueba, ya cuando Meillet (1893) rechazó la propuesta de las tres series; sin embargo, la autoridad de los neogramáticos y los trabajos más famosos del último siglo, así como las convenciones tradicionales, probablemente pesaron (y todavía pesan) más que las razones.

NOTA. Hace más de medio siglo teníamos una opinión similar sobre la reconstrucción más razonable, que todavía hoy no es seguida, como muestra el sanskritista americano Burrow Burrow (1955): “La dificultad que surge de postular una tercera serie en la lengua madre es que no se encuentran más de dos series (…) en ninguna de las lenguas existentes. En vista de esto, es extremadamente dudoso que tres series distintas existieran en indoeuropeo. La suposición de una tercera serie ha sido conveniente para los teóricos, pero es improbable que se corresponda con un hecho histórico. Además, examinándolo en detalle, esta suposición no resulta tan conveniente como uno desearía. Aunque tiene en cuenta en cierto modo correspondencias como la de arriba en la que de otra forma aparecería como irregular, deja fuera del esquema un número considerable de otras formas en lenguas satem que no encajan (…) Ejemplos de este tipo son particularmente comunes en lenguas baltoeslavónicas (…). Claramente una teoría que deja casi tantas irregularidades como las que resuelve no está establecida de forma muy sólida, y dado que estos casos tienen que ser explicados como ejemplos de mezcla dialectal en indoeuropeo temprano, parecería más sencillo aplicar la misma teoría al resto. Esto tiene apoyo más fuerte cuando recordamos que cuando se eliminan etimologías falsas, cuando se permite la alternancia de sufijos, y cuando se considera la posibilidad de la pérdida de labialización cerca de la vocal u (e.g. kraví-, ugrá-), no quedan muchos ejemplos donde fundar la teoría.”

Por supuesto, no podemos (y probablemente nunca podremos) realmente saber si había dos o tres series de velares en IET, o PIH, y por eso el método comparativo debería preferirse sobre intuición personal, autoridad histórica, o convención, todos ellos obstáculos al progreso en un campo dinámico como el de la indoeuropeística.

Como afirma Adrados (2005) con cierta amargura: “Los indoeuropeístas continúan trabajando en un PIE plano y unitaria, el de la reconstrucción de Brugmann. Una reconstrucción previa al descriframiento del hitita y al estudio del anatolio! Esta es otra prueba del conservadurismo terrible que se ha apoderado de esta disciplina científica que es o debe ser la lingüística indoeuropea: avanza en el estudio de las lenguas individuales, pero la teoría general está paralizada”.

 

La pérdida de las laringales

Hoy en día se acepta firmemente en indoeuropeística la reconstrucción de sonidos consonánticos para explicar lo que antes se reconstruía como schwa indogermanicum o schwa primum vocálico, y hay una aceptación general de dónde deben reconstruirse laringales. Incluso el número y la calidad de esas laringales es hoy un campo de común acuerdo, aunque existen propuestas alternativas en número y calidad fonémica.

Sin embargo, como resume Clackson (2007): “Particularmente desconcertante es la paradoja de que las laringales se pierden en casi todas partes, en formas que son sorpredentemente similares, pero aparentemente únicas para cada rama lingüística. Podemos asumir por supuesto algunos desarrollos comunes todavía en PIE, como el efecto de las laringales *h2 y *h3 a cambiar las vecinas *e a *a o *o, pero la pérdida real de las laringales debe asumirse que se produjo de forma independiente tras la separación de la lengua madre (…) se podría asumir de forma plausible que la retención de *h2, y posiblemente también *h1 y *h3, es un arcaísmo del anatolio, y que la pérdida de las laringales fue común  en las otras lenguas.”

En el inventorio vocálico de la reconstrucción del indoeuropeo tardío, el siguiente paradigma evolutivo es mayoritario, siguiendo a Beekes (1995), Meier-Brügger (2003) y Ringe (2005):

PIH

pre-IET

post-IET

IENO

PGr

PII

PIH

pre-IET

post-IET

IENO

PGr

PII

*iHC

*iHC

* ī

ī

ī

ī

*Hi

*Hi

*i

i

i

i

*uHC

*uHC

ū

ū

ū

*Hu

*Hu

*u

u

u

u

*oH

*oH

ō

ō

ā

*Ho

*Ho

*o

o

o

a

*eh1

*eH

ē

ē

ā

*h1e

*He

*e

e

e

a

*eh2

*aH

ā

ā

ā

*h2e

*Ha

*a

a

a

a

*eh3

*oH

ō

ō

ā

*h3e

*Ho

*o

o

o

a

 

PIH

*Ch1C

*Ch2C

*Ch3C

*h1C-

*h2C-

*h3C-

*VHV

*CRHC

pre-IET

*h1°

*h2°

*h3°

*H(H°)

*H(H°)

*H(H°)

*VHV

*R°H

post-IET

*ə

*ə

*ə

-

-

-

*VʔV

*(°)R°H

IENO

a

a

a

-

-

-

V̄

(°)Rəʔ

PGr

e

a

o

e

a

o

V̄

RV̄

PII

i

i

i

-

-

-

V(ʔ)V

(R)Vʔ

NOTA 1. Debemos hacer diferenciación entre pre-IET o IET temprano, y post-IETIET tardío. Una vocal auxiliar se insertó primero en la evolución PIH → pre-IET en ciertas posiciones, conocidas porque se encuentran en todos los dialectos: *Ch1C *Ch1°C, *Ch2C *Ch2°C, *Ch3C *Ch3°C. Para post-IET asumimos un periodo de división dialectal norte-sur, y una separación dialectal meridional, en la que la comunidad permanece en contacto, permitiendo la diseminación de innovaciones como una vocalización generalizada de la vocal auxiliar (durante las primeras migraciones en el esquema Kurgan, el fin supuesto de la comunidad IET). Durante este periodo, la evolución pre-IET post-IET habría sido como sigue: *Ch1°C*Ch1əC*CHəC*CəC. Esta evolución llegó a los DIEs de forma diversa: mientras que en IE sudoccidental (griego, armenio, antiguo macedonio) la laringal pre-IET probablemente coloreó el resultado vocálico de *Ch1əC como en el esquema general (en e, a, o), en IENO y en PII el IET *ə de *CəC se asimiló a otra vocal: generalmente a a en IENO, y a i en PII. En posición inicial, sólo los dialectos IE sudoccidentales parecen mostrar un resultado *H° *Hə e, a, o, mientras que los demás dialectos lo perdieron *H .

NOTA 2. Los siguientes desarrollos deben añadirse también: 

·  En IE sudoccidental no hay casos conocidos de *Hj- *Vj-. Se ha asumido que este grupo produjo z.

·  Parece que cierta evidencia de laringales iniciales se encuentra en indoiranio, donde algunas palabras compuestas muestran alargamiento de la vocal final antes de una raíz que se presume tuvo laringal inicial.

·  El grupo *-ih2 en auslaut tenía una forma alternativa *-j°h2, IET *-ī/-jə, que podía producir DIE -ī, -ja (formas alternantes que se encuentran incluso en el mismo dialecto).

·  Aparentemente un reflejo de laringales consonánticas se encuentra entre vocales no altas como hiatos (o como oclusiva glotal) en las lenguas indoiranias más antiguas – sánskrito védico y antiguo avestánico –, así como en griego homérico (Lindeman Introduction to the ‘Laryngeal Theory’, 1987). Para una discusión de sus restos en protogermano, véase Connolly (“‘Grammatischer Wechsel’ and the laryngeal theory”, IF 85 1980).

·  Controvertido es también la llamada ley de Osthoff (que afectó a todas las ramas IE excepto tocario e indoiranio), que probablemente muestra una tendencia general en fecha post-IET.

·  Cuando *H está en una posición postplosiva prevocálica, la naturaleza consonántica de los valores de la laringal muestran *CHVC → *ChVC; esto es más frecuente en PII, cf. *pl̥th2ú- → ved. pr̥thú-; aparece también en terminaciones de perfecto, cf. gr. oistha.

·  El grupo *CR̥HC se explica de forma diferente para dialectos inviduales, sin un paradigma general; así p.ej. Beekes (1995) o Meier-Brügger (2003) distinguen los resultados dialectales diferentes como: tocario (*r̥HC→*r°HC), germano (*r̥H→*r̥) y hasta cierto punto baltoeslavo (distinción por acentuación), italocelta (*r̥H→*r°H), mientras que en griego la laringal determinaba la vocal: e.g. *r̥h1→*r̥°h1→*r̥eH.

Sin embargo, hay muchos ejemplos que no encajan en ningún esquema dialectal; cambio sde resultados de las formas PIH reconstruidas con resonantes se encuentran incluso en el mismo dialecto. La explicación en Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998) es probablemente más cercana a la situación real, al retrotraerse a la pronunciación del grupo común (pre-IET): “las diferentes soluciones en este caso dependen solamente de dos factores: a) si hay una o dos vocales auxiliares para facilitar la pronunciación de este grupo; b) el lugar donde aparecen.”. Así p.ej. un grupo *CR̥HC podría ser pronunciado en IET con una vocal (*CR°HC o *C°RHC) o con dos (*C°R°HC,  *C°RH°C, o *CR°H°C). Esta solución es válida para todas las variantes IET encontradas en las diferentes ramas, y dentro de las mismas.

·  La laringal de *RHC- en anlaut se vocalizaba en la mayoría de lenguas, mientras que la resonante era consonántica (*R̥HC- devenía *RVC-).

·  En el grupo *CR̥HV, una vocal aparece generalmente ante la resonante y la laringal desaparece; esa vocal coincide normalemnte con el resultado vocálico que esa resonante sola daría en los distintos dialectos, por lo que puede asumirse de forma general que *CR̥HVC(V)R̥V, aunque pueden encontrase excepciones, por supuesto. Un ejemplo común del tratamiento paralelo en el mismo dialecto es el griego pros/paros < *pros/p°ros.

·  El “efecto Saussure” explica el resultado de ciertas laringales (especialmente con *-h2, pero no limtado a ésta), en virtud del cual los dialectos IET no muestran un reflejo normal de las secuencias heredadas #HRo- y -oRHC-. De acuerdo con Nussbaum (Sound law and analogy: papers in honor of Robert S.P. Beekes on the occasion of his 60th birthday, Alexander Lubotsky, 1997), este efecto “refleja algo que pasó, o dejó de pasar, ya en la protolengua”.

Por tanto, por el momento, podríamos asumir que un dialecto IE sudoriental y otro sudoccidental estaban ya separados, pero en contacto a través de un núcleo común IE (septentrional), porque la pérdida (o, de forma más exacta, la evolución vocálica) de las laringales del IE septentrional afectó a dialectos grecoarios de forma similar y en distribución complementaria. Esto lo apoya el modelo de separación lingüística moderno norte-sur (v.i. §§1.3, 1.4, 1.7): “(…) hoy se piensa que la mayoría de innovaciones del griego sucedieron fuera de Grecia; sin duda, dentro del grupo indogriego, pero en un momento en que ciertas isoglosas orientales no lo alcanzaron.” Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998).

Aparte de esas ficciones o artificios que ayudan a los lingüistas a continuar con su trabajo con dialectos individuales desde un punto de partida seguro (fonética PIH convencional), no hay razones para dudar de que el punto de partida más (científicamente) conservador para la evolución PIE es que el IET había perdido la mayoría de laringales salvo por una fundida *H – del “Disintegrating Indo-European” de Bomhard (Toward Proto-Nostratic: A New Approach to the Comparison of Proto-Indo-European and Proto-Afroasiatic, 1984) – dentro de la cronología y grupos conocidos, y que una tardía vocalización post-IET de la *H interconsonántica en *Hə y después *ə sustituyó finalmente las formas originales, aunque a un ritmo diferente, llegando en cierto modo tarde y de forma incompleta los primeros dialectos en separarse, que completaron de forma independiente la pérdida de laringales.

Algunos hallazgos individuales parecen apoyar un tratamiento diferente de las laringales en ciertos dialectos y entornos.

NOTA. Ejemplos de la controvertida ley Cogwill (“este acortamiento es relativamente frecuente en lingüística comparada, y los ejemplos IE pueden haberse desarrollado de forma independiente”, Fortson 2004), u otros cambios fonéticos peculiares encontrados recientemente en latín y baltoeslavo, todos ellos atestiguados en dialectos IE tardíos, que ya habían sufrido evoluciones vocálicas diversas.

Meier-Brügger (2003) menciona 3 testimonios no anatolios de laringales

1)    Indoiranio: “la frase védica devyètu, i.e. devì etuυ se entiende mejor si suponemos que dev ‘diosa’ todavía contenía la laringal de *dewíH (con *-iH<*-ih2) en el momento de la formulación del verso en cuestión. En la fase *-íH era posible para la laringal desparecer ante un avocal”. Otro ejemplo común usado es *wr̥kiH. No está justificado, sin embargo, que deba representar una suerte de laringal no escrita, y no su efecto, i.e. un hiato laringal u oclusiva glotal, de antiguos sandhis de dos palabras que se comportan como una palabra compuesta, véase §2.4.3. Es interesante también que sean los ejemplos dos palabras que alternaban ya en su terminación en pre-IET *-iH/*-j°H (o post-IET *-ī/*-jə) lo que de acuerdo con Fortson (2004) refleja una silabificación diferente en indoiranio vs. griego y tocario, mientras que “la fuente de la diferencia no es comprendida completamente”. En línea con este problema es que el caso esperado de temas en *-aH no existe, lo que hace menos probable que estos ejemplos indoiranios vengan de un estadío PII hipotético en el que *-H final de palabra no había desaparecido, y más probable que fueran en todo caso restos congelados (probablemente de oclusivas glotales) en ciertas expresiones formales. De hecho, se ha reconocido hace tiempo que el tratamiento de laringales en final de palabra tienen una tendencia fuerte a desaparecer (e.g. en hitita), y la mayor parte del tiempo aparecen asociadas con elementos morfológicos (Adrados–Bernabé–Mendoza 1995-1998). Deben ser por tanto consideradas – como los hiatos u oclusivas glotales encontradas en composiciones de griego homérico y germanas – reminiscencias antiguas probables de un lenguaje formal congelado.

2)   La variante sandhi en *-aH se encuentra, de acuerdo con Meier-Brügger (2003) y Ringe (2006), en griego y antiguo eslavónico eclesiástico. En ambas “faltan restos claros que confirmarían un ablaut PIE con grado pleno *-eh2- y grado cero *-h2- (…) Por eso parece como si la diferenciación entre nominativo y vocativo singular en este caso pudiera trazarse a formas dobles influidas por sandhi que eran comunes en un tiempo en que los temas todavía se componían de *-ah2, y la contracción *-ah2- >*-ā- todavía no había ocurrido”. Szemerény (1999) entre otros ya lo rechazaron: “El acortamiento de la terminación original IE -ā a -ă es regular, como el voc., si se usa al principio de una frase o solo, se acentuaba en la primera sílaba pero era en otros casos enclítico o no acentuado; una derivación de –ah con la suposición de una variante sandhi en -a no  permite explicar por tanto el acortamiento.”

3)   El último ejemplo dado por Meier-Brügger se encuentra en el model inestable *CRHC (véase arriba), que puede explicarse con PIE *gn̥h1-- ‘creado, nacido’: así en védico jātá- < PII ģātó- < *ģaHtó- < *gjn̥h1-, que significaría que la laringal se fundió tras la evolución IET *n̥ PII a. Las otras reconstrucciones irregulares dialectales mostradas son fácilmente explicadas siguiendo el modelo de vocal epentética seguida de laringal fundida (¿oclusiva glotal?) en *gnəh1-; cf. para el mismo grado intermedio PGr gnētó- (< post-IET *gneHtó-), pre-IENO g(°)naʔ- (<post-IET *gnəHtó-) en ita., cel. *gnātó-, PGem. *kunʔda-, bal.-esl. *ginə-. Tales pérdidas tardías de la laringal fundida *H (u oclusiva glotal) se limita por tanto a los grupos que incluyen resonantes, y los hallazgos apoyan la vocalización de IET *n̥, *m̥ PII a más temprano que la pérdida de laringales (u oclusiva glotal) en ese entorno. Esa misma oclusiva glotálica está posiblemente tras los otros ejemplos en Meier-Brügger: O.Av. va.ata-< PII waʔata-, o ved. *ca-kar-ʔa (la ʔ todavía preservada en el períodos de actividad de la ley de Brugmann), o ved. náus < *naʔus.

En Lubotsky (1997) se proponen diferentes resultados para grupos *CRH ante ciertas vocales: “Está claro que los reflejos “cortos” se deben a pérdidas laringales en posiciones no acentuadas, pero la cronología de esta pérdida no es fácil de determinar. Si la pérdida laringal ya había ocurrido en PIIr., tenemos que asumir que PIIr. *CruV dio de forma subsiguiente CurvV en sánskrito. El mayor problema que encontramos es que la evidencia para el resultado regular fonético de *CriV y *CruV en indoiranio es escaso y parcialmente conflictivo.” De nuevo, el conflicto puede resolverse asumiendo una pérdida tardía para la laringal; sin embargo, el testimonio de restos de oclusivas glotales, unido a la solución de vocal auxiliar de Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998) resuleve las irregularidades sin hacer nuevas suposiciones y leyes fonéticas dialectales, que a su vez necesitan sus excepciones propias.  

Kortlandt parece derivar la pérdida laringal del eslavo temprano (véase abajo §1.7.1.I.D), una lengua hermana de lenguas bálticas occidental y oriental, según su esquema. Sobre el italocelta (2007): “Si mi visión es correcta, la pérdida de laringales tras resonante vocálica es posterior al acortamiento de vocales largas pretónicas en itálico y celta. El desarrollo espcífico de las líquidas vocálicas, que es posterior al acortamiento común de las vocales largas pretónicas, a su vez posterior al desarrollo de ē, ā, ō de vocales cortas más laringal, apoya la hipótesis de unidad lingüística italocelta”. Por tanto los entornos problemáticos con resonantes se explican con una pérdida bastante tardía de laringales precisamente en esos grupos.

La suposición más probable, por tanto, si algunos de esos desarrollos son restos de laringales previas, como parece, es que la evolución final de la fundida *H coincidió con la desintegración IET, y pudo alcanzar su fin en las diferentes comunidades prehistóricas IE, mientras estaban aún en contacto unas con otras (para permitir la expansión de tendencias comunes); los cambios vocálicos irregulares habrían surgido de sílabas inestables (principalmente aquellas que incluían resonantes), alternando incluso dentro de las mismas ramas, e incluso en los mismos entornos fonéticos sin laringales (v.i. §2.3).

Aunque hay razones para apoyar una evolución tardía de la laringal fusionada pre-LIE, no parece haber argumentos Fuertes para la supervivencia de la fundida *H en periodos tardíos de dialectos IENO, PGr., o PII, y aún menos en las protolenguas (como germano, eslavo, indoario, etc.). Sin embargo, para algunos lingüistas, la pérdida complea de la laringal IET (o incluso laringales) debió ocurrir de forma independiente en cada rama atestiguada; así p.ej. Meier-Brügger (2003): “Como regla, las laringales desaparecieron sólo tras la era protoindoeuropea”; Clackson (2007): “Pero la imagen actual de reconstrucción laringal necesita la pérdida repetida de laringales en cada rama lingüística”.

NOTA. Clackson trae a colación los ejemplos del maltés y el hebreo modern, lenguas aisladas del entorno semita en uno indoeuropeo durante siglos. Esta es una explicación posible: que todas las ramas IE, tras separarse de la lengua común IET, habrían estado aisladas, y en contacto con (o, siguiendo el ejemplo maltés, rodeadas de) lenguas no IE sin larigales. Entonces, cada cambio en todas las ramas podría explicarse a partir de desarrollos diacrónicos e irregulares en calidad vocálica. En palabras de Clackson: “(…) el método comparativo no se apoya en regularidad absoluta, y las laringales PIE pueden ser un ejemplo donde la reconstrucción es posible sin presuponer leyes fonéticas rígidas”.

Incluso aceptando que tipológicamente ambos modelos de pérdida laringal (post-IET común vs. dialectal independiente) fueran igualmente probables, dado que todas las lenguas habían perdido la laringal fundida antes de ser atestiguados, todas con resultados similares, y que incluso la evolución final (hiatos laringales u oclusivas glotales) debieron compartirse en un periodo temprano – dado que sólo se encuentran en restos congelados en dialectos distantes y antiguos –, una pérdida temprana en DIE cuadra con una cronología coherente dentro de la evolución dialectal conocida. Con esa suposición a priori, podemos limitar la necesidad de ‘leyes fonéticas’ ad hoc para cada diferencia dialectal que involucre una resonante, lo que requerirá a su vez sus propias excepciones. Por tanto, podemos prescindir de hipótesis innecesarias, ofreciendo el abordaje más conservador al problema.

Convenciones usadas en este libro

1. Tratamos de mantener una nomenclatura consistente en el libro, al referirnos a los distintos estadíos reconstruibles del protoindoeuropeo (PIE). Desde pre-PIH (indoeuropeo temprano), un estadío altamente hipotético, sólo reconstruible por reconstrucción interna, a la reconstrucción más conservadora de los dialectos tempranos del IET (DIEs). Lo hacemos usando el siguiente esquema de términos y fechas aproximadas:

NOTA. Este es un resumen simplificado para entender las siguientes secciones. La nomenclatura real y las fechas arqueológicas se discuten en detalle en §§1.3, 1.4, and 1.7.

Las fechas incluyen un terminus post quem arqueológico, y un terminus ante quem lingüístico. En tales rangos podríamos diferenciar entre periodos linüísticos en cada lengua. Sin embargo, estos límites (lingüísticos y arqueológicos) son difíciles de definer habitualmente, y su diferenciación no es en general necesaria en esta gramática. De forma similar, los términos hitita, sánskrito, griego antiguo, latín, etc. (así como lenguas modernas) pueden referirse en su sentido amplio a un rango temporal de más de 1000 años en cada caso, y son aún así consideradas una única lengua;  sin embargo, suele hacerse una selección de dialecto y tiempo de prestigio para cada una,  como se ha hecho en esta gramática, donde la lengua de prestigio es el IET, mientras que la fonética permanece más cercana al periodo tardío de DIEs, cuya fonética post-laringal es más cierta.

2. El gráfico de arriba pretende mostrar niveles raíces y sincrónicos. La reconstrucción de indoeuropeo noroccidental está basada en materiales secundarios: es una protolengua de nivel 3, reconstruida a partir de protolenguas de nivel 5 (de 1000 BC), i.e. protocelta, protoitálico, y secundarias protobaltoeslavo (a partir de protoeslavo y protobáltico) y secundaria pre-protogermano (a partir de reconstrucción interna), véase §1.7.1.

NOTA. Dialectos coetáneos de nivel 3 protogriego (de materiales primaries de nivel 5 micénico y nivel 6 griego antiguo) y protoindorianio (de materiales de nivel 4 indio antiguo y nivel 6 iranio) podrían considerarse reconstrucciones basadas en materiales primarios y secundarios. Todos ellos, así como datos de otros dialectos (tocario A y B, armenio, albanés), fconforman materiales secundarios y terciarios usados para reconstruir un IET de nivel 2. Protoanatolio es reconstrucción interna de nivel 2 a partir del anatolio común de nivel 3, a su vez reconstruido a partir de material primario de nivel 4 y 5 de dialectos anatolios. Ambos protoanatolio e indoeurpeo tardío ayudan a reconstruir la lengua madre, indohitita, que es por tanto lengua de nivel 1.

Cada nivel ascendente es, por tanto, más incierto e inconsistente que el anterior, porque cuanto más antiguo es el material (incluso textos primarios atestiguados directamente) más incierta es la lengua reconstruida. Y más aún porque todas las reconstrucciones de lenguas madre son a su vez ayuda para refinar y mejorar la reconstrucción de protolenguas hijas y hermanas. Con ese esquema en mente, es lógico considerar más consistente y cierta la reconstrucción de DIEs, estos más que IET, y estos más que PIH.

3. Las palatovelares no se reconstruyen para el IET, ni (por consiguiente) para indohitita. Aunque no se trata de una cuestión resuelta (v.s. Consideraciones de método), podemos asumir que la tendencia satem comenzó como una tendencia de desarrollo dialectal regional en el IE suroriental, que se expandió de forma tardía (e incompleta) a través de zonas de contacto – p.ej. en prebaltoeslavo.

NOTA. Dado que el europeo occidental y central (italocelta y germano) y el protogriego no se vieron afectados por la tendencia satemizadora temprana – si bien latín, griego y celta muestran algunas ‘satemizaciones’ tardías independientes -, la reconstrucción del IENO y PGr. centum, y del PII satem (el objetivo de este libro) debería ser una solución aceptada, sin importar cuál sea la diferente posición académica o personal acerca del IET y del PIH.

4. Asumimos una naturaleza IET casi completamente vocálica– i.e. post-laringal – desde el fin de la comunidad IET (que se supone ocurrió antes de ca. 2500 aC., de acuerdo con fechas arqueológicas), aunque no es tampoco una cuestión resuelta (v.s. Consideraciones de método). Perdiera el IET la laringal fusionada *H más tarde o más temprano, las raíces que incluyen laringales serán etiquetadas como PIH y seguirán la convención general de tres laringales, mientras que algún vocabulario común IET mostrará bien una fusionada pre-IET *H o un resultado vocálico post-IET *ə (que se asimiló a IENO a, PII i), o con una oclusiva glotálica reconstruida post-IET *ʔ.

NOTA. En esta gramática mostramos la fonética reconstruida de un periodo post-IET, centrándonos en vocalismo IENO, mientras mantenemos una sección de vocabulario con reconstrucciones IET, respetando las diferencias dialectales IENO/PII; no están incluidos los diferentes resultados vocálicos IESO, desde laringales inicial de palabra a interconsonánticas.

Sistema de escritura

Esta tabla continee los fonemas comunes protoindoeuropeos y su correspondencia regular en letras de alfabetos y alfasilabarios.

 

Consonantes y sonidos consonánticos

 

 

Fonema

Griego

Latín

Persoarábigo

Armenio

Cirílico

Nāgarī

[p]

Π π

P p

ـپ ــ

Պ պ

П п

[b]

Β β

B b

ـب ـبـ‎‎ بـ‎‎

Բ բ

Б б

[bh]

Βη βη

Bh bh

‎‎ـبھ ـبھـ‎‎ بھـ‎‎

Բհ բհ

Бх бх

[t]

Τ τ

T t

ـت ـتـ تـ

Տ տ

Т т

[th]

Θ θ

Th th

ـتھ ـتھـ تھـ

Թ թ

Тх тх

[d]

Δ δ

D d

ـد ـد

Դ դ

Д д

[dh]

Δη δη

Dh dh

ـدھ ـدھـ دھـ

Դհ դհ

Дх дх

[k]

Κ κ

K k

ـک ـكـ كـ

Կ կ

К к

[kh]

Χ χ

Kh kh

ـكھ ـكھـ كھـ

Ք ք

Кх кх

[g]

Γ γ

G g

ـگ ـگـ گـ

Գ գ

Г г

[gh]

Γη γη

Gh gh

ـگھ ـگھـ گھـ

Գհ գհ

Гх гх

[kw]

Ϙ ϙ

Q q

ـق ق ـقـ

Խ խ

Къ къ

क़

[gw]

Ϟ ϟ

C c

ـغ ـغـ غـ

Ղ ղ

Гъ гъ

ग़ 

[gwh]

Ϟη ϟη

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ch ch

ـغھ ـغھـ غھـ

Ղհ ղհ

Гъх гъх

ग़ह

[h]

Η η

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

H h

ـھ ـھـ ھـ

Հ հ

Х х

[ʔ]

ء

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[j]

J ϳ

J j

ـۑـ ـۑ‎‎ ۑـ

Յ յ

Й й

[w]

Ϝ ϝ

W w

ـۋ ـۋ ۋ

Ւ ւ

В в

[r]

Ρ ρ

R r

ـرـر

Ռ ռ

Р р

[l]

Λ λ

L l

ـل ـلـ لـ

Լ լ

Л л

[m]

Μ μ

M m

ـم ــمــ مـ

Մ մ

М м

[n]

Ν ν

N n

ـن ـنـ ـنـ

Ն ն

Н н

[s]

Σ σ ς

S s

ـس ـسـ سـ

Ս ս

С с

 

 

Sonidos encontrados sólo en protogriego

[ph]

Φ φ   

Ph ph

ـپھ ھــ ھ

Փ փ

Пх пх

   [kwh]

Ϙη ϙη

Qh qh

ـقھ قھ ـقھـ

Խհ խհ

Чх чх

क़ह

[t͡s]

Τσ τσ

Ts ts

ـتسـ ـتس تسـ

Ծ ծ

Ц ц

[d͡z]

Δζ δζ

Dz dz

ـدز ـز دز

Ձ ձ

Дз дз

दष

Sonidos encontrados sólo en protoindoiranio

[͡ɕ]

Τϻ τϻ

Ķ ķ

ـتژ ـتژ تژ

Չ չ

Ч ч

[͡ʑ]

Δϻ δϻ

Ģ ģ

ـدﮋ ـدﮋ ﺩﮋ

Ց ց

Дщ дщ

[͡ʑh]

Δϻη δϻη

Ģh ģh

دﮋھـ ـدﮋھـ ﺩﮋھـ

Ցհ ցհ

Дщ дщ

षह

[t͡ʃ]

Τþ τþ

ـ ــ ـ

Ճ ճ

Тш тш

[d͡ʒ]

Δþ δþ

Ġ ġ

ـ ــ ـ

Ջ ջ

Дж дж

[d͡ʒh]

Δþη δþη

Ġh ġh

ـھ ـھـ ھـ

Ջհ ջհ

Джх джх

[ʃ]

Ϸ þ

Š š

ـﺶ ـﺶ

Շ շ

Ш ш

 

 

Vocales y alófonos vocálicos

 

Fonema

Griego

Latín

Persoarábigo

Armenio

Cirílico

Nāgarī

[a]

Α α

A a

ـا ـا ا

Ա ա

А а

[e]

Ε ε

E e

ـێـ ـێ ێـ

Է է

E e

[o]

Ο ο

O o

ـۆ ـۆ ۆ

Օ օ

О о

[]

Ā ā

ـأ ـأ أ

Ա՟ ա՟

Ā ā

[]

Ē ε̄

Ē ē

ـێٔـ ـێٔ ێٔـ

Է՟ է՟

Ē ē

[]

Ō ō

Ō ō

ـۆٔ ۆٔ ـۆٔ

Օ՟ օ՟

Ō ō

 

 

 

 

 

 

 

[i]

Ι ι

I i

ی ـيـ يـ

Ի ի

И и

[]

Ī ī

یٔ ـئـ ئـ

Ի՟ ի՟

Ӣ ӣ

[u]

Υ υ

U u

     ـو ـو و

Ո ո

У у

[]

Ū ū

ـؤ ـؤ ؤ

Ո՟ ո՟

Ӯ ӯ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[r̥]

Ρ̣ ρ̣

ـرٜ ـرٜ رٜ

Ռՙ ռՙ

Р̣ р̣

[l̥]

Λ̣ λ̣

ـلٜ ـلٜـ لٜـ

Լՙ լՙ

Л̣ л̣

[m̥]

Μ̣ μ̣

ـمٜ ــمٜــ مٜـ

Մՙ մՙ

М̣ м̣

अं

[n̥]

Ν̣ ν̣

ـنٜ ـنٜـ ـنٜـ

Նՙ նՙ

М̣ м̣

अः

 


 

Cuestiones convencionales

Esta propuesta es puramente convencional, y tiene en cuenta valores como disponibilidad, simplicidad (una letra para cada sonido), transliteración, tradición.

NOTA. Seguimos este orden de objetivos en escrituras no Brahmicas:

·       Disponibilidad: especialmente de letras en teclados y tipografías communes Latinas y cirílicas, ya que forman la mayor parte del mundo septentrional.

·       Simplicidad: cada sonido se representa con una letra (o letra más diacríticos). Los dígrafos se usan solo cuando es necesario: consonants aspiradas se representan con la consonante más la letra usada para [h], salvo que haya otro carácter independiente para esa consonante aspirada.

·       Equivalencia de letras: una letra en un alfabeto debería poder tener transliteración y poder leers directamente en cualquier otro, para permitir un cambio automático de los principals alfabetos entre sí sin necesidad de intervención humana. La falta de caracteres adecuados para representar la fonética PIE (resonantes, semivocales, vocales largas) en los alfabetos concretos condiciona el resultado final.

·       Sistemas de escritura del mundo indoeuropeo. (2011, modificado de Mirzali Zazaoğlu 2008) Tradición: el sonido histórico o modern de las letras debería retenerse en lo possible.

Los nombres de las consonantes en indoeuropeo siguiendo el patrón latino serían– B, be; Bh, bhe (bhe); C, ce (gwue); Ch, che (gwhue); D, de; Dh, dhe (dhe); G, ge (gue); Gh, ghe (ghe); H, ha; K, ka; L, el; M, em; N, en; P, pe; Q, qa (kwa); R, er; S, es; T, te; W, wa.

En ario, las letras se nombran con el sonido seguido de a, como en sánskrito – ba, bha, ca, cha, da, dha, ga, gha, etc.

El acento agudo (´) se escribe sobre la vocal de la sílaba acentuada, salvo cuando el acento recae sobre la segunda sílaba comenzando por la última (o paenultima) y en palabras monosilábicas.

NOTA. Dado que todas las palabras no clíticas de más de una sílaba estarían marcadas con un acento, una solución convencional más elegante es no escribir todos los acentos siempre. La penúltima sílaba parece la más frecuentemente acentuada, por lo que podemos evitar diacríticos innecesarios si se sobreentiende el acento en esa posición, salvo que se marque en otra sílaba.

Las vocales largas se marcan con macron ( ¯ ), y los alófonos vocálicos de resonantes con un punto bajo ellas (  ̣). Vocales largas y resonantes acentuadas se marcan con caracteres especiales que incluyen su diacrítico y el acento agudo.

NOTA. Se recomienda escribir todos los diacríticos si es posible, aunque no es necesario. La posibilidad de omitir marcas diacríticas proviene de la falta de fuentes apropiadas en la tipografía tradicional, o la dificultad de escribirlos en teclados internacionales habituales. Por tanto, escrituras alternativas incluyen p.ej. pater/patr, m. padre, nmrtos/mtós, m. inmortal, kmtom/któm, cien, etc. Tales representaciones defectuosas de vocales largas son comunes aún hoy en textos latinos y griegos, así como en muchas otras lenguas, que carecen de una representación apropiada para esos sonidos. Eso no impide normalmente a un lector avanzado el leer los textos de forma correcta.

1. El alfabeto griego moderno carece de letras para representar la fonética PIE de forma apropiada. Por tanto, letas del griego antiguo y sus valores son asignados al idioma en su lugar.

NOTA. El grupo consonántico [kh] se escribía en griego antiguo como as X (Chi) en dialectos griegos orientales, y Ξ (Xi) en griegos occidentales. Al final, X se estandarizó como [kh] ([x] en griego moderno), mientras Ξ representaba [ks]. En el alfabeto griego usado para IE, X representa [kh], mientras que Ξ representa [kwh], necesario para la representación de aspiradas sordas protogriegas. Como en griego antiguo, Φ representa [ph], y Θ [th].

El alfabeto griego carece de una representación apropiada de vocales largas, por lo que están marcadas (como en otros alfabetos) con diacríticos. Η se usa para representar el sonido [h], como se usó originalmente en la mayoría de dialectos griegos antiguos; también se usó para marcar fonemas sonoros aspirados. Ē representa [eː] y Ō representa [oː] en el alfabeto griego para el IE. Para leer más sobre el problema de la Eta histórica y de su representación en el alfabeto griego moderno, véase <http://www.tlg.uci.edu/~opoudjis/unicode/unicode_aitch.html>.

Aunque no es una solución práctica (en relación con los teclados griegos modernos disponibles), mantenemos una escritura tradicional griega antigua, asumiendo que podrá  usar la transliteración directa de textos escritos con letras latinas o cirílicas; así p.ej. el koppa arcaico Ϙ representaba [k] ante vocales cerradas (e.g. Ϙόρινθος, Korinthos), de ahí su valor IE [kw]. La digamma antigua Ϝ representaba [w], un sonido perdido ya en griego clásico. Adiciones al alfabeto IE son las nuevas letras koppa Ϟ para [gw], basada en la forma alternative Unicode para la koppa arcaica, y la ‘más tradicional’ iota invertida para [j], preferida sobre la yot latina – aunque la falta de letra mayúscula para la iota invertida hace necesario el uso de (al menos) la J mayúscula para distinguir [j] de [i]. Véase <http://www.tlg.uci.edu/~opoudjis/unicode/yot.html>.

2. El alfabeto latino usado para escribir indoeuropeo moderno es similar al inglés, que está tomado a su vez del abecedarium latino tardío. Debido al papel de este alfabeto como modelode otros, simplicidad y disponibilidad de los caracteres son preferidos a tradición y exactitud.

NOTA. El alfabeto latino se tomó bien temprano del alfabeto griego, y no contenía en un principio la letra G. Las letras Y y Z se introdujeron más tarde, alrededor del 50 aC. La letra latina C originalmente significaba [g], un valor retenido en las abreviaturas C. (para Gaius) y Cn. (para Gnaeus). Esto se debió probablemente a la influencia etrusca, que copió del griego  Γ, gamma, de la misma forma en que el alfabeto cirílico Г, gue. En la escritura latina temprana C también se usaba para [k], y la K desapareció salvo ante ciertas palabras, p.ej. Kal. (Kalendae), Karthago. No había pues distinción en escritura entre los sonidos [g] y [k]. Este defecto se resolvió formando (a partir de la C, la letra que representaba originalmente [g]) una nueva letra G. En indoeuropeo moderno, las letras no ambiguas K y G representan [k] y [g] respectivamente, por lo que la ambigua C se deja sin valor, siendo usada por tanto (tomando su valor más antiguo como [g]) para representar la labiovelar [gw].

V originalmente significaba el sonido vocálico [u], y F el sonido consonántico [w] (del gr. ϝ, digamma). Cuando la F adquirió el valor de nuestra [f], V se usó para la consonante [w] y para la vocal [u]. La semivocal latina [w] evolucionó en el romance [v]; por tanto V no representaba adecuadamente [u] o [w], y el alfabeto latino tuvo que adoptar letras alternativas. El fonema germano [w] se escribió por tanto VV (una V o U doblada) ya por los siglos séptimo u octavo por los  escritores tempranos de anglosajón o altoalemán antiguo. Durante la Edad Media se crearon dos formas de V, ambas usadas para para su antecesor [u] y para el moderno [v]. La forma puntiaguda V se escribía a principio de palabra, mientras que la redondeada se en el medio o al final, sin importar el sonido. Las letras más recientes U y la germana Germanic W probablemente representan los sonidos [u] y [w] respectivamente de forma menos ambigua que la latina V.

La letra I representaba la vocal [i], y se usaba en latín (como en griego moderno) para su sonido consonántico [j]. J se desarrolló originalmente como una letra estilizada para terminar algunos numerales romanos en lugar de I; ambas I y J representaban indistintamente [i], [iː], y [j]. En IE, J representa la semivocal [j], un valor latino actualmente usado en la mayoría de lenguas germanas y eslavas. Y se usa para representar la vocal [y] en palabras extranjeras. Ese valor [j] se retiene en inglés J solo en palabras extranjeras, como Hallelujah o Jehovah. Como las lenguas romances desarrollaron nuevos sonidos (a partir de los antiguos [j] y [ɡ]) que vinieron a representarse como I y J, el inglés J (del francés J), así como la J en español, portugués o italiano tienen sonidos diferentes de [j]. La romanización del sonido [j] de sistemas de escrituras diferentes (como Devanagari) como Y –  que originalmente representaba en escritura latina la vocal griega clásica[y] – se debe a su valor moderno en inglés y francés, y ha expandido la representación de [j] como Y en la indoeuropeística occidental, mientras que J se usa para representar otros sonidos.

Un uso diferente del alfabeto latino para representar PIE, siguiendo la tradición Latina clásica, está disponible en <http://verger1.narod.ru/lang1.htm>.

3. La escritura persoarábiga se ha adaptado a las necesidades de un alfabeto PIE completamente diferenciado, siguiendo los ejemplos persa, urdu, y kurdo.

NOTA. La escritura persoarábiga es un sistema originalmente basado en el alfabeto arábigo. Originariamente usado de forma exclusiva para la lengua árabe, la escritura arábiga se modificó para adaptarla a la lengua persa, añadiendo cuatro letras:: پ [p], چ [tʃ], ژ [ʒ], y گ [ɡ]. Muchas lenguas que usan la escritura persoarábiga añaden otras letras. Además del alfabeto persa, la escritura persoarábiga se ha aplicado a los alfabetos urdu o kurdo soraní.

De forma distinta al alfabeto estándar árabe, que es un abjad (cada símbolo representa una consonante, con las vocales siendo más o menos defectivas), la escritura persoarábiga IE es un verdadero alfabeto, en el que las vocales son mandatorias, haciendo la escritura fácil de leer.  

Entre las decisions más difíciles está el uso de letras para representar vocales – como en alfabetos modernos como el kurdo o el bereber – en lugar de diacríticos – como en el árabe tradicional o en urdu. Siguiendo la tradición, hamza (originariamente una oclusiva glotal) debería utilizarse encima de vocales cortas y resonantes, en lugar de las largas (especialmente sobre ‘alif), pero equivalencias automáticas con los otros alfabetos hacen que la decisión opuesta sea más práctica.

Dado que waw و  y yodh ي podrían representar vocales cortas y largas u e i, y las consonantes w y j, se ha hecho una selección convencional de las variantes corrientes: la letra arábiga Ve, usada en ocasiones para representar el sonido [v] en transliteraciones de palabras extranjeras en árabe, y en lenguas que tienen ese sonido (como el kurdo) es una selección obvia para la consonante [w] debido a su disponibilidad. La yodh con tres puntos es por tanto la selección consecuente para la yodh consonántica. Hamza distingue entre vocales largas y cortas, que se representan con sus símbolos originales.

4. Las letras armenias, de forma similar al griego, deben adaptarse a una lengua con unas series diferentes de vocales cortas y largas y fonemas aspirados.

NOTA. Por ello, se ha hecho una selección tentativa, que no es necesariamente final – como con el resto de escrituras. Dado que el armenio carece de una letra apropiada para [u], y que no hay caracteres diferentes para representar vocales largas más allá de [eː] u [oː], la elección más práctica es imitar otros alfabetos para permitir equivalencias. Las letras que representan vocales cortas también representan sonidos diferentes; así, Ե para [ɛ] e inicialmente [jɛ], y Ո para [o] e inicialmente [vo], de manera que una solución no ambigua sería Է para [e] y Օ para [o]. De esta forma la letra Ո usada históricamente para escribir [o] y [u] (en dígrafos) quedaría para [u].

La selección convencional de una letra para consonantes sordas aspiradas sigue la tradición armenia y su equivalencia con la griega, una lengua relacionada, como se ha visto; i.e. protogriego es probablemente la rama más cercana a la rama de la que derivó pre-armenio, y es por tanto lo más práctico mantener una equivalencia estricta entre ambas escrituras.

Los diacríticos armenios (como la marca de abreviatura propuesta para vocales largas) se definen como ‘modificadores de letras’, no ‘marcas diacríticas combinadas’ en Unicode, así que no se combinan. Algunas fuentes sí las combinan, no obstante, como Everson Mono Ա՟ ա՟ Է՟ է՟ Օ՟ օ՟ Ի՟ ի՟ Ո՟ ո՟.

6. La escritura cirílica se usa siguiendo sus tendencias modernas, teniendo en cuenta que el ruso es el modelo para muchos teclados modernos y la tipografía disponible.

NOTA. Letras no rusas se han evitado, y hemos seguido el principio de una letra para cada sonido: mientras que Й se utiliza comúnmente para representar [j], la escritura cirílica normalemente carece de letras para representar la consonántica [w], dado que normalmente [v] (escrito В) lo reemplaza. Aunque У se usa en general en cirílico para representar el sonido en palabras extranjeras, el principio de ‘una letra, un sonido’ require el uso de una letra complementaria a Й, que se encuentra lógicamente en В – un sonido que no existe en indoeuropeo.

En eslavística la transcripción de jer Ъ y frontal jer Ь se usaron para denotar sonidos extracortos protoeslavos [ŭ] y [ĭ] respectivamente (e.g. slověnьskъ adj. ‘eslavónico’). Hoy en día se usan para otros valores en las distintas lenguas que aún los usan, pero la necesidad de signos ‘labial’ [w] y ‘palatal’ [j] disponibles en la mayoría de teclados cirílicos los convierten en la selección más lógica para cambiar el valor de las letras que representan oclusivas.

7. Las escrituras brahmicas o indias son una familia de sistemas de escritura abugida (alfabeto-silabarios), históricamente usados en sus comunidades – desde Pakistán a Indochina – para representar al sánskrito, cuya fonología es similar a la de la lengua madre PIE. El Devanāgarī se ha convertido en la escritura Brahmica más usada, de ahí nuestra propuesta de sus valores para el resto de escrituras.

NOTA. Las letras y acentos se usan generalmente siguiendo su valor fonético tradicional. Excepciones por ejemplo son la carencia de letras vocálicas para representar [m̥] y [n̥]. De ahí que anusvara अं, que representa [], se usa para [m̥]. De la misma forma, visarga अः, que representa [] (alófono con r y s en final de palabra) se propone para representar [n̥].  

La transliteración automática entre muchas escrituras brahmicas es possible, y está disponible para muchas escrituras de la India.

NOTA. Esto sucede por ejemplo con el teclado InScript: dado que las escrituras bráhmicas comparten el mismo orden, cualquier persona que sepa cómo se escribe en Inscript en una escritura puede escribir en cualquier otra escritura india usando el dictado, incluso sin conocer esa otra escritura.

Sin embargo, debido a la falta de letras en alfabetos occidentales para representar resonantes y vocales largas, se usan diacríticos. Estos diacríticos no están disponibles habitualmente (salvo el Hamza árabe), y por tanto si no se escriben, la transliteracion en escrituras brahmánicas es defectiva. El problema no existe en la dirección inversa, i.e. desde escrituras brahmánicas hacia el resto de alfabetos.


 

Indoeuropeo moderno

1. El indoeuropeo moderno (IEM) es por tanto un conjunto de convenciones o ‘reglas’ aplicadas para sistematizar el reconstruido indoeuropeo noroccidental, dialecto del indoeuropeo tardío – véase abajo §§ 1.3, 1.7.1. Dichas convenciones se refieren a su sistema de escritura, morfología, y sintaxis, y están concebidas para facilitar la transición de la lengua reconstruida a una lengua culta y viva.

2. Dado que las protolenguas las hablaron sociedades prehistóricas, no existen textos ejemplo de las mismas, y por ello la lingüística comparada no está en posición de reconstruir exactamente cómo era la lengua, sino ciertas aproximaciones más o menos ciertas, cuya fiabilidad estadística decrece conforme viajamos más atrás en el tiempo. La lengua hipotética siempre será en cierta medida controvertida.

NOTA 1. Mallory–Adams (2007): “¿Cómo de reales son nuestras reconstrucciones? Esta pregunta ha dividido a lingüistas sobre bases filosóficas. Hay quienes mantienen que no estamos ‘reconstruyendo’ una lengua antigua, sino creando fórmulas abstractas que describen la relación sistemática en las lenguas hijas. Otros mantienen que nuestras reconstrucciones son aproximaciones vagas de la protolengua; que nunca pueden ser exactas porque la protolengua debió tener diferentes dialectos (y nosotros reconstruimos solo protoformas) y nuestras reconstrucciones no tienen un tiempo específico. Finalmente, hay quienes han expresado su confianza estadística en el método de reconstrucción. Robert Hall, por ejemplo, afirmó que cuando examinanmos un caso control de prueba, reconstruyendo protorromance a partir de lenguas romances (obviamente conociendo de antemano cómo es su ancestro, el latín), podía reconstruir su fonología al 95% de confianza, y la gramática al 80%. Obviamente, dado el mayor intervalo de tiempo del protoindoeuropeo, podríamos preguntarnos cuánta es probable que disminuya nuestra fiabilidad. La mayoría de lingüistas históricos hoy probablemente apoyan que la reconstrucción resulta en aproximaciones. Un viajero del tiempo, armado con este libro y buscando hacerse comprender podría encontrar momentos desconcertantes, algunos de carcajadas, y ocasionalmente ciertos ejemplos de lucidez.”

Sobre lamisma cuestión, Fortson (2004): “¿Cómo de completa es nuestra imagen del PIE? Sabemos que hay huecos en nuestro conocimiento que vienen no sólo de la inevitable pérdida y reemplazo de palabras y formas gramaticales con el tiempo, sino también de la naturaleza de nuestros textos preservados. Los géneros representativos y las características externas como los sistemas de escritura, ambos imponen límites en lo que podemos averiguar acerca de los sistemas lingüísticos del PIE y de las lenguas antiguas IE (…)

A pesar de los desacuerdos académicos que llenan los libros técnicos y revistas especializados, todos los especialistas estarían de acuerdo en el progreso enorme que se ha hecho desde el primer trabajo pionero en este campo, con consenso en muchas cuestiones sustanciales. Los protoindoeuropeos vivieron antes del amanecer de la historia escrita humana, y es un testamento del poder del método comparativo que sepamos tanto como sabemos.”

NOTA 2. El renacimiento de la lengua hebrea puede compararse con el hablar indoeuropeo como una lengua viva. Ya hemos dicho que ‘viva’ y ‘muerta’, ‘natural’ y ‘culta’, no son aplicables fácilmente a lenguas antiguas o clásicas. Es importante saber que, aunque existe una creencia generalizada de que el hebreo moderno y antiguo son el mismo idioma, entre académicos israelíes ha habido llamamientos a llamar a la lengua ‘hebrea moderna’ como ‘hebreo israelí’ o simplemente ‘israelí’, dadas las fuertes divergencias que existen – y que siguen desarrollándose con su uso – entre la lengua moderna hablada en Israel y su base teórica, el hebreo antiguo de la Tanakh. El sistema lingüístico antiguo, con sus variaciones dialectales y temporales, se extendió durante siglos de tradición oral previos a su compilación entre 450-200 aC, i.e. cuando la lengua ya había sido sustituida por el arameo. Acerca de esta interesante cuestión, el prof. Ghil’ad Zuckermann considera que “a los israelíes se les lava el cerebro para que crean que hablan la misma lengua que el profeta Isaías, una lengua puramente semita, pero esto es falso. Es tiempo de reconocer que el israelí es muy diferente del hebro del pasado”. Señala la influencia importante de dialectos modernos indoeuropeos – especialmente yiddish, ruso y polaco –, en vocabulario, sintaxis y fonética, importada por los fundadores de Israel.

3. Las características del indoeuropeo tardío comunes a los DIEs (indoeuropeo noroccidental, protogriego,y protoindoiranio, como la mayor parte de la flexión nominal, verbal, y sintaxis, hacen posible que el IET sea propuesto como Dachsprache para las lenguas vivas.

NOTA 1. Dado que el indoeuropeo noroccidental tiene otros dialectos hermanos que fueron hablados por comunidades prehistóricas coetáneas, lenguas como helénico moderno (un protogriego renacido) y ario moderno (un protoindoiranio revivido) son también usables en las regiones donde sus dialectos modernos sobreviven. Estas protolenguas no son más diferentes del indoeuropeo noroccidental de lo que son hoy el inglés del holandés, el checo del esloveno, el español del italiano. Podrían servir incluso de linguae francae para dialectos relacionados en regions vecinas; especialmente interesante sería tener una lengua aria unitaria para Asia del sur y occidental, dividida hoy por motivos religiosos.

NOTA 2. Los términos Ausbausprache-Abstandsprache-Dachsprache fueron acuñados por Heinz Kloss (1967), y se diseñaron para capturer la idea de que hay dos conjuntos de criterios y argumentos separados e independientes para llamar a una variedad  como “lengua” independiente en lugar de “dialecto”: una está basada en sus funciones sociales, y la otra en propiedades estructurales objetivas. La variedad se llama una lengua ausbau si se usa autónomamente respecto de otras lenguas relacionadas.

Dachsprache significa lengua que sirve de estándar para diferentes dialectos, incluso aunque estos dialectos sean tan diferentes que no sea posible inteligibilidad mútua en nivel basilectal, particularmente cuando están separados por una distancia geográfica significativa.Así por ejemplo el Rumantsch Grischun se desarrolló como Dachsprache para un número de lenguas rumanches bastante diferentes habladas en partes de Suiza; o el Euskara Batua, “vascuence estándar”, y el estándar literario Quechua Meridional, ambos desarrollados como lenguas estándar para continua dialectales que históricamente se habían considerados lenguas discretas con muchos dialectos y sin dialecto “oficial”. El alemán estándar y el italiano estándar hasta cierto punto funcionan (o funcionaron) de la misma forma. Quizá el Dachsprache más ampliamente usado hoy es el árabe moderno estándar, que enlaza a los hablantes de muchos dialectos diferentes, mutuamente ininteligibles.

El indoeuropeo estándar que se busca en esta gramática toma la reconstrucción indoeuropea tardía como el Dachsprache amplio necesario para aglutinar (i.e. para servir como paraguas lingüístico para) el uso moderno de DIEs, cuyas peculiaridades – fonéticas, morfológicas, sintácticas – son respetadas.

4. Palabras indoeuropeas modernas se usan para completar el vocabulario del indoeuropeo noroccidental, en caso de que no exista vocabulario común en indoeuropeo tardío o dialectal correspondiente. Préstamos comunes de dialectos hermanos pueden usarse como préstamos traducidos, o tomados como préstamos directamente.

NOTA. Aunque el vocabulario reconstruible para los DIEs es lógicamente más amplio que el vocabulario común protoindoeuropeo, el comentario de Mallory–Adams (2007) acerca de las palabras reconstruibles PIE es interesante, en cuanto muestra la dificultad de hablar un IET o PIH común:

¿Hasta qué punto el vocabulario reconstruido refleja la amplitud de la lengua PIE original? Lo primero que debemos descartar es la noción de que la lengua (cualquier lengua) hablada en la prehistoria tardía era de alguna forma primitiva y restringida en cuanto a su vocabulario. Contar cuántas palabras tiene una lengua no es fácil, porque los lingüistas (y los diccionarios) son inconsistentes en su definición o en la disposición de los datos. Si uno contara simplemente los encabezados de esos diccionarios que se han producido con lenguas no alfabetizadas de Oceanía, por ejemplo, el orden de magnitud está en el orden de 15,000–20,000 ‘palabras’. Las unidades léxicas actuales son mayores porque una forma sencilla podría tener una variedad de significados diferentes, cada uno de los cuales debe ser aprendido por su hablante, e.g. el verbo inglés take puede significar ‘tomar’, ‘capturar’, ‘matar’, ‘ganar en un juego’, ‘respirar hondo’, ‘beber una bebida’, ‘accept’, ‘acomodar’, por mencionar sólo algunos de los significados de un diccionario estándar. Por tanto, es de esperar que una lengua hablada c. 4000 aC se comporte de una forma muy similar a una hablada hoy y tenga un vocabulario del orden de 30,000–50,000 unidades léxicas. Si aplicamos procedimientos estrictos para distinguir ítems léxicos PIE a las raíces y palabras enlistadas en la Enciclopedia de Mallory y Adams, o The American Heritage Dictionary of Indo-European Roots (1985), de Carvert Watkins, tenemos menos de 1500 items. El rango de significados asociados con un lexema sencillo es desconocido, aunque ocasionalmente tenemos ciertas pistas, e.g. *bher- indica ambas ‘llevar (una carga)’ y ‘dar a lux (un niño)’. Así que el vocabulario PIE que reconstruimos puede proveer la base para un léxico mucho mayor, dada la variedad de características derivacionales en PIE.

Ejemplos de traducciones de préstamos de lenguas modernas IENO serían p.ej. del latín acueducto (lat. aquaeductus IEM aqāsduktos) o universo (lat. uniuersus<*oin(i)-uors-o-<*oino-wt-to- IEM oinowstós ‘convertido en uno’); del inglés, como software (del ger. samþu-, warō IEM somtúworā); del francés, como embajador (del cel. amb(i)actos IEM ambhíagtos ‘sirviente público’); o cámara (del alat. camera, del PGr. kamárā, ‘cripta’ IEM kamarā); del ruso, como bolshevik (IEM belijówikos); etc.

NOTA. Prétamos de dialectos IE hermanos pueden ser traducidos o tomados directamentes; e.g. ‘foto’, que podría tomarse directamente como préstamo tema en o pháwotos, del gr. phawots, gen. phawotós, como gr. φῶς (<φάϝος), φωτός, en compuesto phawotogphjā, fotografía, derivado de la raíz IE bhā-, brillar, que podría ser traducida como IEM ˟bháwots, de ˟bhawotogbhjā, pero sin tener el significado para el extendido bha-wes-, aún menos para bha-wot-, en IENO o incluso PIE, dado que sólo existe en dialectos antiguos griegos. O IEM skhol, del lat. schola, tomado del gr. σχολή (<PGr. skhol) ‘tiempo libre, ocio, tranquilidad’, tomado del griego con el significado de ‘escuela’, que se decía en a.gr. σχολεῖον (scholeíon), traducido como PGr. skholehjom <*-esjo-m, de la raíz IE segh-, que podría traducirse en IEM como ˟sghol o incluso más puramente (y artificialmente) ˟sgholesjom, ninguno de los cuales es protoindoeuropeo o indoeuropeo común. Ejemplos del indoiranio incluyen wasāáranas, bazar, del aira. vahacarana ‘punto de venta, bazar’, que podría ser traducido en IEM como ˟wesāqólenos, de las raíces PIE wes- y qel-; o atúrangam, ajedrez, del skr. caturaŋgam (que se introdujo en Europa del persa shatranj) un compuesto bahuvrihi, que significa ‘que tiene cuatro patas o partes’, que en poesía épica significaba frecuentemente ‘ejército¡, posiblemente acortado de aturangabalam, skr. caturaŋgabalam, literalmente ‘fuerza de cuatro miembros’, ‘un ejército compuesto de cuatro partes’, podría ser traducido como IEM ˟qaturangom y ˟qaturangobelom, de raíces qetur-, ang- y bel-.

Préstamos directos y traducidos pueden coexistir en términos especializados; como p.ej. de *h1rudhs, rojo, PGr. eruthrós, en préstamo eruthrókutos, eritrocito, IEM rudhrós, in rudhr (ésenos) kētjā, glóbulos (sanguíneos) rojos; cf. también IEM mūs, musós, ratón, músculo, PGr. mūs, muhós, en préstamo muhokutos, miocito, para muskosjo kētjā, célula muscular.

1.8.5. El nombre del indoeuropeo moderno es eurōpājóm, o eurōpāj dghwā, lengua europea, del adj. eurōpājós, m. europeo, a su vez del nombre griego Eurōpā.

NOTA. Gr. Eurō tiene un origen desconocido, aunque se ha vinculado con el epíteto de Homer para Zeus euruo, de *hurú-oqeh2 ‘que ve a lo lejos, amplio’, o *h1urú-woqeh2 ‘que suena a lo lejos’ (Heath, 2005). El adjetivo latino europaeus, tomado en la mayoría de idiomas europeos, viene del adj. gr. eurōpaíos, a su vez del PGr. eurōpai-jós < PIE *eurōpeh2-jós IEM eurōpā-jós. Para la evolución PIH *-eh2jo- → PGr.*-aijo-, cf. la formación adjetiva en gr. agor-agoraíos, Ruigh (1967).

En las lenguas antiguas IE, aquellos que han tenido un nombre independiente para las lenguas usaban el neutro. Compárese el gr. n.pl. Ἑλληνικά (hellēniká), skr. n.sg. संस्कृतम् (sasktam), AAA diutisc, aprus. prūsiskan, etc.; cf. también en Tácito lat. uōcābulum latīnum. En la mayoría de idiomas IE, la lengua también se nombra como ‘lengua’ definida por un adjetivo, cuyo género sigue la regla general de concordancia; cf. skr. sasktā vāk ‘lengua refinada’, gr. ελληνική γλώσσα, lat. latīna lingua, AAA diutiska sprāhha (ger. Deutsche Sprache), aprus. prūsiskai bilā, AEE словѣньскыи ѩзыкъ (slověnĭskyi językŭ), etc.

Términos académicos especiales incluyen sindhueurōpājóm, indoeuropeo, prāmosindhueurōpājóm, protoindoeuropeo, ópitjom sindhueurōpājóm, indoeuropeo moderno, etc.

 


 


 

 

 

PartE I

Lenguaje & Cultura

 

 

 

 

 

Colección de textos e imágenes adaptada y organizada por Carlos Quiles, con contribuciones de Fernando López-Menchero

 

 

 



 

1. Introducción

Países con mayoría de hablantes de lenguas indoeuropeas (color oscuro) y minoría o lengua oficial (color claro). (2011, modificado de Brianski 2007)

1.1. La familia lingüística indoeuropea

1.1.1. Los idiomas indoeuropeos pertenecen a un familia constituida por varios cientos de idiomas y dialectos modernos, entre los que se incluyen la mayoría de los grandes idiomas de Europa, así como muchos idiomas asiáticos. Algunos de los idiomas contemporáneos de esta familia son el inglés, alemán, francés, español, portugués, indostánico (es decir, hindi y urdu entre otros dialectos modernos), persa y ruso. Es la mayor familia lingüística del mundo en la actualidad, siendo hablada por aproximadamente la mitad de la población mundial como lengua materna. Además, la mayoría de la otra mitad habla al menos uno de estos idiomas como segunda lengua.

1.1.2. Los romanos no percibieron las semejanzas existentes entre el latín y los dialectos celtas, pero en cambio sí encontraron correspondencias obvias con el griego. Según el gramático Sexto Pompeyo Festo:

Suppum antiqui dicebant, quem nunc supinum dicimus ex Graeco, videlicet pro adspiratione ponentes <s> litteram, ut idem λας dicunt, et nos silvas; item ξ sex, et πτ septem

Esos hallazgos no les eran sorprendentes, pues creían que Roma había sido fundada por el héroe troyano Eneas y, como consecuencia, el latín derivaba del griego arcaico.

1.1.3. El comerciante florentino Filippo Sassetti viajó al subcontinente Indio, siendo uno de los primeros observadores europeos en estudiar el antiguo idioma indio conocido como sánscrito. En sus escritos, que datan de 1585, anotó algunas similitudes entre algunas palabras sánscritas e italianas, p.ej. deva/dio ‘Dios’, sarpa/serpe ‘serpiente’, sapta/sette ‘siete’, ashta/otto ‘ocho’, nava/nove ‘nueve’. En la actualidad, esta observación ha sido acreditada como precursora del descubrimiento de la familia lingüística indoeuropea.

1.1.4. La primera propuesta relativa al posible origen común para algunos de estas lenguas procede del lingüista y erudito holandés Marcus Zuerius van Boxhorn en 1647. Descubrió las semejanzas entre lenguas indoeuropeas, presumiendo la existencia de un idioma primitivo común a todas ellas al que llamó ‘Escita’. Incluyó en su hipótesis al holandés, griego, latín, persa y alemán, añadiendo posteriormente las lenguas eslavas, celtas y bálticas. Excluyó de su hipótesis lenguajes como el hebreo. Sin embargo, las indicaciones de van Boxhorn no llegaron a ser ampliamente conocidas y, por tanto, no favorecieron que se llevasen a cabo más investigaciones.

1.1.5. Alrededor de 1686, el lingüista alemán Andreas Jäger publicó De Lingua Vetustissima Europae, donde identificó un idioma remoto, que probablemente se expandió desde la región del Cáucaso, del que derivaron el latín, griego, eslavo, ‘Escita’ (es decir, persa) y celta (o ‘celto-germánico’), que recibió el nombre de escito-celta.

1.1.6. La hipótesis reapareció en 1786 cuando Sir William Jones impartió sus primeras conferencias acerca de las similitudes existentes entre cuatro de los idiomas más antiguos conocidos en su tiempo: latín, griego, sánscrito y persa:

“La lengua sánscrita, con independencia de su antigüedad, posee una estructura maravillosa; es más perfecta que el griego, más rica que el latín, y más exquisitamente refinada que cualquiera de ellas, al tiempo que mantiene con ambas una gran afinidad, tanto en las raíces verbales como en las formas gramaticales, que no puede fruto de la casualidad; de hecho, las similitudes son tales que ningún filólogo podría examinarlas a las tres sin dudar que proceden de una fuente común, la cual posiblemente ya no exista: también hay razones para pensar, aunque de manera menos sólida, que tanto el gótico como el celta, ambos relacionados con un idioma muy diferente, compartían su origen con el sánscrito; y el antiguo persa también podría añadirse a la misma familia”

1.1.7. El erudito danés Rasmus Rask fue el primero en señalar la conexión entre el antiguo noruego y el gótico, por un lado, y el lituano, eslavo, griego y latín, por otro. La comparación sistemática de estos y otros idiomas antiguos llevada a cabo por un joven lingüista alemán llamado Franz Bopp apoyó dicha teoría, y su Comparative Grammar, aparecida entre 1833 y 1852, supone el punto de partida de los estudios indoeuropeos como disciplina académica.

NOTA. El propio término indoeuropeo, de uso habitual en la literatura española, fue acuñado en 1813 por el erudito británico Sir Thomas Young, aunque en aquella época no existía un consenso para denominar a aquella recién descubierta familia lingüística. Entre los nombres propuestos encontramos indo-germanique (C. Malte-Brun, 1810), Indoeuropean (Th. Young, 1813), japetisk (Rasmus C. Rask, 1815), indisch-teutsch (F. Schmitthenner, 1826), sanskritisch (Wilhelm von Humboldt, 1827), indokeltisch (A. F. Pott, 1840), arioeuropeo (G. I. Ascoli, 1854), Aryan (F. M. Müller, 1861), aryaque (H. Chavée, 1867), etc.

En inglés, indo-germánico fue usado por J. C. Prichard en 1826 aunque el mismo autor prefería el término indoeuropeo. En francés, el uso del término indo-européen fue establecido por A. Pictet (1836). En la literatura alemana, Indo-Europäisch fue usado por Franz Bopp desde 1835. El término Indo-Germanisch había sido introducido por Julius von Klapproth en 1823, en un intento de incluir a las ramas más septentrional y más meridional de  la familia, como resumen del listado de idiomas empleados de manera habitual en la literatura temprana; aquello abrió las puertas a posteriores discusiones infructuosas respecto a si debería llamarse indo-celta, o incluso tocaro-celta.

1.2. Visiones tradicionales

1.2.1. Al comienzo de los estudios indoeuropeos usando el método comparativo, el indoeuropeo fue reconstruido como un lenguaje unitario. Para Rask, Bopp y otros lingüistas, se trataba de la búsqueda del indoeuropeo. Esa lengua se habría hablado en una región determinada entre Europa y Asia en un momento concreto.

1.2.2. La teoría del Stammbaumtheorie o del Árbol Genealógico afirma que los idiomas se dividen en otros idiomas, cada uno de los cuales se divide, a su vez, en otros, y así sucesivamente, como si fuesen ramas de árboles. Por ejemplo, una conocida teoría, ahora desfasada, sobre el indoeuropeo afirmaba que se formaron dos grupos dialectales principales conocidos como centum y satem, un modelo que representaba una ruptura clara de la lengua de origen.

NOTA. La isoglosa centum y satem es una de las diferencias fonológicas conocidas más antiguas de los idiomas IE, y todavía se sigue utilizando para clasificar al PIE en dos grupos dialectales principales – postulando la existencia de idiomas protocentum y protosatem –, dependiendo de la manera en la que se pronunciaba la palabra PIE *(d)któm, cien, ignorando diferencias morfológicas y sintácticas, y normalmente aceptando de manera implícita la existencia de una serie de palatovelares comunes en PIE.

Desde que fuesen propuestos por A. Schleicher (Compendium, 1866), los diagramas de árbol han seguido siendo ampliamente utilizados para comprender la reconstrucción de la lengua indoeuropea. El problema de su simplicidad radica en que “la ramificación de los distintos grupos se representa como una serie de rupturas limpias sin que se establezca una conexión entre las distintas ramas una vez se ha producido su separación, como si cada grupo dialectal se hubiese alejado del resto. Es posible que se produjesen separaciones rotundas, pero asumir que todas las escisiones producidas en la familia indoeuropea fueron de este tipo no es muy plausible y cualquier lingüista que estudie los idiomas indoeuropeos actuales notará variaciones dialectales que tienen lugar en algunas áreas, pero no en todas, que pueden unir a grupos adyacentes pertenecientes a idiomas diferentes” (Mallory–Adams, 2007).

1.2.3. La Wellentheorie o Teoría de las Oleadas, de J. Schmidt, expone que un lenguaje es creado a partir de otro mediante la expansión de innovaciones, de la misma manera que las ondas del agua se extienden cuando una piedra impacta en la superficie del agua. Las líneas que definen la extensión de las innovaciones se denominan isoglosas. La convergencia de diferentes isoglosas en un mismo territorio señala la existencia de un nuevo lenguaje o dialecto. En aquellas zonas donde las isoglosas de distintos idiomas coinciden, se forman zonas de transición.

NOTA. Según Mallory y Adams (2007), “su criterio de inclusión, el porqué miramos a una en particular, y no a otra, no es más sólido que aquellos que definen a las familias lingüísticas. El elemento clave aquí es qué características lingüísticas realmente nos ayudan a determinar si dos idiomas están más o menos relacionados entre sí.”

1.2.4. Debido a las dificultades encontradas en el modelo de las ramas indoeuropeas y de sus lenguas descendientes en un marco tradicional y unitario de ‘Árbol Divergente’, es decir, el modelo de un idioma indoeuropeo uniforme con sus ramas, se propuso un nuevo modelo llamado ‘Asociación Convergente de Lenguajes’, según el cual las lenguas que están en contacto (sin que estén necesariamente emparentadas unas con otras) intercambian elementos y normas lingüísticas, intercambiándose elementos entre ellas. La mayoría de lingüistas lo ha rechazado por considerar que no explica de manera plausible las irregularidades encontradas en el antiguo y estático concepto de PIE.

NOTA. De entre los defensores de este modelo destaca N.S. Trubetzkoy (Urheimat, 1939): “El término ‘familia lingüística’  no presupone el origen común de una determinada cantidad de idiomas a partir de una única lengua originaria. Consideramos una ‘familia lingüística’ a un grupo de idiomas, cuyos miembros comparten una considerable cantidad de elementos léxicos y morfológicos que presentan equivalencias regulares (…) uno no necesita presuponer una ascendencia común, dado que esa regularidad también puede tener su origen en el préstamo entre idiomas vecinos no emparentados (…) De igual manera, se puede concebir que los ancestros de las diferentes ramas del idioma indoeuropeo fueron diferentes unos de otros, pero que gracias al contacto constante, a la influencia mutua, y a los préstamos, se aproximaron unos a otros, sin llegar a ser idénticos”  (Meier-Brügger, 2003).

Meier-Brügger (2003), de acuerdo con Neumann (1996), rechaza la asociación de lenguas en el caso indoeuropeo al manifestar : “que es cierto que las diversas lenguas indoeuropeas se han desarrollado a partir de una lengua previa. Sin embargo sí es cuestionable la ‘manera’ en la que este proceso de diferenciación tuvo lugar”, y esta “tesis de una ‘asociación convergente de lenguajes’ puede ser inmediatamente rechazada, dado que todos los idiomas indoeuropeos se basan en la misma morfología flexiva. Tal y como aclara H. Rix, es precisamente esta congruencia morfológica la que habla en contra del modelo de asociación lingüística, y a favor del modelo de árbol divergente.”

1.3. La teoría de las tres etapas

1.3.1. Ya los primeros indoeuropeístas señalaron en sus trabajos la posibilidad de reconstruir etapas anteriores al protoindoeuropeo ‘Brugmanniano’.

NOTA. El desarrollo de la teoría lingüística de las tres etapas puede rastrearse hasta los comienzos de los estudios indoeuropeos, en un primer momento como idea difusa de un PIE no estático y, ya en el siglo XX, fue comúnmente aceptada la teoría de la evolución dialectal dinámica, gracias al desciframiento de las escrituras anatolias.  La mayoría de lingüistas aceptan que el protoindoeuropeo fue el producto de un largo desarrollo histórico, ya que cualquier ‘lenguaje común’ se forma de manera gradual, y las protolenguas (al igual que las lenguas) tienen etapas, tal y como describió Lehmann (Introducción a la lingüística histórica, Spa. transl. 1961). Sobre esta cuestión, H. Rix (Modussystem, 1986) afirma “ya que la reconstrucción comparativa se basa en un grupo de formas similares en un determinado número de lenguajes, la reconstrucción interna parte de las irregularidades o falta de homogeneidad del sistema de un idioma particular (…). La suposición fundamental relativa a la reconstrucción interna del lenguaje es que cualquier irregularidad o falta de homogeneidad en la gramática de un idioma es el resultado de procesos diacrónicos, en los que un antiguo patrón, u homogeneidad es eclipsado, pero no completamente suprimido”. Según Meier-Brügger (2003), “Los trabajos de Rix retroceden a una fase previa ala Fase B del protoindoeuropeo reciente (el protoindoeuropeo que ha podido ser reconstruido) mediante el uso de información deducible sobre una Fase A del protoindoeuropeo arcaico y en su trabajo reúne evidencias relacionadas con el sistema verbal protoindoeuropeo”. Sobre esta cuestión, véase también la diferenciación del “indoeuropeo reciente” en los trabajos de Gamkrelidze–Ivanov (1994-1995), Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998); una nomenclatura también extendida hoy en día procede del trabajo de G.E. Dunkel’s Early, Middle, Late Indo-European: Doing it My Way (1997); etc.

1.3.2. Una teoría extendida hoy día sobre las Tres-Etapas divide la evolución interna del PIE en tres estratos históricos o etapas, incluyendo una descripción tanto de las ramas como de los lenguajes en tanto procedentes de una fuente común (p.ej. el PAn y el IET procedentes ambos del indohitita) o procedentes de un dialect continua intermedio (p.ej. las lenguas germánicas y baltoeslavas  procedentes del IE noroccidental), o clasificando las semejanzas mediante el contacto lingüístico (p.ej. entre las lenguas baltoeslavas y las indoiranias):

1) Pre-protoindoeuropeo (Pre-PIE), o más correctamente, según la nomenclatura actual, pre-indohitita (Pre-PIH), o también PIE arcaico, es el hipotético ancestro del indohitita y es probablemente la etapa más antigua que la gramática comparativa puede ayudar a reconstruir usando la reconstrucción interna. Sin embargo, no existe una postura consensuada respecto a cómo era o de cuándo y dónde se habló.

2) La segunda etapa se corresponde con el periodo previo a la partida de la comunidad lingüística  protoanatolia (como dialecto pre-anatolio) del lugar que debieron de haber compartido con el grueso de la comunidad lingüística pre-IET. Esta etapa suele denominarse hoy en día indohitita (PIH), y también PIE intermedio, pero a menudo se le denomina sencillamente protoindoeuropeo; se le identifica con las primeras culturas kurgan de la Hipótesis Kurgan.

NOTA. Para conocer el lugar que ocupa el anatolio dentro los idiomas IE, hay que preguntarse si primero se separó del PIE como rama lingüística y hasta qué punto compartía innovaciones con el resto del grupo de lenguas protoindoeuropeas. Existe un creciente consenso a favor de su pronta separación del indoeuropeo (Heading, entre otros, lo denomina ‘indohitita’); ver N. Oettinger (‘Indo-Hittite’ – Hypothesen und Wortbildung 1986), A. Lehrman (Indo-Hittite Revisited, 1996), H. Craig Melchert (The Dialectal Position of Anatolian within IE in IE Subgrouping, 1998), etc.

Según Kortlandt (The Spread of The Indo-Europeans, JIES 18, 1990): “Desde el inicio de las culturas yamna, de las ánforas globulares, de la cerámica cordada, y afanasevo, todas ellas fechables entre el 3600 y el 3000 a.C., estoy inclinado a datar el protoindoeuropeo en la mitad del cuarto milenio, y de reconocer el protoindohitita como un idioma que podría haberse hablado un milenio antes.”

Según Ringe (2006), “es interesante la existencia de la consideración, entre los actuales indoeuropeístas, de la subfamilia anatolia como una mitad de la familia IE, mientras que los subgrupos restantes forman la otra mitad.

Respecto a la cuestión anatolia y sus implicaciones en la nomenclatura, West (2007) expone que “existe un consenso creciente que considera que la rama anatolia, representada por el hitita y las lenguas relacionadas de Asia Menor, fue la primera en escindirse del indoeuropeo común, continuando su evolución antes de que las diversas lenguas se fuesen escindiendo aquella rama. Esta cuestión aumenta el problema de la nomenclatura. El desciframiento del hitita conllevó la adquisición, por parte del “indoeuropeo” que se venía reconstruyendo hasta ese momento, de un hermano en la forma del protoanatolio, siendo preciso crear una etapa previa para la familia. E. H. Sturtevant acuñó un nuevo término: ‘indohitita’ (...). Sin embargo, la gran mayoría de lingüistas sigue empleando el término ‘indoeuropeo’ para incluir también al anatolio y desde entonces, como es natural, el hitita es reconocido como ‘una lengua indoeuropea’. Sin duda, lo seguirán haciendo”.

3) El ancestro común inmediato a la mayoría de las protolenguas IE reconstruidas es muy similar al PIE estático ‘Brugmanniano estudiado desde el comienzo de los estudios indoeuropeos, previo al desciframiento del hitita. Se le suele denominar indoeuropeo reciente (IET) o PIE reciente, que suele fecharse ca. 3500-2500 BC mediante el uso de modelos lingüísticos o arqueológicos, o ambos.

NOTA. Según Mallory–Adams (2007): “Por lo general, encontramos alguna forma de triangulación basada en los idiomas indoeuropeos más antiguos testimoniados, como el hitita, el griego micénico y el indoario, cada uno de ellos enclavados en algún momento entre el c. 2000 y el 1500 a.C. Dado el tipo de cambios lingüísticos conocidos que tuvieron lugar en las historias documentadas del griego o del indoario, etc., el lingüista compara las diferencias causadas por tales cambios con el grado de diferencia entre las formas más documentadas más arcaicas del hitita, del griego micénico y del sánscrito, y del protoindoeuropeo reconstruido. La magnitud para estas estimaciones (o suposiciones) suele ser del orden de unos 1,500-2,000 años. Dicho en otras palabras, mediante el empleo de algún tipo de intuición visceral (basada en la experiencia, la cual suele fundamentarse en las conocidas divisiones de las lenguas romances y germánicas), los lingüistas suelen fechar el protoindoeuropeo alrededor del año 3000 a.C. con un error de estimación de un milenio (…) somos capaces de datar el protoindoeuropeo alrededor del quinto milenio a.C., como fecha más temprana si queremos reflejar la realidad arqueológica de Eurasia. Ya hemos visto que los grupos individuales están documentados c. 2000 a.C. Uno puede estimar la existencia del protoindoeuropeo entre c. 4500-2500 a.C. El lingüista observará que las presuntas fechas de la existencia del protoindoeuropeo, a las que se han llegado empleando este método, son congruentes con las establecidas por las ‘estimaciones notificadas’ por los lingüistas. Las dos técnicas de datación, la lingüística y la arqueológica, al menos son independientes y congruentes la una con la otra.”

Igualmente, encontramos en Meier-Brügger (2003), respecto al protoindoeuropeo común: “No es posible realizar una afirmación precisa concerniente al periodo de tiempo exacto en el que existió la comunidad lingüística protoindoeuropea. Uno sólo puede declarar que los antiguos idiomas indoeuropeos que conocemos, que datan del segundo milenio a.C., ya exhiben en sus primeras apariciones características de sus respectivos grupos lingüísticos, lo que nos permite suponer que existieron separados durante una larga prehistoria (…) Se sugiere que el periodo entre el 5000-3000 a.C. es el posible marco temporal para la lengua protoindoeuropea.”

Sin embargo, en relación tanto en los primeros hallazgos históricos y prehistóricos, y en la suposición de la unión de comunidades lingüísticas a las culturas arqueológicas, Hänsel (Die Indogermanen und das Pferd, B. Hänsel, S. Zimmer (eds.), 1994) declara que “el desarrollo lingüístico puede ser descrito en pasos que, aunque son lógicamente comprensibles, son analizables con precisión empleando una escala temporal. El arqueólogo busca determinadas áreas de desarrollo cultural, la lógica de las cuales (si existe) permanece siendo un misterio para él, o es únicamente accesible en unos pocos aspectos de su compleja causalidad. Por otro lado, recibe ideas concretas del periodo, aunque sea de manera vaga, y trabaja con un concepto de cultura que no está al alcance del lingüista. Para el arqueólogo, la cultura se entiende en el sentido de una definición sociológica (…). El concepto arqueológico de cultura está compuesto de tantos componentes, que por su propia naturaleza sus límites permanecen desdibujados. Pero las lenguas son bastante distintas. Por supuesto que existen conexiones; nadie puede imaginar conexiones culturales sin una posibilidad de comunicación verbal. Pero es demasiado pedir que los arqueólogos igualen su concepto de cultura, que es abierto e incorpora referencias a varios niveles, a la dimensión individual de la comunidad lingüística. La arqueología y la lingüística son tan diferentes en lo fundamental que, mientras se pueden esperar puntos de acuerdo, no se puede esperar lo mismo respecto a los paralelismos y las congruencias. La ventaja de la investigación lingüística es la habilidad de distinguir con precisión entre los idiomas particulares y la regularidad de sus innovaciones. La fortaleza de la arqueología es su precisión en el desarrollo de líneas temporales. Lo que una puede hacer, no puede hacerlo la otra. Ambas se podrían complementar magníficamente, si simplemente tuviesen suficientes cosas en común.”

1.3.3. Debe realizarse otra división, para poder comprender adecuadamente la evolución dialectal. El indoeuropeo tardío tuvo, al menos, dos ramas dialectales principales internas, la meridional o greco-aria (IETM) y la septentrional (IETS).

Parece que los hablantes de los dialectos meridionales o greco-arios se extendieron en diferentes direcciones con las primeras migraciones durante el IET (ca. 3000-2500 a.C. en el marco de la  cultura kurgan), formando finalmente un grupo suroriental (incluyendo el pre-indoiranio) y otro suroccidental (incluyendo el pre-griego). Mientras tanto, los hablantes de los dialectos septentrionales migraron al noroeste (vide infra), a excepción de los hablantes de la rama IE nororiental (de la que evolucionó el pre-tocario), quienes migraron a Asia.

NOTA. Beekes (1995) menciona con respecto a la cultura yamna, desde un punto de vista arqueológico: “Es uno de los complejos prehistóricos más extensos de Europa y los académicos han sido capaces de distinguir diferentes regiones dentro de la misma. Es fechada entre el 3600-2200 a.C. En esta cultura, el uso de cobre para la fabricación de varias herramientas es habitual. A partir del 3000 a.C. comenzamos a encontrar evidencias de la presencia de  carros de dos y cuatro ruedas en esta cultura (…). Parece no haber duda de que la cultura yamna representa la última fase de la unidad lingüística indoeuropea, aunque es probable que existiesen diferencias dialectales significativas dentro de ella.”

Fortson (2004) sugiere de manera similar: en el periodo comprendido entre el 3100-2900 a.C. apareció un claro y dramático cambio en la práctica cultural yamna, incluidos los enterramientos, en el oriente de Hungría y en el bajo Danubio. De esa manera estamos preparados para ser testigos de los comienzos de la indoeuropeanización de Europa. En ese momento, los miembros de la cultura yamna se habían expandido sobre una extensa área y su habla se habría diferenciado dialectalmente con fuerza.”

Meier-Brügger (2003): “Dentro del grupo de lenguas IE, algunos idiomas particulares están más estrechamente relacionados con otros por sus semejanzas morfológicas o léxicas. Como regla general, tales semejanzas son debidas a la proximidad geográfica en época prehistórica (tal vez hasta el punto de constituir una única comunidad lingüística) o a una fase lingüística preliminar común, una fase intermedia de la lengua madre, que habría sido posterior al periodo de la existencia de la lengua madre.”

Con respecto al tocario, Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998) señalan: “incluso si es arcaico en algunos aspectos (su naturaleza centum, subjuntivo, etc.), comparte características comunes con las lenguas baltoeslavas, entre otras lenguas: deben ser antiguas isoglosas, compartidas antes de su separación y posterior migración hacia el este. Es, de hecho, una lengua [IETS]. También presenta grandes innovaciones, algo normal tratándose de una lengua que evolucionó de forma aislada.”

Para más información en relación al dialecto IET meridional (greco-ario o indo-griego), ver Tovar (Krahes alteuropäische Hydronymie und die west-indogermanischen Sprachen, 1977; Actas del II Coloquio sobre lenguas y culturas prerromanas de la Península Ibérica, Salamanca, 1979), Gamkrelidze–Ivanov (1993-1994), Clackson (The Linguistic Relationship Between Armenian and Greek, 1994), Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998), etc. En el trabajo de Mallory–Adams (2007) encontramos: “Muchos han alegado que tanto el griego, el armenio y el indoiranio comparten una serie de innovaciones lo que sugiere que debió de haber alguna forma de continuum lingüístico entre sus predecesoras.”

Respecto a la comunidad greco-aria, West (2007) propone el último terminus ante quem para su escisión: “En un momento veremos que el greco-ario debió haberse diferenciado del [IET] en torno al 2500 a.C. Debemos aceptar que el [IET] se desarrolló durante varios siglos antes de la escisión del protoanatolio y antes de que se produjese una mayor división. (…) Los primeros hablantes del griego -o más bien de la lengua que dio origen al griego; a los que llamaré mello-griegos – llegaron a Grecia, según la visión más aceptada, al comienzo de la etapa conocida como Heládico Inicial III, es decir, en torno al 2300 a.C. Llegaron a través del Épiro, probablemente procedentes de algún lugar al norte del Danubio. Recientes escritores los hacen proceder de Rumanía o del este de Hungría. (…) claramente debemos retroceder hasta la mitad de dicho milenio, como mínimo, para encontrarnos con la pretendida unidad lingüística o la comunidad greco-aria.”

1.3.4. Algunos consideran que el denominado indoeuropeo noroccidental formó una comunidad lingüística temprana desgajada del resto de dialectos septentrionales (entre los que se incluye el pre-tocario) antes o durante la escisión dialectal del IET, y suele asumirse que existió un continuum dialectal IE posterior entre distintas comunidades del norte de Europa en torno al 2500 a.C., con su evolución ligada a la expansión de la cultura de la cerámica cordada.

NOTA. Un continuum dialectal, o área dialectal, fue definido por Leonard Bloomfield como un rango de dialectos hablados a través de un área geográfica que difieren ligeramente entre áreas colindantes, pero cuando uno viaja en cualquier dirección, esas diferencias se acumulan hasta el punto de que los hablantes de regiones opuestas del continuum no son capaces de entenderse entre sí. Entre los ejemplos de continua dialect tenemos (actualmente desdibujados con las lenguas nacionales y las fronteras administrativas) al germánico septentrional, al alemán, al eslavo oriental, al eslavo meridional, al italiano septentrional, al francés meridional o a las lenguas ibéricas occidentales, entre otros.

Un Sprachbund - también conocido como área lingüística, área de convergencia, área de difusión o encrucijada de idiomas – es un grupo de lenguas que se han vuelto similares en algún aspecto gracias a la proximidad geográfica y al contacto lingüístico. Puede que no tengan una relación genética, o que estén vagamente emparentadas. Tal vez eso es lo que sucedió con las lenguas baltoeslavas e indoiranias, v.i. §1.7.

El IE noroccidental fue un grupo lingüístico o grupo de dialectos estrechamente emparentados que emergió del dialecto (IETS), los cuales estuvieron en estrecho contacto durante siglos, lo cual les permitió compartir una serie de innovaciones lingüísticas.

NOTA. Respecto al denominado continuum dialectal “indoeuropeo noroccidental”, ver Tovar (1977, 1979), Eric Hamp (“The Indo-European Horse” en T. Markey y J.Greppin (eds.) When Worlds Collide: Indo-Europeans and Pre-Indo-Europeans, 1990), N. Oettinger Grundsätzliche überlegungen zum Nordwest-Indogermanischen (1997), and Zum nordwestindogermanischen Lexikon (1999); M. E. Huld Indo-Europeanization of Northern Europe (1996); Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998); etc.

Para datar las protolenguas europeas (entre ca. 1500-500 BC) al mismo tiempo que el protogriego o el protoindoiranio (entre ca. 2500-2000), obviando el lapso de tiempo entre ellos, debemos recordar la descripción de Kortlandt (1990) sobre lo que “parece ser una tendencia general datar las protolenguas más atrás en el tiempo de lo que la evidencia lingüística garantiza. Cuando reconstruimos el protorromance, llegamos a la etapa lingüística que es aproximadamente dos siglos posterior a la lengua de César y Cicerón (cf. Agard 1984: 47-60 para las diferencias fonológicas). Cuando partimos de la evidencia extralingüística e identificamos los orígenes del romance con los comienzos de Roma, llegamos al siglo octavo a.C., lo cual es casi un milenio más temprano. El asunto es que debemos identificar la formación del romance con el aprendizaje imperfecto del latín por una gran cantidad de gente durante la expansión del Imperio Romano.”

1.3.5. Además de por la fonología y el vocabulario compartidos, los dialectos noroccidentales muestran otras características comunes, como la tendencia a reducir el sistema de flexión nominal, innovaciones compartidas con el sistema verbal (la fusión del imperfecto, el aoristo y el perfecto en un único pretérito, aunque encontremos algunos pretéritos-presentes) las terminaciones en -r de las voces media y mediopasiva, una evolución común de las laringales, etc.

Los DIEs meridionales, que se propagaron en distintas direcciones y evolucionaron formando un continuum, muestran una fonología y un vocabulario diferenciados, pero sí presentan desarrollos arcaicos como el aumento en é-, desinencias medias en -i, flexión verbal atemática, formas de pluscuamperfecto y de perfecto, y una diferenciación aspectual entre los tipos *bhére/o- y *tudé/o-.

1.4. La Urheimat protoindoeuropea

La búsqueda de la Urheimat o ‘patria’ de los prehistóricos protoindoeuropeos se ha desarrollado como una búsqueda arqueológica junto con la investigación lingüística en la búsqueda de la reconstrucción de la protolengua.

NOTA. Mallory (Journal of Indo-European Studies 1, 1973): “Mientras que muchos han mantenido que la búsqueda de la patria PIE es una pérdida de esfuerzo intelectual, o que está más allá de la competencia de las metodologías involucradas, la mayoría de eruditos que han abordado el problema han manifestado con habilidad el porqué lo consideran importante. La localización de la patria y la descripción del modo en el que los indoeuropeos se propagaron es central para cualquier explicación de cómo Europa se volvió europea. En un sentido más amplio, es una búsqueda de los orígenes de la civilización occidental.” 

Según la obra de A. Scherer Die Urheimat der Indogermanen (1968), que recapitula las opiniones de diversos autores de los años 1892-1963, todavía vigentes en la actualidad en la corriente principal de los estudios indoeuropeos, “basándose en la localización de idiomas posteriores como el griego, anatolio e indoiranio, se suele proponer una franja de tierra en la parte meridional de Rusia, al norte del mar Negro, como la zona de origen de los hablantes del protoindoeuropeo”.

1.4.1. Lingüística histórica

En los trabajos de Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998), se realiza un resumen de los principales hechos lingüísticos, apoyados por los hallazgos arqueológicos:

 “En la actualidad, es communis opinio que las lenguas de Europa se desarrollaron in situ en nuestro continente; aunque de hecho, a causa de las migraciones, permanecieron ocasionalmente aisladas, y también extendidas y fragmentadas (…). Hay que recordar la reciente fecha de la ‘cristalización’ de las lenguas europeas. El ‘antiguo europeo’ [=IE noroccidental], de la que derivan, ya era un lenguaje evolucionado, con la oposición masculino/femenino, y debe emplazarse en el torno al año 2000 a.C. o aún en fecha anterior. Además, se debe tener en cuenta la siguiente información: la existencia del tocario, relacionada con el [IET septentrional], pero localizada muy al este, en el Turkestán chino; la presencia de lenguas [IET meridionales] al sur de los montes Cárpatos, sin duda en el tercer milenio [los antecesores de los hablantes tracios, iranios y griegos); la diferenciación del hitita y del luvita, dentro del grupo anatolio, ca. 2000 a.C., en los documentos de Kültepe, implica que el anatolio común debe ser de un periodo anterior.

NOTA.  Sin tener en cuenta las teorías arqueológicas, los datos lingüísticos revelan que:

a) El [IET septentrional], localizado en Europa y el Turkestán chino, debe proceder de una zona intermedia, con posibilidad de expansión hacia ambas direcciones.

b) El [IET meridional], que ocupaba el espacio entre Grecia y el noroeste de la India, comunicando ambas penínsulas con las lenguas de los Balcanes, Ucrania y el Cáucaso septentrional, el Turkestán e Irán, también debe proceder de una zona intermedia. Siendo un grupo lingüístico distinto, no puede proceder de Europa o de la estepa rusa, donde existían las lenguas uro-altaicas.

c) Ambos grupos han estado en contacto de forma secundaria, si se tienen en consideración las distintas y ‘recientes’ isoglosas en la zona de contacto.

d) El anatolio más arcaico debió quedar aislado del IE más desarrollado; y eso en una región que podía comunicarse fácilmente con Anatolia.

(…) Sólo la estepa norte del Cáucaso, el río Volga y aún más allá puede combinar todas las posibilidades mencionadas: existen caminos que se internan en Anatolia e Irán a través del Cáucaso, a través de la zona oriental del mar Caspio, de la llanura de Gorgan, y pueden migrar desde allí hasta el Turkestán chino, o a Europa, donde existían dos caminos: hacia el norte o hacia el sur de los Cárpatos.

Esta información lingüística, representada en un diagrama, es apoyada por sólidas evidencias arqueológicas: ha sido defendida por Gimbutas (1985) contra los argumentos de Gamkrelidze–Ivanov (1994-1995) (…). Este diagrama propone tres etapas. En la primera de ellas, el [PIH] quedó aislado, surgiendo el anatolio, siendo relegado en un principio al norte del Cáucaso, y luego cruzando al sur: el anatolio común debe situarse allí. Nótese que no existe una diferencia temporal significativa con los otros grupos; también encontramos que la primera ola IE hacia Europa fue bastante precoz. Al norte del emplazamiento original de los hablantes que se dirigieron a Anatolia, se produjo la gran revolución que dio origen al [IET], la ‘lengua común’.

 

Etapa 1
PIH


Etapa 2
IET. N

S.LIE

Stage 3
Northern
Southern

 


              
 Jkfghjfghjdghjdfhdfhdfjhfghkfk rjtyjdghj
 

 Anat. 

 

 


IE Occ.   Bal.-Esl.                        Horda septentrional                                                   Tocario

 

Gr.-Trac.   Arm.   Ind.-Ira. 

 


                                                                             Horda meridional

    

Germano          Bal.-Esl.                            Horda septentrional

Cel.,Ita.            Indoiranio,Trac.
Arm.
 Gr.

,I.-I.
 

 

 

 


                                                                                       Horda meridional

Diagrama de la expansion y relación de las lenguas indoeuropeas. Adaptado de Adrados (1979).


 

Las siguientes etapas hacen referencia a esa lengua común. La primera es la que vio aparecer tanto al dialecto [IETS] (al norte) como al [IETM] (al sur), estando el primero de ellos fragmentado en dos grupos, uno que se dirigió hacia el oeste y otro que migró al este. Esto prueba que en algún lugar de la Rusia europea emergió una lengua común [IETS]; mientras que otro surgió en el sur, en Ucrania o el Turkestán [IETM].

Durante la segunda etapa continúan los movimientos de ambas ramas, con oleadas hacia el sur, pero que estuvieron ocasionalmente en contacto, originando isoglosas que unieron ciertas lenguas del grupo [IE meridional] (primero el griego, posteriormente el iranio, etc.) con aquellas de la retaguardia del [IE septentrional] (especialmente las lenguas bálticas y eslavas, además de las itálicas y germánicas)”.

NOTA. La suposición de tres series independientes de velares (v.s. Consideraciones metodológicas), posee consecuencias lógicas cuando intentamos organizar una evolución cronológica y dialectal consistente desde el punto de vista de la lingüística histórica. Esto es necesario porque se asume que el cambio fonológico es más fácil que la evolución morfológica en cualquier idioma. Como consecuencia, mientras que el cambio morfológico es una forma acordada para identificar distintos grupos antiguos y las equivalencias léxicas para derivar posteriores contactos y cultura (usándolos, podemos encontrar concordancias de agrupación, p.ej. lenguas baltoeslavas, italo-célticas, y germánicas entre ambos grupos, al igual que entre los antiguos dialectos greco-arios), la fonética suele utilizarse -ya sea de manera explícita o no- como clave para los agrupamientos y para la cronología de la división definitiva del indoeuropeo tardío, que es el núcleo de la búsqueda arqueológica actual.

Si asumimos que las lenguas satem mostraban la tendencia más natural hacia la lenición de las palatales a partir de un sistema ‘original’ de tres series de velares; y si el resto, las lenguas centum, experimentaron una tendencia (improbable y sin igual) de depalatalisation de las palatovelares; entonces la imagen de la división dialectal debe ser diferente, ya que las lenguas centum debieron de tener una relación más estrecha las unas con las otras en la antigüedad (debido al improbable acontecimiento de depalatalización en más de una rama de manera independiente). Este es el esquema que se sigue en algunos manuales sobre lingüística IE o de arqueología si se reconstruyen o aceptan tres series, como suele ser el caso.

Desde ese punto de vista, las lenguas itálicas, celtas y tocarias deben agruparse juntas, mientras que el núcleo de las lenguas satem puede encontrarse en las lenguas baltoeslavas e indoiranias. Sin embargo, esto contradice los hallazgos sobre los distintos dialectos septentrionales y greco-arios. Como se mencionó, la teoría glotálica podría apoyar dicho esquema dialectal, mediante la suposición de una explicación más elegante de la evolución natural de las oclusivas glotales, sonoras y sordas, distinta de la propuesta para la depalatalización. Sin embargo, la teoría glotálica suele ser rechazada (v.i. §1.5). La explicación de Huld (1997) sobre las tres series podría respaldar este esquema (v.s.).

 


 

1.4.2. Arqueología

La hipótesis de los kurganes fue presentada por Marija Gimbutas (The Prehistory of Eastern Europe, Part 1, 1956) con la intención de combinar arqueología y lingüística para localizar los orígenes de los protoindoeuropeos. La denominó, por el conjunto de culturas en cuestión, “kurgán” por sus distintivos montículos funerarios y trazó su difusión hacia la Europa oriental y septentrional.

NOTA. La gente era enterrada con las piernas flexionadas, una posición que fue típica de los pueblos identificados como indoeuropeos durante mucho tiempo. Los enterramientos se cubrían con un montículo, un kurgán (préstamo del turco al ruso para designar los ‘túmulos’).

Urheimat (patria) hipotética de los primeros hablantes de PIE, desde 4500 aC en adelante. La cultura Yamna (“del sepulcro”) duró desde ca. 3600 hasta 2200 aC. En este tiempo aparecieron los primeros carros. (DP)Según su hipótesis, los hablantes PIE fueron con probabilidad tribus de la estepa póntica que se extendieron en sucesivas etapas de la cultura de los kurganes y tres “oleadas” sucesivas de expansión a lo largo del tercer milenio a.C.:

·         Kurgan I, región del Dnieper/Volga, primera mitad del cuarto milenio a.C. En apariencia evolucionó a partir de las culturas de la cuenca del Volga, entre sus subgrupos se encuentran las culturas Samara y Seroglazovo.

·         Kurgan II–III, segunda mitad del cuarto milenio a.C. Incluye la cultura Sredny Stog y la cultura Maykop del norte del Cáucaso. Círculos de piedra, primeros carros de dos ruedas, stelae antropomorfas de piedra representando deidades.

·         Kurgan IV o cultura de los sepulcros, primera mitad del tercer milenio a.C., que abarcaba toda la región esteparia desde los Urales hasta Rumanía.

Se propusieron tres “oleadas” sucesivas de expansión:

·         1ª oleada, anterior a la etapa Kurgan I, la expansión desde el bajo Volga al Dnieper les llevó a coexistir con las culturas Kurgan I y Cucuteni. Las repercusiones de estas migraciones se extienden hasta los Balcanes y a lo largo del Danubio hasta las culturas Vina y Lengyel en Hungría.

·         2ª oleada, mitad del cuarto milenio a.C., originaria de la cultura Maykop y afectando al avance de culturas híbridas kurganizadas hacia la Europa septentrional hacia el año 3000 a.C. -cultura de las ánforas globulares, cultura Baden, y, finalmente la cultura de cerámica cordada.

·         3ª oleada, 3000-2800 a.C., expansión de la cultura de los sepulcros más allá de las estepas; aparición de los sepulcros característicos en áreas tan alejadas como la moderna Rumanía, Bulgaria y el este de Hungría.

La cultura ‘kurganizada’ de las ánforas globulares de Europa ha sido propuesta como ‘Urheimat secundaria’ del PIE, la cultura se escindió en la cultura de vaso campaneiforme y en la cultura de cerámica cordada alrededor del 2300 a.C. En última instancia, este hecho dio lugar a las familias europeas IE de lenguas itálicas, celtas y germánicas, y otros grupos lingüísticos, parcialmente extintos,  en los Balcanes y en Europa central, entre los que se podría incluir la invasión protomicénica de Grecia.

1.4.3. Análisis cuantitativo

La glotocronología intenta comparar rasgos léxicos, morfológicos o fonológicos con la intención de desarrollar líneas temporales de mayor confianza y mejores agrupamientos dialectales. Sin embargo, no ha atraído la confianza entre los lingüistas, si la comparamos con el método comparativo, en el cual se basa toda la reconstrucción del IE.

NOTA. La mayoría de estos trabajos glotocronológicos son altamente controvertidos, en parte por cuestiones de precisión, y en parte por las dudas relacionadas con la firmeza de sus fundamentos. Los principales argumentos que prácticamente invalidan este método señalan que la prueba de la formulae Swadesh no serviría para todo el material disponible y, además, el cambio lingüístico está influido por acontecimientos socio-históricos que son, por supuesto, imprevisibles y, por tanto, incalculables.

Una variante de la glotocronología tradicional es la reconstrucción filogenética; en la sistematización biológica, la filogenia es una gráfica diseñada para representar las relaciones genéticas entre taxones biológicos. Los lingüistas tratan de transferir estos modelos biológicos para obtener “subgrupos” de una u otra familia lingüística.

NOTA. Clackson (2007) describe un reciente estudio filogenético realizado por Atkinson et al. (“From Words to Dates: Water into Wine, Mathemagic or Phylogenetic Inference?”, Transactions of the Philological Society 103, 2005): “El equipo neozelandés usa modelos que fueron originalmente diseñados para construir filogenias basadas en el ADN y en otra información genética, que no adopta una tasa de cambio constante. De hecho, su modelo acepta que la tasa de cambio varía, pero restringe la variación en los límites que coinciden con los subgrupos lingüísticos documentados. Por ejemplo, se sabe que todas las lenguas romances derivan del latín, y sabemos que el latín se habló hace 2000 años. La tasa de cambio léxico en la familia romance puede por tanto calcularse en términos absolutos. Estas tasas diferentes de cambio podrían proyectarse hasta la prehistoria y la edad de la lengua ancestral podría indagarse dentro de un rango de fechas dependiendo de las tasas de cambio más altas y de las más bajas documentadas en sus descendientes. Más recientemente (Atkinson et al. 2005), han usado datos basándose no solo en caracteres léxicos, sino también en información morfológica y fonológica.”

Sus resultados presentan una separación posterior de las lenguas IE noroccidentales, con un último centro en el grupo romance-germánico, previamente celto-romano-germánico, y con anterioridad celto-romano-germano-baltoeslavo. Con anterioridad a esa fecha, el greco-armenio se habría separado del indoiranio, mientras que el tocario habría sido el primero en escindirse del IET, estando todavía dentro del marco de la cultura Kurgan, aunque con bastante anterioridad (ca. 4000-3000 a.C.). Antes de que sucediese todo lo anterior, encontramos que la rama anatolia se había escindido en una época mucho más temprana a la asumida en lingüística y en arqueología (ca. 7000-6000 a.C.).

Holm propuso aplicar un sistema de separación - nivel de recuperación para el PIE. Se realiza (Holm, 2008) empleando la información del nuevo Lexikon der indogermanischen Verben, 2nd ed. (Rix et al. 2001), considerada como una “base de datos reciente y lingüísticamente fidedigna” que la información tradicionalmente utilizada en el IEW de Pokorny. Los resultados muestran un agrupamiento similar al realizado por Atkinson et al. (2005), diferenciando entre los grupos IE noroccidental (italo-celta, germánico, baltoeslavo), y greco-ario (greco-armenio, indoiranio). Sin embargo, se estima que el anatolio se separó bastante tarde a lo señalado por las fechas lingüísticas, siendo considerado otro dialecto IET, rechazando de plano el concepto indohitita. Algunos de los estudios de Holm están disponibles en <http://hjholm.de/>.

Los estudios cuantitativos más recientes aparentemente muestran resultados similares en los agrupamientos filogenéticos de las lenguas recientes, es decir, los dialectos indoeuropeos tardíos, excluyendo al tocario. Aunque las fechas siguen siendo, en el mejor de los casos, aproximaciones en lo relacionado con la separación de las lenguas tardías y que están bien documentadas, mientras que la datación (e incluso las agrupaciones) de las lenguas antiguas como el anatolio o el tocario utilizando patrones modernos de evolución sigue siendo, en el mejor de los casos, cuestionable.

1.4.4. Archaeogenetics

Distribución de haplotipos R1b (color claro) para paleolítico eurasiático y R1a (color oscuro) para expansion Yamna; negro representa otros haplogrupos. (2009, modificado de Dbachmann 2007) Cavalli-Sforza y Alberto Piazza argumentan que Renfrew (v.i. §1.5) y Gimbutas se refuerzan en lugar de contradecirse mutuamente, declarando que “en cuanto a genética se refiere, los pueblos de la estepa Kurgan descendían, al menos en parte, de pueblos del Neolítico de Oriente Medio que migraron allí desde Turquía”.

Distribución del haplogrupo R1a (2011, modificado de Crates 2009) NOTA. El registro genético no puede proporcionar información directa sobre la lengua que esos grupos hablaron. La interpretación actual de la información genética sugiere una fuerte continuidad genética en Europa; especialmente, los estudios sobre el ADNmt realizados por Bryan Sykes muestran que alrededor del 80% del stock genético de los europeos se originó en el Paleolítico.

Spencer Wells sugiere que el origen, distribución y edad del haplotipo R1a1 apunta a una antigua migración, posiblemente la correspondiente con la propagación del pueblo Kurgan en su expansión a través de la estepa euroasiática alrededor del 3000 a.C., declarando que “no hay nada que contradiga este modelo, aunque los patrones genéticos tampoco proporcionan un claro apoyo”.

NOTA. R1a1 prevalece en Polonia, Rusia y Ucrania, y también se encuentra en Pakistán, India y Asia central. R1a1 se limita principalmente al este de la barrera genética del Vístula y decrece de manera considerable hacia el oeste. La propagación del halogrupo con ADN del cromosoma Y R1a1 se ha asociado, también, con la propagación de las lenguas indoeuropeas. Las mutaciones que caracterizan al halogrupo R1a ocurrió ~10,000 años ap. El halogrupo R1a1, cuyo linaje se cree que se originó en las estepas euroasiáticas, al norte del los mares Negro y Caspio, también se asocia con la cultura Kurgan, al igual que con la cultura postglacial Ahrensburg la cual se ha sugerido como el origen de la expansión genética.

 La población actual que cuenta con el haplotipo R1b, cuya frecuencia más alta se encuentra en Europa Occidental y cuya expansión alcanza hasta la frontera oriental de Asia Central, procedería de un refugio localizado en la Península Ibérica durante el último Máximo Glacial, donde el haplogrupo pudo alcanzar la homogeneidad genética. Cuando las condiciones se volvieron más propicias con la oscilación Allerød alrededor del 12000 a.C., los descendientes de este grupo migraron y con el tiempo recolonizaron toda la Europa Occidental, alcanzando la posición dominante para el R1b en distintos grados desde Iberia a Escandivania, como puede constarse empleando los mapas de representación de haplogrupos.

(2011, modificado de Cadenas 2008) NOTA. Se considera que las altas concentraciones de los haplogrupos de ADNY del tipo R1b del Mesolítico o del Paleolítico tardío (típicamente muy por encima del 35%) e I (hasta el 25%) derivan, en última instancia, del robusto homo sapiens euroasiático Cromañón de la cultura Auriñaciense, y del grácil pueblo leptodolicomorfo de la posterior cultura Gravetiense que penetró en Europa desde Oriente Medio hace 25,000 - 20,000 años, respectivamente.

1.4.5. La hpótesis de los kuranges y la teoría de las tres etapas

ARQUEOLOGÍA (kurganes)

LINGÜÍSTICA (las tres etapas)

ca. 4500-4000 a.C. Culturas Sredny Stog, Dnieper-Donets y Sarama, domesticación del caballo.

¿protoindohitita?

ca. 4000-3500 a.C. La cultura Yamna, constructores de kurganes, emerge en la estepa y la cultura Maykop, al norte del Cáucaso.

Los dialectos pre-IET y pre-PAn evolucionan en distintas comunidades que presuntamente seguían en contacto dentro del mismo territorio.

ca. 3500-3000 a.C. La cultura Yamna alcanza su cénit: ídolos de piedra, protocarros de dos ruedas, ganadería, asentamientos permanentes y castros, subsistiendo de la agricultura y la pesca, a lo largo de los ríos. El contacto de la cultura Yamna con las tardías culturas Neolíticas de Europa da origen a las culturas de ánforas globulares y Baden. La cultura Maykop presenta las primeras evidencias del comienzo de la Edad de Bronce; aparecen armas y artefactos de bronce.

El protoanatolio queda aislado (o bien al sur del Cáucaso o en los Balcanes), y deja de tener contacto con las innovaciones lingüísticas del indoeuropeo tardío común.

El indoeuropeo tardío se fragmenta en dialectos, al menos uno meridional o greco-ario y otro septentrional.

ca. 3000-2500 a.C. La cultura Yamna se extiende sobre la totalidad de la estepa póntica. La cultura de la cerámica cordada se extiende desde el Rin hasta el Volga, lo cual se corresponde con la última etapa de unidad IE. Las distintas culturas, las cuales siguen  manteniendo un débil contacto, pierden cohesión.

Las comunidades dialectales comienzan a migrar, manteniendo todavía un débil contacto, permitiendo la propagación de las últimas innovaciones fonéticas y morfológicas comunes, así como préstamos léxicos. PAn, hablado en Asia Menor, evoluciona hacia el anatolio común.

ca. 2500-2000 a.C. La Edad de Bronce alcanza Europa Central con la cultura de vasos campaniformes de los indoeuropeos septentrionales. Los indoiranios se establecen al norte del Caspio con la cultura Sintashta-Petrovka y posteriormente la cultura Andronovo.

La separación de los dialectos IE meridionales se completa. El protogriego es hablado en los Balcanes; el protoindoiranio en Asia Central; el indoeuropeo noroccidental en la Europa septentrional; los dialectos del anatolio común en Anatolia.

ca. 2000-1500 a.C. Se inventa el carro, llevando a la separación y rápida expansión de los pueblos iranios así como de otros pueblos de la cultura Andronovo y del complejo Bactro-Margiano sobre la mayor parte de Asia Central, la India septentrional, Irán y la Anatolia oriental. Edad Oscura en Grecia y florecimiento del imperio Hitita. Cultura Unetice pre-celta.

El indoiranio se divide en dos dialectos principales, indoario e iranio. Los protodialectos europeos como el pre-germánico, pre-celta, pre-itálico, y pre-baltoeslavo se diferencian unos de otros. Las lenguas anatolias como el hitita y el luvita comienzan a escribirse; el indoiranio queda documentado en Mitani; se habla un dialecto griego, el micénico.

ca. 1500-1000 a.C. La Edad de Bronce nórdica ve el surgimiento de la cultura germánica Urnfield y de la cultura celta Hallstatt, ambas en Europa Central. Los pueblos itálicos se desplazan a la Península Itálica, introduciendo la Edad de Hierro. Se compone el Rigveda. Declive de los reinos hititas y de la civilización micénica.

Ya son distintos protolenguajes el celta, el itálico, el germánico y el baltoeslavo, desarrollando de hecho distintos dialectos. El iranio y otros dialectos meridionales relacionados se expanden mediante la conquista militar, y el indoario se propaga en la forma de su lengua sagrada, el sánscrito.

ca. 1000-500 a.C. La Europa Septentrional entra en la Edad de Hierro prerromana. Primeros reinos e imperios indoeuropeos de Eurasia. En Europa, comienza la antigüedad clásica con el florecimiento de los pueblos griegos. Se funda Roma.

Los dialectos celtas se propagan por Europa occidental. Los dialectos germánicos lo hacen hacia el sur de Jutlandia. Las lenguas itálicas, en la península Itálica. Aparecen tanto el alfabeto griego como un antiguo alfabeto itálico. Dialectos anatolios tardíos. Cimerio, escita y sármata en Asia, lenguas paleo-balcánicas en los Balcanes.

 

 

1.5. Otras teorías arqueolingüísticas

Presupone que el protoindoeuropeo se pronunciaba más o menos como el armenio, es decir que en lugar de las PIE *p, *b, *bh, la pronunciación habría sido *p’, *p, *b, y lo mismos sucedería con las otras dos series de consonantes sordas-sonoras-sonoras aspiradas que se suelen reconstruir. La Urheimat IE se habría localizado en los alrededores de Anatolia, especialmente cerca del lago Urmia, al norte de Irán, de ahí el arcaísmo de los dialectos anatolios y de las glotales encontradas en armenio.

NOTA. Dichos hallazgos lingüísticos y arqueológicos son respaldados por Gamkredlize-Ivanov (“The early history of Indo-European languages”, Scientific American, 1990) donde se examina el vocabulario indoeuropeo de época más antigua considerado “de regiones meridionales”, y se revelan similitudes con las lenguas semíticas y caucásicas.

No es una teoría ampliamente aceptada; Beekes (1995) señala: “De hecho, esta teoría es bastante improbable. Los supuestos préstamos lingüísticos son difíciles de evaluar porque, para hacerlo, también deberían haber evaluado las palabras semíticas y las de otras lenguas. Los nombres de árboles son especialmente poco fiables como evidencia. Las palabras para pantera, león y elefante podrían ser reconstruidas erróneamente como palabras PIE.”

1.5.2. Otras teorías alternativas son:

I. La tesis de la patria europea sostiene que el origen común de las lenguas IE se encuentra en Europa. Estas hipótesis suelen recibir apoyo de las teorías arqueológicas. A. Häusler (Die Indoeuropäisierung Griechenlands, Slovenska Archeológia 29, 1981; etc.) defiende la hipótesis que sitúa los orígenes indoeuropeos en Europa, afirmando que todas las diferencias conocidas surgieron en el continuum que va desde el Rin hasta los Urales.

NOTA. Tradicionalmente se ha localizado en 1) Lituania y las áreas colindantes, por R.G. Latham (1851) y Th. Poesche (Die Arier. Ein Beitrag zur historischen Anthropologie, 1878); 2) Escandinavia, por K.Penka (Origines ariacae, 1883); 3) Europa Central, por G. Kossinna (“Die Indogermanische Frage archäologisch beantwortet”, Zeitschrift für Ethnologie, 34, 1902), P.Giles (The Aryans, 1922), y por el lingüista/arqueólogo G. Childe (The Aryans. A Study of Indo-European Origins, 1926).

a. La teoría de la continuidad paleolítica propone que la llegada de las lenguas IE debe ligarse a la llegada de los Homo sapiens a Europa y Asia procedentes de África en el Paleolítico Superior. La TCP propone una presencia continua en Europa de pueblos y lenguas pre-IE y no IE desde época Paleolítica, reconociendo pequeñas invasiones e infiltraciones de ámbito local, principalmente durante los últimos tres milenios.

NOTA. Existen algunos artículos relacionados con la TCP accesibles en <http://www.continuitas.com/>. Además, la TCP podría estar conectada con los estudios indo-urálicos y altaicos de Frederik Kortlandt <http://kortlandt.nl/publications/>.

En relación al tema de las relaciones temporales, Mallory-Adams (2007) escribe: “Aunque todavía existen aquellos que proponen dataciones en época paleolítica, éstas no pueden conciliarse con el vocabulario cultural de las lenguas indoeuropeas. El vocabulario protoindoeuropeo tardío depende de objetos como los vehículos con ruedas, arado, lana, testimoniados en protoindoeuropeo, incluido el anatolio. Es improbable que las palabras para dichos objetos entrasen en el léxico protoindoeuropeo con anterioridad al 4000 a.C.”

b. Una nueva teoría, expuesta por Colin Renfrew relaciona la expansión IE con la revolución neolítica, provocando la difusión pacífica de una antigua lengua pre-IE hacia Europa procedente de Asia Menor alrededor del año 7000 a.C., con el avance de la agricultura. Propone que la dispersión (discontinuidad) de los protoindoeuropeos se originó en la Anatolia neolítica.

NOTA. Como reacción a las críticas, Renfrew, en 1999, revisó sus propuestas hasta pronunciarse a favor de la hipótesis indohitita. Las opiniones revisadas de Renfrew sitúan a los pre-protoindoeuropeos en el séptimo milenio en Anatolia, proponiendo como patria de los protoindoeuropeos propiamente dichos los Balcanes alrededor del 5000 a.C., identificados de forma explícita como la “Antigua cultura europea” propuesta por Gimbutas.

Mallory–Adams (2007): “(…) tanto en el siglo XIX como, de nuevo, a finales del siglo XX, se propuso que las expansiones de los indoeuropeos estaban asociadas con la propagación de la agricultura. La suposición fundamental es que sólo la difusión de una nueva economía más productiva y la subsiguiente expansión de la población puede explicar la amplia extensión de una familia lingüística tan grande como la indoeuropea. Esta teoría está estrechamente relacionada con un modelo que infiere que los indoeuropeos ocupaban Anatolia alrededor del séptimo milenio a.C. desde donde se propagaron hacia la Europa suroriental y posteriormente por el resto de Europa en una “ola de avance” neolítica.

(…) Aunque la diferencia entre las teoría de la Ola de Avance y la teoría Kurgan es bastante acusada, ambas comparten la misma explicación para la expansión de los indoiranios por Asia (y no existen diferencias fundamentales en sus dificultades para explicar la de los tocarios), es decir, los los pastores nómadas se expandieron hacia oriente y luego hacia el sur hasta Irán y la India. Por otra parte, existe el reconocimiento de quienes apoyan la teoría neolítica de que la ‘ola de avance’ no alcanzó la periferia de Europa (Mediterráneo central y occidental, la Europa atlántica y septentrional) pero estas regiones adoptaron la agricultura de sus vecinos en lugar de ser reemplazados por ellos”.

Con respecto a esas nuevas teorías, Adrados-Bernabé-Mendoza (1995-1998) discuten la relevancia que se le da a cada nueva teoría arqueológica personal ‘revolucionaria’: “[La hipótesis de Colin Renfrew (1987)] se basa en las ideas de la difusión de la agricultura desde Asia a Europa en [el Asia Menor neolítica del quinto milenio], difusión que estaría ligada con la de los indoeuropeos; no presta atención en absoluto a la información lingüística. La [hipótesis de Gamkrelidze-Ivanov (1980, etc.)], que localiza la Tierra Natal en la zona de contacto entre los pueblos caucásicos y semitas, al sur del Cáucaso, se basa en préstamos léxicos auténticos o supuestos; además, rechaza completamente la información morfológica. Las críticas de estas ideas - a las que la gente ha prestado demasiada atención – pueden encontrarse, entre otros, en los trabajos de Meid (1989), Villar (1991), etc.”

II. Otras hipótesis, contraria a las europeas, principalmente impulsadas por planteamientos nacionalistas o religiosos, hacen remontar el origen del PIE al sánscrito védico, dando por hecho que es muy puro, y sugiriendo que el origen del protoindoeuropeo común puede trazarse hasta la civilización del valle del Indo ca. 3000 a.C.

NOTA. El pansánscritismo fue habitual entre los primeros indoeuropeístas, como Schlegel, Young, A. Pictet (Les origines indoeuropéens, 1877) o Schmidt (que prefería a Babilonia), pero es ahora apoyada principalmente por aquellos que consideran el sánscrito como prácticamente idéntico al protoindoeuropeo tardío. Para más información sobre este tema, ver S. Misra (The Aryan Problem: A Linguistic Approach, 1992), Elst (Update on the Aryan Invasion Debate, 1999), seguido por  S.G. Talageri (The Rigveda: A Historical Analysis, 2000), ambos son parte del punto de vista “Indoario indígena” de N. Kazanas, que forma parte de la teoría “Desde la India”, con un marco que puede trazarse hasta la época de la civilización del valle del Indo.

1.6. Relación con otras lenguas

1.6.1. Se han propuesto muchas relaciones de orden superior entre el PIE  y otras familias, pero estas conexiones especulativas son altamente controvertidas. Tal vez, la propuesta más ampliamente aceptada es la de la familia indo-urálica, que comprende tanto al PIE como al protourálico, lengua a la que pertenecen el húngaro, finés, estonio, saami y otras lenguas. La evidencia que suele citarse a favor de esta propuesta es la proximidad de las Urheimaten propuestas para ambas familias, la semejanza tipológica entre las dos lenguas, y el supuesto número de morfemas compartidos.

NOTA. Otras propuestas, que retroceden más atrás en el tiempo (y, en consecuencia, son menos aceptadas), presentan al PIE como una rama del indo-urálico con un sustrato caucásico; une tanto al PIE y al urálico con el altaico y determinadas familias de Asia, como el coreano, el japonés, las chucoto-camchatcas y las esquimo-aleutianas (una propuesta representativa es la familia lingüística  euroasiática de Greenberg y su idioma ancestral, el nostrático); etc.

1.6.2. El indo-urálico o uralo-indoeuropeo es, por tanto, una familia lingüística hipotética compuesta por el indoeuropeo y el urálico (es decir, el ugro-finés y el samoyedo). La mayoría de lingüistas consideran que esta teoría es especulativa y que la evidencia es insuficiente para demostrar una filiación genética.

NOTA. El problema de la evidencia léxica radica en la posible inclusión de palabras  fruto de préstamos, porque las lenguas urálicas han estado en contacto con las lenguas indoeuropeas durante milenios, y, consecuentemente, se han producido préstamos entre ellas.

Björn Collinder, autor de la obra pionera Comparative Grammar of the Uralic Languages (1960), obra señera en el campo de los estudios urálicos, discutió en ella el parentesco del urálico con el indoeuropeo (1934, 1954, 1965).

El mayor intento hasta la fecha para establecer correspondencias entre los sonidos del indoeuropeo y el urálico es el del lingüista esloveno Bojan Čop. Su trabajo se publicó en una serie de artículos en varias publicaciones académicos desde 1970 hasta 1989 bajo el título colectivo Indouralica. Los temas que cubría cada artículo fueron esbozados al comienzo de “indo-uralica II”. De los 18 artículos previstos vieron la aparición 11. Dichos artículos no han sido recopilados en un solo volumen y, por esa razón, es difícil  acceder a ellos.

El lingüista holandés Frederik Kortlandt apoya el modelo indo-urálico cuyos hablantes habitaron al norte del mar Caspio, y el protoindoeuropeo comenzó como un grupo que se escindió hacia el oeste de aquella región donde llegó a estar geográficamente próximo a las lenguas caucásicas noroccidentales, absorbiendo una combinación del léxico caucásico noroccidental antes de proseguir su camino hacia el noroeste hasta llegar al norte del mar Negro, donde su lengua dio paso al protoindoeuropeo canónico.

1.6.3. Los argumentos más comunes a favor de la relación entre PIH y urálico se basan en evidentes elementos comunes de morfología, tales como:

Significado

PIE

Protourálico

‘Yo, me’

*me ‘me’ (Ac.), *mene ‘mío’ (Gen.)

*mun, *mina ‘yo’

‘tú’ (sg)

*tu (Nom.), *twe (Ac.), *tewe ‘tuyo’ (Gen.)

*tun, *tina

1st P. singular

*-m

*-m

1st P. plural

*-me

*-me

2nd P. singular

*-s (activo), *-tHa (perfecto)

*-t

2nd P. plural

*-te

*-te

Demostrativo

*so ‘esto, él/ella’ (nom. animado)

*ša (3rd persona singular)

Pron. interr. (An.)

*kwi-  ‘¿quién?, ¿qué?’; *kwo- ‘¿quién?, ¿qué?’

*ken ‘¿quién?’, *ku-, ‘¿quién?’

Pronombre relativo

*jo-

*-ja (nomen agentis)

Acusativo

*-m

*-m

Ablativo/partitivo

*-od

*-ta

Nom./Ac. plural

*-es (Nom. pl.), *--s (Ac. pl.)

*-t

Plural oblicuo

*-i (pronomin. pl., cf. *we-i- ‘nosotros’,  *to-i- ‘aquellos’)

*-i

Dual

*-H₁

*-k

Estativo

*-s- (aoristo); *-es-, *-t (sustantivo estativo)

*-ta

Partícula negativa

*nei, *ne

*ei- [verbo negativo] , *ne

‘dar’

*deh3-

*toHe-

‘humedecer’, ‘agua’

*wed- ‘humedecer’, *wod- ‘agua’

*weti ‘agua’

‘agua”

*mesg- ‘inmersión bajo el agua, inmersión’

*muśke- ‘lavar’

‘designar’,
‘nombre’

*nem- ‘designar, asignar’, *h1nom- ‘nombre’

*nimi ‘nombre’

‘metal’

*h2weseh2- ‘oro’

*waśke ‘algo de metal’

‘comercio’

*mei- ‘intercambio’

*miHe- ‘dar, vender’

‘pescado’

*(s)kwalo- ‘pez grande’

*kala ‘pescado’

‘cuñada’

*galou- ‘esposo de la hermana’

*kälɜ ‘cuñada’

‘mucho’

*polu- ‘mucho’

*paljɜ ‘espeso, mucho’

 

1.7. Dialectos indoeuropeos

La fábula de Schleicher: Del PIE al castellano

La fábula de Schleicher es un poema escrito en PIE, publicado por August Schleicher en 1868, titulado originalmente “La oveja y los caballos”. Aquí lo escribimos en los dialectos IE que actualmente se pueden reconstruir para poder compararlos.

Traducción: « La oveja y los caballos. • Una oveja que no tenía lana • vio unos caballos, • uno tiraba de un pesado carro, • otro transportaba una gran carga, • y otro portaba a paso ligero a un hombre. • La oveja les dijo a los caballos: • “Mi corazón sufre, • por ver a un hombre dirigir a unos caballos”. • Los caballos dijeron: “Escucha, oveja, • a nosotros nos apena cuando vemos esto: • un hombre, el señor, le esquila la lana a la oveja • para hacerse una prenda de abrigo. • Y la oveja se queda sin lana”. • Tras escuchar aquello, la oveja huyó a la llanura. »

NOTA. Sólo las versiones de los primeros dialectos del indoeuropeo tardío emplean las formas y el vocabulario dialectal correcto. Los demás dialectos restantes – el PIH y los posteriores protolenguajes europeos – han sido reconstruidos basándonos en ejemplos fonéticos que siguen el modelo morfológico y sintáctico del indoeuropeo tardío

PIH ca. 4000? BC

Anatolio Común (dialecto protoanatolio) , ca. 2500 BC

h2owis h1ekwōs-kwe.

Howis ekwōs-kwu.

h2owis (h)josmi wl̥h1neh2 ne-h1est

Howis josmi ulhneh ne est,

h1ekwoms dedorke,

ekwons dedorke,

tom gwr̥h3úm woghom wéghontm̥,

tom gwurrúm wogom wégontm̥,

tom megeh2m bhorom,

tom megehm borom,

tom dhh1ghmonm̥ h1oh1ku bhérontm̥.

tom dgomonm̥ oku bérontm̥.

h2owis h1ékwobhos weukwét:

Howis ékwobos wūkwét:

“kērd h2éghnutoi h1moí,

Kr̥di xégnutor moi,

widn̥téi dhh1ghmonm̥ h1ekwoms h2égontm̥”.

dgomonm̥ ekwons xégontm̥ widn̥tę”.

h1ekwōs weukwónt: “klu h2owi!

Ekwōs wūkwónt: “Klu, howi!

kērd h2éghnutoi n̥sméi widn̥tbhós:

kr̥di hegnutor n̥smę widn̥tbós:

dhh1ghmōn, potis, h2owjom-r̥ wl̥h1neh2m̥

dgomōn, potis, howjom-r̥ ulhnehm̥

swebhei gwhormom westrom kwr̥neuti.

swebę gwermom wéstrom kwr̥nūdi.

h2owjom-kwe wl̥hneh2 ne h1esti”.

Howjomkwu ulhneh ne esti”.

tod kekluws h2owis h2egrom bhugét.

Tod kekluws howis hegrom bugét.

 

 

 

 

 

Indoeuropeo noroccidental (dialecto septentrional IET), ca. 2500 BC

Traducción literal en español

Owis ekwōs-kwe.

(la)oveja (los)caballos-y.

Owis josmi wl̥nā ne est,

(una)oveja (en-la)que lana no-es

ekwons dedorke,

caballos vió,

tom gwrawúm woghom wéghontm̥,

uno(de-ellos) (un) pesado carro tirando,

tom megām bhorom,

uno(de-ellos) (una) pesada carga,

tom ghomonom ōkú bhérontm̥.

uno(de-ellos) (un) humano rápido llevando.

Owis ékwobhos weukwét:

(la)oveja (a los)caballos dijo:

“Kr̥di ághnutor moi,

“ (el)corazón duele (a)mí,

ghomonom ekwons ágontm̥ widn̥téi”.

 (un)humano caballos conduciendo viendo”.

Ekwōs weukwónt: “Kl̥u, owi!

(los)caballos dijeron: “escucha, oveja

kr̥di ághnutor n̥sméi widn̥tbhós:

(el)corazón duele (a)nosotros viendo:

ghomonos, potis, owjos wl̥nām

(un)hombre, (el)señor, (de)oveja lana

sebhei gwhormom westrom kwr̥neuti.

(a)sí-mismo (una)caliente prenda hacer.

Owjomkwe wl̥nā ne esti”.

(a-la)oveja-y lana no es”.

Tod kekluws owis agrom bhugét.

esto habiendo-escuchado, (la)oveja (a-la)llanura huyó

 

 

Protoindoiranio (dialecto meridional IET, ca. 2500 BC)

Protogriego (dialecto meridional IET, ca. 2500 BC)

Awis aķwāsa.

Owis ekwoi-kwe.

Awis, jasmi wr̥nā na āst,

Ówis, josmi wlānā ne ēst,

aķwans dadarka,

ekwons dedorke,

tam gurúm waģham wáģhantm̥,

tom kwarúm wokhom wekhontm̥,

tam maģham bharam,

tom megām phorom,

tam ģhámanam āķu bharantm̥.

tom khthómonm̥ ōku phérontm̥.

Awis áķwabhjas áwaukat:

Ówis ékwophos éweukwet:

Ķr̥di ághnutai mai,

“Kr̥di ákhnutoi moi,

ģhámanam aķwans aģantam widn̥tái”.

khthómonm̥ ekwons ágontm̥ widn̥téi”.

Áķwās áwaukant: “Ķr̥nudhí avi!

Ékwoi éweukwont: “Kl̥nuthi, owi!

ķr̥d ághnutai n̥smái widn̥tbhjás:

kr̥di ágnutoi n̥sméi widn̥tphós:

ģhámanas, patis, awjas wr̥nām

khthómōn, potis, owjos wlānām

swabhi gharmam wastram kr̥nauti.

sephei kwhermom westrom kwr̥neuti.

Awjama wr̥nā na asti”.

Owjom-kwe wlānā ne esti”.

Tat ķaķruws awis aģram ábhugat.

Tot kekluws owis agrom éphuget.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Protocelta (dialecto IENO, ca. 1000 BC)

Protoitálico (dialecto IENO, ca. 1000 BC)

Owis ekwoikwe.

Owis ekwoikwe.

Owis, josmi wlanā ne est,

Owis, josmi wlānā ne est,

ekwōs dedarke,

ekwōs dedorke,

tom barúm woxom wéxontam,

tom grāwúm woxom wéxontem,

tom megam borom,

tom megam φorom,

tom dxonjom āku berontam.

tom xomonem ōku φerontem.

Owis nu ékwobos weukwét:

Owis nu ékwoφos weukwét:

“Kridi áxnutor mai,

Kordi áxnutor mei,

ekwōs ágontom wīróm widantí”.

ekwōs ágontom wīróm widentéi.

Ekwoi tu wewkwónt: “Kalnéu, owi!

Ekwoi tu wewkwónt: “Kalnéu, owi!

kridi áxnutor ansméi widantbós:

kordi axnutor ensméi widentφós:

neros, φotis, owjom ar wlanām

neros, potis, owjom ar wlānām

sebi gwormom westrom kwarneuti.

seφei ghormom westrom kworneuti.

Owjomkwe wlanā ne esti”.

Owjomkwe wlānā ne esti”.

Tod kekluws owis agrom bugét.

Tud kekluws owis agrom φugít.

 

 

 

Pre-protogermano (dialecto IENO, ca. 1000 BC)

Protobaltoeslavo (dialecto IENO, ca. 1000 BC)

Awiz exwazxwe.

Awis ewōskje.

Awiz, jasmi wulnō ne est,

Awis, jasmi wilnā ne est,

exwanz dedurke,

ewas dedirke,

þan karún wagan wéganðun,

tan grun waġan wéġantun,

þan mekon baran,

tan megan baran,

þan gúmanan āxu béranðun.

tan ġmanan ōku bérantun

Awiz nu éxwamaz weuxwéð:

Awis nu ewamas wjaukjét:

“Hurti ágnuðai mei,

irdi ágnutei mei,

exwanz ákanðun werán witanðī”.

ekwans ágantun wirán widuntéi”.

Exwaz tu wewxwant: “Hulnéu, awi!

Ewōs tu wjaukunt: “Kludí, awi!

hurti áknuðai unsmí witunðmáz:

irdi ágnutei insméi widūntmás:

neraz, faþiz, awjan ar wulnōn

neras, patis, awjam ar wilnān

sibī warman wesþran hwurneuþi.

sebi gormom westran kjirnjautĭ.

Awjanxwe wulnō ne isti”.

Áwjamkje wilnā ne esti”.

Þat hexluwz awiz akran bukéþ.

Ta kjekluws awis agram bugít.

 

 


 

1.7.1. Dialectos indoeuropeos septentrionales

I. Indoeuropeo noroccidental

1. El indoeuropeo noroccidental se habría hablado en Europa en los siglos inmediatamente anteriores y/o inmediatamente posteriores al ca. 2500 a.C., entre cuyas variantes dialectales se encontraban el pre-celta, pre-itálico, pre-germánico, pre-báltico, y pre-eslavo, además de otras variantes que darían origen a otras lenguas IE atestiguadas en Europa. Su emplazamiento original suele situarse en “algún lugar al este del Rin, al norte de los Alpes y de los montes Cárpatos, al sur de Escandinavia y al este de la llanura europea oriental o llanura rusa, pero no más allá de Moscú” (Adrados–Bernabé–Mendoza 1995-1998).

Distribución general de todas las variantes de cerámica cordada (ca. 3200-2300 aC), con culturas adyacentes del tercer milenio. Mallory–Adams (1997). La cultura del ánfora globular (ca. 3400-2800 BC) se solapa con el territorio temprano de la cultura de la cerámica cordada (ca. 3200-2800), que se expandió después hacia el este y oeste (2011, modificado de Dbachmann 2005)2. El complejo cultural de cerámica cordada (también denominado de hacha de batalla o de sepultura individual), que para muchos académicos tradicionalmente representa la llegada de los primeros hablantes del IET septentrional a Europa central procedentes de la cultura Yamna. El complejo data entre el 3200-2300 a.C. La cultura de ánforas globulares podría haberle precedido en el tiempo con un leve margen temporal, aunque la relación entre ambas culturas sigue sin esclarecerse.

NOTA. Desde un punto de vista lingüístico-arqueológico, Beekes (1995) afirma: “El uso combinado del caballo y de los carros tirados por bueyes posibilitó la excepcional movilidad de los indoeuropeos. Por tanto no es sorprendente que fuesen capaces de migrar por un área tan sumamente extensa tras haber tomado posesión de las estepas (…). Desde hace tiempo se viene asumiendo que la cultura de cerámica cordada (del 3300 al 2300 a.C., llamada en Alemania ‘Schnurkeramiker’, cuenta entre sus variantes con la cultura de hacha de batalla, el pueblo de sepulturas individuales, la cultura báltica oriental y la cultura Fatyanovo, llegando a extenderse hasta la alejada orilla del Volga), la cual se extendía desde la región intermedia del Dniéper y el alto Volga hasta Escandinavia y Holanda, fue desarrollada por pueblos de origen indoeuropeo. Éstos fueron nómadas, su sociedad era guerrera, e introdujeron tanto el caballo como el carro. Los encontramos en Holanda en una fecha tan temprana como el 3000 a.C., donde son, a todas luces, inmigrantes, y es aquí donde se han encontrado las ruedas más antiguas de Europa occidental. En realidad, existe un problema con el hecho de que esta cultura es muy antigua si la comparamos con la cultura Yamna (3600-2200 a.C., aunque Yamna podría más antigua), pero el problema central radica en el origen de la cerámica cordada. La cultura de ánforas globulares ((‘Kugelamphoren’ en Alemán) precedió a la de cerámica cordada (desde el 3500 a.C.) en aproximadamente la misma región, aunque aquella se extendió más hacia el sur hasta llegar a alcanzar el curso medio del Dniéper y del Dniéster. La relación entre esta cultura y la de cerámica cordada no está clara, aunque la existencia de algún tipo de relación es más que probable.”

Según Mallory-Adams (2007): “Muchos de los grupos lingüísticos de Europa, es decir, celta, germánico, báltico y eslavo podrían rastrearse hasta el horizonte de la cultura de cerámica cordada de Europa septentrional, central y oriental y cuyo florecimiento se fecha entre ca. 3200-2300 a.C. Algunos dirán que las culturas italianas de la Edad del hierro también derivaron de esta tradición cultural. Por esa razón, se suele comentar que la cultura de cerámica cordada es la primera candidata para la primitiva lengua indoeuropea.”

Anthony (2007) proporciona un detallado informe de los acontecimientos arqueológicos: “El horizonte de cerámica cordada se expande por la mayoría de la Europa septentrional, desde Ucrania hasta Bélgica, después del 3000 a.e.c., tras la rápida expansión inicial que tuvo lugar entre el 2900 y el 2700 a.e.c. Las características definitorias del horizonte de cerámica cordada eran una economía pastoril móvil, causando la práctica desaparición de los sitios de asentamiento (al igual que los yamna en las estepas), la adopción casi universal de rituales funerarios consistentes en sepulturas individuales bajo túmulos (como los yamna), la difusión de martillos-hachas de piedra que probablemente sean derivados estilísticos de la cultura de vasos de embudo [TRB  =Funnelbeaker] de Polonia, y la expansión de una cultura de la bebida unida a determinados tipos de copas y vasos con decoración cordada, muchos de los cuales poseían prototipos estilísticos locales en las variaciones de la cerámica TRB. La cultura material del horizonte de cerámica cordada fue sobre todo nativa del norte de Europa, pero los comportamientos subyacentes eran muy parecidos a aquellos del horizonte Yamna, la amplia adopción de una economía ganadera basada en la movilidad (usando carros tirados por bueyes y caballos), y el correspondiente aumento de rituales que valoraban y prestigiaban el ganado. La economía y la estructura política del horizonte de cerámica cordada fueron indudablemente influidas por aquellas aparecidas con anterioridad en la estepa (…).

Tanto los horizontes Yamna como de cerámica cordada limitaron el uno con el otro en las colinas situadas entre Lvov e Ivano-Frankovsk, Ucrania, en el curso alto del Dniéster alrededor del 2800-2600 a.e.c. (ver imagen). En el momento en el que los primeros cementerios de cerámica cordada fueron confinados a las partes más altas de la cabecera del Dniéster al oeste de Lvov, el mismo territorio que había sido ocupado previamente por comunidades TRB tardías sería ocupado por grupos tardíos de la cultura Tripolia (Cucuteni). Si las comunidades de cerámica cordada de esta región evolucionaron a partir de grupos locales de la cultura TRB tardía, tal y como muchos piensan, deberían haber hablado una lengua indoeuropea. Entre el 2700 y el 2600 a.e.c., los pastores de cerámica cordada de la cultura yamna tardía entraron en contacto en el alto Dniéster y brindaron con copas de hidromiel o de cerveza. Este encuentro fue otra oportunidad para la producción de cambios en el lenguaje (…). El amplio alcance del patrón de interacción que el horizonte de cerámica cordada había inaugurado a través de la Europa septentrional proveyó un medio óptimo para la expansión de la lengua. Las lenguas indoeuropeas tardías sobrepasaron el extremo oriental de su entorno, ya fuese a través de la incorporación de dialectos indoeuropeos a la base de población de la cultura TRB antes del desarrollo del horizonte de cerámica cordada se desarrollase, o mediante contactos posteriores entre las culturas de cerámica cordada-yamna, o mediante una combinación de ambos supuestos. El idioma indoeuropeo habría sido imitado por el hecho de ser los jefes que lo hablaban poseedores de grandes rebaños de ganado y ovejas y más caballos de los que podrían criarse en la Europa septentrional, y porque poseían una cultura político-religiosa adaptada a la expansión territorial.”

3. El horizonte de cerámica cordada duró varios siglos. La mayoría de lingüistas están de acuerdo en que los dialectos IET septentrionales comparten un origen común dentro del territorio Yamna (ca 3500-2500 a.C.), formando los pueblos indoeuropeos noroccidentales una estrecha comunidad lingüística, tras la escisión de los pre-tocarios, durante las primeras migraciones del pueblo de cerámica cordada (ca. 2900-2500 a.C., dentro del marco Kurgan). Esa comunidad que compartía idioma, vio como sus hablantes migraban hacia el este y el oeste, expandiéndose sobre un inmenso territorio, dando origen al continuum europeo de dialectos IE que estaban en estrecho contacto.

4. La habitual división lingüística interna propuesta para el indoeuropeo noroccidental incluye al grupo europeo occidental, con el pre-itálico y pre-celta, y el grupo europeo oriental, que comprende al pre-báltico y pre-eslavo. Suele presuponerse que el pre-germánico perteneció al núcleo del europeo occidental, manteniendo posteriores contactos con el europeo oriental, formando una difusa comunidad baltoeslavo-germánica.

NOTA 1. Entre quienes realizan una división entre el italo-celto-germánico y el baltoeslavo se encuentran, p.ej.:

Burrow (1955): “El grupo occidental de lenguas indoeuropeas, compuesto por el itálico, celta y germánico se distingue por una serie de características comunes tanto en gramática como en vocabulario que indican una interconexión bastante estrecha en tiempos prehistóricos. Estos lazos son particularmente estrechos en el caso del itálico y del celta, incluso cuando tales lazos no son suficientes para justificar la teoría de una lengua común italo-celta.”

Kortlandt (1990): “Si el resto de hablantes de lenguas satem puede asignarse al horizonte yamna y los indoeuropeos occidentales pueden ser asignados al horizonte de cerámica cordada, es atractivo asignarles a los ancestros de los baltos y eslavos la cultura del Dniéper medio [una prolongación oriental de la cultura de cerámica cordada, al norte de Ucrania y de Bielorrusia, ver Indoiranio].”

Beekes (1995): “Probablemente el pueblo de cerámica cordada fuese el predecesor de los pueblos germánicos, celtas e itálicos e incluso podría serlo de los pueblos baltoeslavos.”

Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998): “En resumidas cuentas, consideramos que es plausible una lengua más o menos común entre los celtas y los germanos. En los mismos términos graduales deberíamos presuponer la existencia de una unidad lingüística, si no total al menos aproximada, para los baltos y eslavos. Aunque esta es una teoría que ha suscitado polémica, siendo Meillet y Senn los principales representantes de la idea de la separación y Stang y Scherer, los de la unidad; cf. Untermann 1957, Birnbaum 1975 (…) aún es más dudosa la relación con el ilirio, el véneto, etc. Y con otros modelos más unitarios de ‘lenguas comunes’, como las indoiranias (…).”

Los autores que dividen entre el italo-celta y el baltoeslavo-germánico son:

Gamkrelidze–Ivanov (1993-1994), partiendo de la teoría de la patria anatolia señalan: “Son especialmente intensos los contactos hallados en el nivel 5 entre las áreas dialectales baltoeslavo-germánicas y las italo-celtas. Una larga lista de cognados con isoglosas léxicas que reflejan estrechas interacciones históricas entre estas áreas puede ser citada (ver Meillet 1922) (…). La unión de nuevos pobladores recién llegados a los ya establecidos dio forma a una patria intermedia compartida por las tribus que posteriormente se desplazarían a las zonas occidentales de Europa. Esta área de asentamiento intermedia se convirtió, en consecuencia, en una zona de contacto y de acercamiento secundario entre los dialectos que previamente se habían diferenciado de manera parcial. Aquí es donde las innovaciones léxicas y semánticas comunes tuvieron la posibilidad de aparecer. (…) La emigración de los dialectos desde esta área secundaria – una protopatria secundaria, o intermedia -a Europa central y occidental sentó las bases para el surgimiento gradual de las distintas lenguas itálicas, celtas, ilirias, germánicas, bálticas y eslavas.”

Mallory–Adams (2007), presuponen una temprana separación independiente de todos los dialectos europeos de la lengua original al afirmar: “Un importante grupo presuntamente creado o mantenido gracias a posteriores contactos es etiquetado como grupo noroccidental; dicho grupo está formado por las lenguas germánicas, bálticas y eslavas (como una cadena cuyos elementos pueden haber estado en estrecho contacto unos con otros) y, adicionalmente, itálicas y celtas. (…) La evidencia sugiere que esta expansión tuvo lugar en algún momento previo a la producción de acentuadas diferencias entre dichas lenguas, por lo que esas palabras parecen haber sido ‘heredadas’ de una época anterior”; además, “existen demasiadas de esas palabras que se encuentran confinadas en estos cinco grupos lingüísticos (celta, itálico, germánico, báltico y eslavo) hasta el punto de que muchos lingüistas considerarían cognadas específicas del indoeuropeo noroccidental las palabras encuentradas entre dos o más de estos grupos, descartándolas como protoindoeuropeas. Para aceptar que una serie de cognados son reflejo de una palabra PIE, se requiere que la evidencia proceda no sólo de una serie de grupos lingüísticos contiguos en Europa”; y, “las lenguas europeas noroccidentales (germánico, báltico, eslavo, celta e itálico) compartieron en algún momento una serie de préstamos comunes (probablemente de palabras creadas entre ellas, así como de palabras derivadas de fuentes no indoeuropeas).”

Este continuum posterior de lenguas noroccidentales estrechamente relacionadas ha sido relacionado con el antiguo europeo (Alteuropäisch) de Krahe (Unsere ältesten Flußnamen, 1964; Die Struktur der alteuropäischen Hydronymie, 1964), la lengua del estrato más antiguo reconstruido para la hidronimia europea del centro y el oeste de Europa.

NOTA. Este “antiguo europeo” no debe ser confundido con el término utilizado por Marija Gimbutas, quien lo aplicó a la Europa neolítica. El origen de estos nombres de ríos es pre-germánico y pre-celta y datan, según Krahe, ca. 2000 a.C. aunque según recientes estudios lingüísticos y arqueológicos debería ser considerada una fecha ligeramente más antigua. Los nombres de ríos del antiguo europeo pueden encontrarse en la región del Báltico y al sur de Escandinavia, en Europa central, Francia, las islas Británicas y las penínsulas ibérica e itálica; con la notable excepción de Grecia y del resto de los Balcanes. Esta región se asocia a la expansión de los dialectos indoeuropeos occidentales posteriores: las ramas celta, itálica, germánica, báltica, eslava e iliria. Krahe sitúa su núcleo geográfico en la región que comprende desde el Báltico, a través de Polonia y Alemania, hasta el altiplano suizo y el curso alto del Danubio al norte de los Alpes, a la vez que el autor considera que los nombres en antiguo europeo de ríos encontrados al sur de Francia, Italia y España fueron importaciones posteriores, reemplazando los sustratos “egeo-pelasgos” e ibéricos, que se corresponden con las invasiones itálicas, celtas e ilirias alrededor del 1300 a.C.

Tovar (1977, 1979) une la separación del grupo greco-ario con el desarrollo de una lengua ‘europea antigua’ en Europa, la cual dio origen a las lenguas históricas atestiguadas. Adrados (Arquelogía y diferenciación del indoeuropeo, Em. 47, 1979) asume la existencia, tal y como ya hemos visto, de una lengua indoeuropea noroccidental o europea antigua (ca. 2000 a.C. o anterior, según las consideraciones de Krahe). Desde su punto de vista, el núcleo occidental (italo-celto-germánico) todavía era un dialecto unitario durante el continuum dialectal tardío, mientras que el núcleo oriental (pre-baltoeslavo) era otro dialecto que mantenía estrechas relaciones. Este agrupamiento ha sido respaldado por los últimos estudios filogenéticos (Atkinson et al. 2005, Holm 2008, v.s.). Según este punto de vista, la comunidad indoeuropea tardía habría sido similar al continua dialectal alemán o germánico septentrional: un núcleo europeo occidental (equivalente a los núcleos del alemán o del escandinavo), más otro territorio europeo oriental o pre-baltoeslavo más diferenciado (equivalentes al holandés, y al islandés, respectivamente).

Respecto a la identificación del continuum dialectal europeo noroccidental con el concepto “europeo antiguo”, Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998) apuntan: “Todas las lenguas IE de Europa derivan del [indoeuropeo tardío]; muchas de ellas son [dialectos septentrionales], el griego (y pensamos que también el tracio) son dialectos [meridionales]. Los primeros “cristalizaron” en época reciente, ca. 1000 a.C. o incluso en época posterior. Sin embargo, existen indicios de anteriores lenguas IE en Europa. Entonces, surge una hipótesis que postula la posible existencia en Europa, previa a las lenguas bálticas, eslavas, germánicas, latín, etc., de un dialecto [indoeuropeo tardío] o incluso [indohitita].

Esta hipótesis fue expuesta en la teoría defendida por Krahe (1964a, 1964b, entre otros muchos escritos), según la cual la hidronimia, a causa de sus raíces y sufijos, da testimonio de la existencia de una lengua europea previa a las lenguas diferenciadas (germánico, celta, etc.) que podrían haber nacido de aquella en época posterior. A esa lengua se le denomina “europeo antiguo” (Alteuropäisch). Nos encontraríamos con una nueva lengua intermedia. Para una defensa de su presencia en la península [ibérica], cf. de Hoz 1963.

Por lo demás, carecemos de información para decidir la clasificación dialectal de esta lengua hipotética (la existencia de un femenino diferenciado habla a favor de un [dialecto IET]. Se han propuesto algunos nombres: Drava, Dravos; Druna, Dravina, Dravonus; Dravan-, Dravantia, Druantia; Druta, Drutus. O, por poner otro ejemplo, Sava, Savos; Savina; Savara, Savira; Savintia; Savistas. En estos casos, las raíces son claramente IE; los sufijos, también. La tesis de que es una lengua IE previa a las conocidas parece ser correcta, si tenemos en consideración el gran  lapso de tiempo entre existente entre la llegada de los indoeuropeos a Europa (en el cuarto milenio a.C.) hasta la “cristalización” de las lenguas europeas, mucho más reciente (…)

Por tanto, la propuesta de Schmid [(Alteuropäisch und Indogermanisch, 1968)] sobre la consideración del “europeo antiguo” de Krahe como simplemente IE, no puede ser aceptada. Además de por los argumentos de Tovar aparecidos en distintas publicaciones, especialmente en Tovar 1977 y 1979, debemos añadir que, en nuestra opinión, esta lengua IE conocía la oposición entre masc./fem. -os/-a (-yə), es decir, que [deriva del IET]. Debemos añadir las correcciones de Tovar: no debemos pensar en una lengua unitaria, imposible si se carece de una unidad política y administrativa, sino en una serie de dialectos más o menos evolucionados que claramente compartían determinadas isoglosas. (…)

De hecho, todos estos descubrimientos acaecidos en la década de los 50 del pasado siglo y en fechas posteriores siguen siendo válidos en la actualidad, si los encuadramos dentro de la historia del [indoeuropeo tardío]. Todavía debemos ampliar su base para enclavar al “europeo antiguo” (o más exactamente a sus dialectos) al lado de algunas lenguas IE cuya existencia podemos rastrear hasta la Europa previa a la formación de los grandes grupos lingüísticos conocidos. Han dejado su huella no solo en la hidronimia (y, en general, en la toponimia y en la onomástica), sino también en el vocabulario de las lenguas posteriores e incluso en lenguas que llegaron al periodo histórico pero que están mal documentadas; en cualquier caso, no son ni celtas, ni ilirias, ni vénetas, ni ninguno de los demás dialectos históricos, sino que son – eso creemos – antiguas lenguas independientes.

La investigación sobre el “europeo antiguo” precisamente comenzó con el estudio de algunos topónimos y nombres personales que se encuentran a lo largo de Europa, que previamente habían sido considerados pertenecientes a la lengua “ligur” (por H. d’Arbois de Jubainville y C. Jullian) o “iliria” (por J. Pokorny), a cuyos grupos lingüísticos – mal conocidos - se les dio una extensión excesiva basándose en algunas coincidencias léxicas. En la actualidad, esas hipótesis han sido abandonadas, sin embargo el concepto “europeo antiguo” no siempre es suficiente. Suele hablarse de lenguas “pre-celtas”, porque en los territorios ocupados por los celtas, los topónimos y los nombres étnicos poseen fonética no celta: especialmente la existencia de p inicial (Parisii, Pictones, Pelendones, Palantia); también existen préstamos, en el latín de dichas regiones, del mismo tipo (así, nos encontramos con Paramus en Hispania).

Más específicamente, se ha propuesto que pueblos de la península [ibérica] como los cántabros, astures, pelendones, carpetanos y vetones hablaban una lengua pre-celta (cf. Tovar 1949:12). Más estricta es la discusión en torno al lusitano (...)” (v.i.).

5. Los lingüistas han señalado antiguos contactos lingüísticos del itálico con el celta; el celta con el germánico; el germánico con el baltoeslavo. Las isoglosas de los dialectos meridionales afectan al baltoeslavo y al tocario, y, de manera parcial, al germánico y al latín.

NOTA 1. Según Adrados-Bernabé-Mendoza (1995-1998): “Uno debe distinguir, en este amplio espacio geográfico, las distintas localizaciones. Ya hemos hablado de la situación de los pueblos germánicos en el oeste, y, a su lado, los hablantes celtas, latinos e itálicos; los baltos y eslavos en el este, estando aquellos al norte de estos. Ver, entre otros, los trabajos de Bonfante (1983, 1984), sobre el antiguo emplazamiento de las comunidades de hablantes baltos y eslavos. Las isoglosas con distinta cronología nos permite, de manera parcial, reconstruir la historia de la lengua. Nótese que la información obtenida con la fonética y la morfología coincide con la propuesta por Porzig, que se centraba en el léxico.”

El celta también comparte  isoglosas con los dialectos meridionales, según Meier-Brügger (2003): “Los contactos de la lengua celta con el indoeuropeo oriental son remotos. Compárese el caso, entre otros, de los pronombres relativos, los cuales se representan en celta mediante *Hi̯o-, al contrario que en el itálico lo hacen con *kwo-/*kwi-, una característica que comparte el celta con el griego, frigio, indoiranio y eslavo.”

Existen algunas teorías arqueológicas y lingüísticas, en contra de la inclusión del IE pre-latino en el indoeuropeo occidental (Szemerényi, Colin Renfrew; v.s. en J.P. Mallory); Polomé (“The Dialectal Position of Germanic within West-Indo-European”, Proc. of the 13th Int. Congress of Linguists, Tokyo, 1983) y Schmidt (1984, revisado en Adrados–Bernabé–Mendoza, 1995-1998), que argumentan que las innovaciones comunes al celta y al germánico tuvieron lugar en un momento posterior a la migración del pueblo latino a la península itálica, es decir, que son innovaciones posteriores a aquellas del celta, latín y germánico.

Respecto a la unidad del protoitálico y del protolatín, Adrados-Bernabé-Mendoza (1995-1998): “es dudoso el antiguo esquema unitario, sin duda parcial entre el latín y el osco-umbro, rechazado por famosos lingüistas italianos, quienes relacionan las coincidencias a contactos recientes. No estoy seguro de eso asunto, ya que las innovaciones conjuntas son enormes; cf. Beeler 1966, sin embargo, no despeja las dudas. Obviamente, según la decisión que se tome, existen diferentes consecuencias históricas. Si uno considera que ambos grupos lingüísticos proceden del norte, a través de los Alpes (cf. Tovar 1950), a finales del segundo milenio, puede proponerse una unidad previa. Pero autores como Devoto (1962) o Szemerényi (1962) propusieron que los pueblos latinos procedían del este, a través de Apulia.” Ha existido un apoyo arqueológico y lingüístico continuado de los principales estudios IE sobre la derivación del itálico (y del latín) del núcleo indoeuropeo occidental, incluso tras las críticas al antiguo concepto del italo-celta (C. Watkins Italo-Celtic Revisited, 1963, K.H. Schmidt Latein und Keltisch, 1986); ver Porzig (Die Gliederung des indogermanischen Sprachgebiets, 1954), Dressler (“Über die Reknostruktion der idg. Syntax”, KZ 85, 1971), Tovar (1970), Pisani (Indogermanisch und Europa, 1974), Bonfante (“Il celtibèrico, il cèltico e l’indoeuropeo” en RALinc., ser. VIII 1983; “La protopatria degli Slavi”, en Accademia Polaca delle Scienze, Conferenze 89, 1984), Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998), etc.; sobre la cuestión arqueológica, ver Ghirshman (L’Iran et la migration des indo-aryens et des iraniens, 1977), Thomas (“Archaeological Evidence for the Migrations of the Indo-Europeans”, en Polomé (ed.) 1984), Gimbutas (“Primary and Secondary homeland of the Indo-Europeans”, JIES 13, 1985), etc. 

Sobre el concepto italo-celta de Meillet, éste parece ser actualmente rechazado por la mayoría de académicos basándose en la falta de conformidad comunitaria de las isoglosas compartidas (cf. p.ej. Watkins 1966). Sin embargo, algunas elecciones compartidas sí reflejan el hecho de que ambos dominios lingüísticos pudieron calar el uno en el otro en la antigüedad (Adrados-Bernabé-Mendoza 1995-1998). Publicaciones recientes (Gamkrelidze-Ivanov 1994-1995, Kortlandt 2007, etc.), así como estudios cuantitativos (v.s. §1.4.3) clasifican el itálico y el celta dentro de la misma rama, aunque, en ocasiones, como un grupo occidental que incluye un subgrupo italo-germánico tardío o un subgrupo celto-germánico.

NOTA 2. Hoy en día, los contactos entre el baltoeslavo y el indoiranio suelen ser considerados como contactos ‘locales’ tardíos o Sprachbund, o como algún tipo de continuum norte-oeste-este tardío (así son referidos en, p.ej., Kortlandt 1990, Mallory 1989, Adrados-Bernabé-Mendoza 1995-1998, West 2007, Anthony 2007); p.j. Mallory-Adams (2007) afirman: “Las lenguas indoirania y baltoeslava comparten la satemización y la regla ruki y pueden haber evolucionado formando un continuum oeste-este (o noroeste-sureste) encontrándose en ellas determinadas características comunes” (v.i. Indoiranio).

6. Suele emplazarse la patria germánica en la Escandinavia del Neolítico Nórdico Tardío, estando todavía en contacto con la patria italo-celta de Centroeuropa (¿proto-Únětice?); los grupos de cerámica cordada tardía ubicados al este representarían la patria baltoeslava. Beekes (1995), Adrados–Bernabé–Mendoza (1995-1998), etc.

Haywood et al. The Cassell Atlas of World History. (1997) (2011, modified from Briangotts 2009) Culturas euroasiáticas en el 2000 a.C., tras la desintegración de los DIEs.


 

Lenguas germanas como primer idioma de la mayoría (color oscuro) o lengua official del país (color claro). (2011, modificado de Shardz-Hayden 2010)

A. Germano

Los idiomas germánicos más hablados son el inglés y el alemán, con ca. 340 y unos 120 millones de hablantes nativos, respectivamente. Otros idiomas importantes son los dialectos del bajo alemán (como el holandés) y las lenguas escandinavas.

Su ancestro común es el protogermánico, que se habría hablado a mediados del primer milenio a.C. durante la Edad de Hierro de la Europa septentrional, tras la separación del pre-protogermánico, un dialecto indoeuropeo septentrional datado ca. 1500-500 a.C. La sucesión de horizontes arqueológicos sugiere que, antes de que su lengua se diferenciase en distintas ramas germánicas, los hablantes del protogermánico vivieron al sur de Escandinavia y a lo largo de la costa alrededor del 750 a.C., ocupando un área que se extendía desde los Países Bajos, al oeste, hasta el Vístula, al este. Los primeros dialectos germánicos entraron en la historia con los pueblos germánicos que se establecieron a lo largo de la frontera septentrional del Imperio Romano durante el siglo II d.C.

NOTA. Unas pocas inscripciones escandinavas en escritura rúnica que datan de ca. 200 parecen representar una etapa tardía del protonórdico; según Bernard Comrie, representa un germánico común tardío que siguió a la etapa  del “protogermánico”. Varios lingüistas históricos han señalado que el material y la continuidad social que conectan las culturas de la Edad de Bronce Nórdica (1800-500 a.C) y la Edad de Hierro prerromana (500 a.C. - 1 d.C.) tiene implicaciones respecto a la estabilidad y al posterior desarrollo del grupo lingüístico germánico. Lehmann (1977) escribe: “Posiblemente, la conclusión más importante basada en evidencias arqueológicas relevantes para los propósitos lingüísticos es suponer la existencia de ‘una gran área cultural’ que se mantuvo sin perturbaciones durante aproximadamente mil años, aproximadamente desde 1500-500 a.C. Concluir la existencia de una cultura estable permite realizar inferencias respecto a la estabilidad lingüística, que son importantes para interpretar la información lingüística germánica.”

Casco de Negau. Se lee (de derecho a izquierda):
              ///  
harikastiteiva\\\ip, “Harigast el sacerdote”. (DP, n.d.)

Las primeras evidencias de la rama germánica son los nombres registrados por Tácito en el siglo primero d.C., y en una petición del siglo segundo a.C., en el yelmo de Negau. En torno al siglo segundo d.C., algunos hablantes de los primeros dialectos germánicos desarrollaron el Futhark antiguo. Las primeras inscripciones rúnicas se limitan principalmente a nombres personales, y son difíciles de interpretar. En el siglo cuarto de nuestra era, el obispo Ulfilas desarrolló el alfabeto gótico para poder traducir la Biblia a la lengua gótica. Posteriormente, los sacerdotes y monjes cristianos, quienes además de en su lengua germánica nativa también hablaban y leían en latín, comenzaron a escribir las lenguas germánicas utilizando letras latinas ligeramente modificadas; sin embargo, los alfabetos rúnicos siguieron siendo ampliamente utilizados a lo largo de la Edad Vikinga en Escandinavia.

La Ley de Grimm consiste en un conjunto de enunciados que describen la evolución de las consonantes oclusivas heredadas desde el indoeuropeo noroccidental hasta el pre-protogermánico. Tal y como se formula en la actualidad, la Ley de Grimm consta de tres partes, las cuales deben considerarse como fases consecutivas en una cadena de cambios:

- Las oclusivas sordas pasan a ser fricativas sordas en Pgem: p*f, t*θ, k*x, kw*xw.

- Las oclusivas sonoras pasan a ser oclusivas sordas en Pgem: b*p, d*t, g*k, gw*kw.

- Las oclusivas sonoras aspiradas pierden su aspiración y cambian a oclusivas sonoras simples: bh*b, dh*d, gh*g, gwh*gw,*g,*w.

La Ley de Verner señala una serie de excepciones, indicando que las fricativas sordas se sonorizan cuando van precedidas de una sílaba no acentuada: Pgem. *s*z, *f*v, *θ*ð; como en IENOc bhratēr Pgem. *brōþēr ‘hermano’, pero en IENO mātr Pgem. *mōðēr ‘madre’.

Cultura de la edad del bronze nórdica (ca. 1200 aC), Harper Atlas of World History (1993, DP)NOTA 1. W. P. Lehmann (1961) consideraba que la “primera mutación consonántica del germánico” señalada por Jacob Grimm, o Ley de Grimm y Ley de Verner, se relacionaba principalmente con las consonantes, siendo considerada válida durante muchas décadas para generar el protogermánico, pasando por la fase pre-protogermánico, cuyo “límite superior” es la fijación del acento tónico, o acento prosódico, en la sílaba radical de la palabra, que suele coincidir con la primera sílaba de la palabra. El protoindoeuropeo presentaba un acento tonal móvil que comprendía “una alternancia de tonos graves y agudos”, así como un acento tónico cuya posición venía determinada por un conjunto de reglas basadas en los alargamientos de las sílabas de las palabra

La fijación del acento conllevó cambios fonéticos en las sílabas no acentuadas. Para Lehmann, en el “límite inferior” estaba la desaparición de la -a o -e finales en sílabas no acentuadas; por ejemplo, PIE woid-á > got. wait, “sabe”) (en lingüística, los símbolos > y < indican un descendiente genético). Antonsen (1965) concuerda con Lehmann en cuanto al límite superior, aunque posteriormente encontró en las evidencias rúnicas que la -a no desaparecía: gem. ékwakraz ... wraita ‘Yo, wakraz... escribí (esto)’. Dice: “Por lo tanto, debemos investigar un nuevo límite inferior para el protogermánico”.

NOTA 2. En ocasiones, el cambio produjo alófonos (consonantes que se pronuncian de manera diferente) según el contexto de la consonante original. Con respecto a las consonantes originales PIE kkw, Trask (2000) señala que dieron lugar a las Pgem. *x y *xw, que a su vez quedaron reducidas a *h y *hw en posición inicial de palabra. Las consonantes se alargaron o se prolongaron bajo determinadas circunstancias, apareciendo en algunas de las lenguas descendientes como grafemas geminados. Kraehenmann (2003) afirma que el protogermánico tenía consonantes largas, pero únicamente contrastaban con otras consonantes breves en medio de la palabra. Por otra parte, no eran frecuentes y sólo ocurrían, de manera casi exclusiva, en posición intervocálica tras vocales breves. Los fonemas *b, *d, *g y *gw, dice Ringe (2006), eran oclusivos en algunos entornos y fricativos en otros.

Entre los efectos de las leyes fonéticas se encuentran los siguientes ejemplos:

- pf: pods, pie, cf. Pgem. fōts; cf. got. fōtus, nor.ant. fōtr, ang. fōt, AAA fuoz.

- tþ,ð: tritjós, tercero, cf. Pgem. þriðjaz; cf. got. þridja, nor.ant. þriðe, ang. þridda, AAA dritto.

- kx,h: kwon, perro, cf. Pgem. xunðaz; cf. got. hunds, nor.ant. hundr, ang. hund, AAA hunt.

- kwxw,hw: kwos, qué, quién, cf. gem. hwoz; cf. got. hwas, nor.ant. hverr, s.ant. hwe, ang. hwā, fris.ant. hwa, AAA hwër.

- bp: werbō, lanzar, cf. gem. werpō; cf. got. wairpan, s.ant. werpan, nor.ant. verpa, ang. weorpan, BAM., nl. werpen, al. werfen.

- dt: dek, diez, cf. gem. tehun; cf. got. taihun, s.ant. tehan, nor.ant. tiu, fris.ant. tian, nl.ant. ten, AAA zehan.

- gk: gelu, hielo, cf. gem. kaldaz; cf. got. kalds, nor.ant. kaldr, ang. cald, AAA kalt.

- gwkw: gwīwós, vivo, cf. gem. kwi(k)waz; cf. got. kwius, nor.ant. kvikr, ang. cwic, AAA quec.

- bhb: bhrātēr, hermano, cf. gem. brōþēr; cf. got. bróþar, nor.ant. brōþir, ang. brōþor, AAA bruoder.

- dhd: dhworis, puerta, cf. gem. duriz; cf. got. daúr, nor.ant. dyrr, ang duru, AAA turi.

- ghg: ghansis, ganso, cf. gem. gansiz; cf. got. gansus, nor.ant. gās, ang. gōs, AAA gans.

- gwhgw/g/w: gwhormos, cálido, cf. gem. warmaz; cf. nor.ant. varmr, ang. wearm, AAA warm. Para gwhondos, lucha, cf. gem. gandaz; cf. got. gunþs, nor.ant. gandr, ang. gūþ, AAA gund

Encontramos una conocida excepción con las oclusivas sordas que no se vuelven fricativas si van precedidas por la s PIE, es decir, sp, st, sk, skw. De la misma forma, la t PIE no se convirtió en fricativa si iba precedida por p, k, o kw. Este hecho suele tratarse de forma separada bajo la ley espirante germánica.

Las vocales IENO: a,o*a; ā,ō*ō. El Pgem. tenía vocales breves *i, *u, *e, *a, y largas *ī, *ū, *ē, *ō, *ǣ?

NOTA 1. Fusiones similares tuvieron lugar en las lenguas eslavas, pero en sentido contrario. En el momento de la fusión, es probable que las vocales fuesen [ɒ] y [ɒ:] antes de que sus timbres probablemente se diferenciasen en [ɑ] y [ɔ:].

Putzger, Historischer Atlas (1954) (Dbachmann 2005)NOTA 2. Las Pgem. *ǣ y *ē también se transcriben como *ē1 y *ē2; *ē2 es un fonema cuya existencia es dudosa y cuya reconstrucción parte de un pequeño número de palabras mediante el empleo del método comparativo, ya que la mayoría de palabras que cuentan con una ē heredada del IENO (Pgem. *ē1) suelen evolucionar en ē  en gótico y en ā en otras lenguas germánicas; pero hay ocasiones en las que todas las lenguas germánicas dan como resultado una ē (es decir, Pgem. *2r got., ang., nor.ant. hēr, “aquí”). Krahe considera que *ē2 (*ē secundaria) es idéntica a *ī. Probablemente fuese una continuación de la IENO ei o ēi, que podrían haber estado en un proceso de transición de diptongos a una vocal larga simple en el periodo protogermánico. El gótico no hace distinciones ortográficas y probablemente tampoco hacía distinciones fonéticas entre *ē1 y *ē2. La existencia de dos fonemas parecidos [e:] en protogermánico se apoya en la existencia de dos tipos de runas -e- en el Futhark antiguo, Ehwaz y Eihwaz.

 

Regiones donde se hablan lenguas romances como lenguas oficiales (oscuro), por minorías importantes o con estatus oficial (claro) (modificado del DP)B. Latín

Las lenguas romances o románicas (también denominadas neolatín) son todas aquellas lenguas que descienden del latín, la lengua del Imperio Romano.

Las lenguas romances cuentan con unos 800 millones de hablantes nativos en todo el mundo, principalmente en las Américas, Europa y África, así como en diversas pequeñas regiones repartidas por todo el mundo. Las principales lenguas son el español y el portugués, con alrededor de 400 y 200 millones de hablantes nativos respectivamente, la mayoría de ellos fuera de Europa. En Europa, el francés (con 80 millones) y el italiano (con 70 millones) son las principales lenguas. Todas las lenguas romances descienden del latín vulgar, la lengua de los soldados, colonos y esclavos del Imperio Romano, que era sustancialmente diferente del latín clásico de los literati romanos. Entre el 200 a.C. y el 100 d.C., la expansión del Imperio, ligada a las políticas administrativas y educativas de Roma, hicieron del latín vulgar la lengua nativa dominante en una extensa área que se extendía desde la península ibérica hasta la costa occidental del Mar Negro. Durante la decadencia del Imperio, y tras su colapso y fragmentación en el siglo V., el latín vulgar evolucionó de manera independiente dentro de cada área local, divergiendo con el tiempo en una docena de lenguas distintas. Los imperios ultramarinos establecidos por España, Portugal y Francia después del siglo XV extendieron el romance a otros continentes — hasta el punto de que alrededor de dos tercios de todos los hablantes de lenguas romances se encuentran fuera de Europa

El latín suele ser clasificado, junto con el falisco, como dialecto itálico. Los hablantes itálicos no eran nativos de Italia, sino que migraron a la península itálica en el transcurso del segundo milenio a.C., y aparentemente estaban relacionados con las tribus celtas que recorrían una gran parte de la Europa occidental durante ese período.

Basado en The Harper Atlas of World History 1987 (Zymos 2007)Desde un punto de vista arqueológico, se aprecia que la cultura de inhumaciones de los Apeninos penetró en la península itálica ca. 1350 a.C., en dirección este-oeste; la Edad de Hierro alcanza Italia ca. 1100 a.C., con la cultura de Villanova (que practicaba la cremación), entrando en dirección norte-sur. Los pueblos osco-umbros, vénetos y leponcios, así como también los latino-faliscos, han sido asociados con esta cultura. El primer asentamiento en la colina Palatina data de ca. 750 a.C., y los primeros asentamientos en el Quirinal datan del 720 a.C.; esos asentamientos están relacionados con la fundación de Roma. Como Roma extendió su dominio político sobre Italia, el latín dominó el resto de lenguas itálicas, las cuales dejarían de hablarse en algún momento del siglo primero ca. a.C.

El itálico suele dividirse en:

·         sabélicos, que incluyen:

o    osco, hablado en el centro-sur de Italia.

o    umbro grupo:

·          umbro.

·          volsco.

·           ecuo.

·          marso.

·          piceno meridional.

·         latino-falisco, que incluye:

·         falisco, hablado en el área que rodea el Falerii Veteres, al norte de la ciudad de Roma.

·         Grupos étnicos dentro de la península itálica, ca. 600-500 aC. En Italia central, lenguas itálicas, (2011, modificado de Ewan ar Born)latín, hablado en la Italia centro-occidental. Las conquistas romanas lo difundieron por todo el Imperio Romano y más allá de sus fronteras.

La antigua lengua véneta, tal y como revelan sus inscripciones (incluyendo frases completas), estuvo estrechamente relacionada con las lenguas itálicas y en ocasiones se clasifica como perteneciente a este grupo dialectal. Sin embargo, ya que también comparte similitudes con otras ramas del indoeuropeo occidental (especialmente con el germánico), algunos lingüistas prefieren considerarla una lengua IE independiente.

Entre los cambios fonéticos ocurridos en el paso del IENO al latín se incluyen: bhf/b, dhf/b, ghh/f, gww/g, kwkw/k, pp/kw.

Los primeros hallazgos documentales de lenguas itálicas proceden de inscripciones umbras y faliscas que datan del siglo VII a.C. Los alfabetos usados se basan en el alfabeto itálico antiguo que a su vez se basa en el alfabeto griego. Las lenguas itálicas muestran una influencia menor del etrusco y algo más de las lenguas de la antigua Grecia.

 

El osco tenía mucho en común con el latín, a pesar de la existencia de algunas diferencias, aunque muchos grupos léxicos habituales en latín estaban representados por formas distintas en osco; las formas lat. uolo, uelle, uolui, y otras tantas procedentes del PIE wel-, querer, estaban representadas en osco por palabras derivadas de gher-, desear, cf. osc. herest ‘quiere, desea’ en oposición con el lat. uult (id.). El lat. locus ‘lugar’ se representaba con la forma osc. slaagid.

En fonología, el osco también presenta una evolución diferente, ya que IENO kw osc. p en lugar de la lat. kw (cf. osc. pis, lat. quis); IENO gw osc. b en lugar del latín w; IENO bh, dh mediales osc. f, en contraste con lat. b o d (cf. osc. mefiai, lat. mediae); etc.

NOTA. Una muestra en falisco aparece escrita alrededor del borde de una pintura sobre una pátera: foied vino pipafo, cra carefo, que en latín arcaico habría sido hodie vinom bibabo, cras carebo, traducido como ‘hoy beberé vino; mañana no tendré’ (R. S. Conway, Italic Dialects). Entre otras características distintivas, muestra la retención de una f medial que en latín se convirtió en b, siendo la evolución de IENO gh f  (fo-, en contraste con el lat. ho-).

La inscripción Duenos (alat. duenus, lat. buenus) en latín antiguo, sexton siglo aC. Ilustración de Hermes (1881, PD)

De ahí que se reconstruyan los siguientes cambios ocurridos en el paso del indoeuropeo noroccidental al protoitálico:

- Las labiovelares sonoras dejan de ser redondeadas o sufren lenición: gw*g/*w, gwh*gh.

- Las aspiradas sonoras se vuelven, primero sordas y, luego, se fricativizan: bh*ph*ɸ*f; dh*th*θ; gh*kh*x.

NOTA. Con respecto a la intervocálica gh ita. *x, los lingüistas (ver Joseph & Wallace, 1991) suelen proponer que evolucionó como la g o k falisca, mientras que en latín se convirtió en h glotal, sin que se produjese un cambio en la manera de articulación. Picard (1993) rechaza esa propuesta citando principios de fonética abstracta, mientras que Chela-Flores (1999) lo argumenta citando ejemplos de la fonología española.

- IENO s Ita. *θ ante r (cf. ita. kereθrom, lat. cerebrum); sin cambios en el resto de posiciones.

Se han encontrado 8 casos; además de los 6 casos del latín clásico (es decir, N-V-A-G-D-Ab), existía un locativo (cf. lat. proxumae viciniae, domī, carthagini; osc. aasai, lat. ‘in ārā’, etc.) y un instrumental (cf. Columna Rostrata lat. pugnandod, marid, naualid, etc; osc. cadeis amnud, lat. ‘inimicitiae causae’; osc. preiuatud, lat. ‘prīuātō’, etc.). Respecto a un origen diferenciado de los genitivos y dativos, compárese el genitivo (Lapis Satricanus:) Popliosio Valesiosio (el tipo en -ī es, de hecho, bastante antiguo, Segomaros -i), y el dativo (Fíbula de Preneste:) numasioi, (Epitafio de Lucio Cornelio Escipión:) quoiei.

Distribución diacrónica de pueblos de habla celta: máxima expansion (ca. 200 aC) y territorios de habla moderna. (2011, modificado de Dbachmann 2010)

C. Celta

Las lenguas celtas son las lenguas que descendieron del protocelta, o celta común.

Durante el primer milenio a.C., especialmente entre el 400-100 a.C. se hablaron por toda Europa, desde el sudoeste de la península ibérica al Mar del Norte, desde el curso alto Rin y el curso bajo del Danubio hasta el Mar Negro y el exterior de la península balcánica, penetrando en Asia Menor (Galacia). En la actualidad, las lenguas celtas se encuentran limitadas a unos pocos enclaves situados en las Islas Británicas y en la península de Bretaña, Francia.

La distinción del celta en diferentes subfamilias sucedería alrededor del año 1000 a.C. Los primeros celtas suelen asociarse con la cultura arqueológica de los Campos de Urnas, la cultura La Tène, y la cultura Hallstatt.

Algunos eruditos distinguen entre un celta continental y otro insular, arguyendo que las diferencias entre las lenguas goidélicas y las britónicas surgieron tras la separación de las lenguas celtas continentales. Otros estudiosos distinguen entre el celta-P y el celta-Q, colocando a las lenguas celtas continentales en el primer grupo – con excepción del celtíbero, que es una lengua celta-Q.

NOTA.  Existen dos esquemas opuestos. Un esquema, planteado por Schmidt (1988) entre otros, une el galo con las lenguas britónicas en un nodo celta-P, dejando las lenguas goidélicas como celta-Q. La diferencia entre las lenguas P y Q estriba en el tratamiento de kw IENO, que se convirtió en *p en las lenguas celtas-P y en *k en las goidélicas. Un ejemplo es la raíz verbal cel. kwrin- ‘comprar’, que se convirtió en la galesa pryn-, y en la ga.ant. cren-.

Territorio central Hallstatt (ca. 800 aC) y su influencia (ca. 500 aC); cultura La Tène (ca. 450 aC) y su influencia (ca. 50 aC). Tribus celtas importantes etiquetadas. (Modificado de Dbachmann 2008)El otro esquema une las lenguas goidélicas y britónicas dentro de la rama del celta insular, mientras que el galo y el celtíbero se relacionan con el celta continental. Según esta teoría, el cambio fonético en el ‘celta-P’ del sonido  kw  en p tuvo lugar de manera independiente en distintas regiones. Los defensores de la hipótesis del celta insular señalan otras innovaciones compartidas entre las lenguas celtas insulares, entre las que se incluyen: la flexión de las preposiciones; el orden VSO, y la lenición de la m intervocálica en β̃, una bilabial fricativa sonora nasalizada (un sonido extremadamente raro), etc. Sin embargo, no existe la presunción de que las lenguas celtas continentales descienda de un ancestro común o “protocelta continental”. El esquema insular/continental suele considerar al celtíbero como la primera rama en separarse del protocelta, escindiéndose posteriormente el galo y el celta insular.

Entre los cambios que tuvieron en el paso del IENO al protocelta se encuentran:

- Consonantes: p *ɸ*h en posiciones inicial e intervocálica. Cel. *ɸsxs, *ɸtxt

Inscripción en galo ϹΕΓΟΜΑΡΟϹ ΟΥΙΛΛΟΝΕΟϹ ΤΟΟΥΤΙΟΥϹ ΝΑΜΑΥϹΑΤΙϹ ΕΙωΡΟΥ ΒΗΛΗϹΑΜΙ ϹΟϹΙΝ ΝΕΜΗΤΟΝ “Segomaros, hijo de Uillū, ciudadano (toutious) de Namausos, dedicó este santuario a Belesama” (Fabrice Philibert-Caillat 2004)NOTA. La p del IET se perdió en protocelta, pasando por las etapas ɸ (tal vez en lus. porcos) y h (tal vez representada en el topónimo Hercynia si éste es de origen celta) antes de perderse completamente en posición inicial y entre vocales. El grupo consonántico IENO sp- pasó a s en gaélico antiguo y a f en britónico; mientras que Schrijver (1995) argumenta a favor de la existencia de una etapa intermedia *sɸ- (en la cual ɸ  permaneció como un fonema independiente hasta después de la división del protocelta insular en goidélico y britónico), McCone (1996) cree que es más razonable pensar que el grupo sp- permaneció sin cambios en protocelta, es decir, que el cambio de p a *ɸ no ocurrió cuando iba precedida de s.

Aspiradas: dhd, bhb, ghx, gwhgw; pero gwb.

Vocales: ō ā, ū (en sílaba final); ēī; IENO u-w cel. o-w.

Diptongos: āiai, ēiei, ōioi; āuau, ēu,ōuou.

Resonantes: la, li (ante oclusivas); ar, ri (ante oclusivas); am; an.

El concepto italo-celta hace referencia a la hipótesis de una posible descendencia común de los dialectos itálico y celta, el protoitalo-celta, en una etapa posterior a la del indoeuropeo tardío. Dado que tanto el protocelta como el protoitálico datan de la etapa inicial de la Edad de Hierro (es decir, de los siglos inmediatamente anteriores y/o posteriores al 1000 a.C.), un probable marco temporal para el periodo de contacto lingüístico sería presuntamente la Edad de Bronce tardía, desde el comienzo del segundo milenio a.C. hasta la mitad del mismo. Tal agrupación fue propuesta por Meillet (1890), y ha recibido recientemente el apoyo de Kortlandt (2007), entre otros (v.s.).

NOTA. Uno de los argumentos a favor del italo-celta es el uso del genitivo temático I (p.ej. dominus, domini). Encontrado tanto en itálico (Popliosio Valesiosio, Lapis Satricanus) como en celta (lepóntico, celtíbero -o), sin embargo, se han encontrado indicios de un genitivo PIE en -osjo, por lo que la expansión del genitivo -i podría haber ocurrido de manera independiente en los dos grupos, o por difusión geográfica. El uso compartido del sufijo tanto en itálico como en celta podría atribuirse a un contacto posterior, en lugar de a un origen unitario. El genitivo -i ha sido comparado con la formación Cvi en sánscrito, pero tal formación podría ser fruto de un desarrollo tardío.

Otros argumentos señalan el colapso del aoristo y del perfecto PIE, tanto en celta como en itálico, en un único tiempo pasado; y el origen de un subjuntivo en -ā, tanto para el itálico como para el celta, a partir de un antiguo optativo en -ā-. Dicho optativo no se conoce en otras lenguas, pero el sufijo aparece en las formaciones de pasado en baltoeslavo y en tocario, y posiblemente también en -ahh- hit.

Mapamundi con países con mayoría de hablantes eslavos (color oscuro), y una minoría significativa de hablantes (color claro) de más del 10%. (Therexbanner 2010) D. Eslavo

Las lenguas eslavas o eslavónicas son habladas en gran parte de Europa Oriental, extensas áreas de los Balcanes, en partes de Europa Central, y en la parte septentrional de Asia. Las lenguas más habladas son el ruso y el polaco, con 165 millones y alrededor de 47 millones de hablantes respectivamente. La lengua eslava literaria más antigua es el antiguo eslavo eclesiástico, cuya evolución originaría el eslavo eclesiástico.

Basado en información y mapas de Mallory–Adams (1997). (Slovenski Volk 2009)Existe cierto debate sobre si la rama pre-eslava se separó directamente de un dialecto IET septentrional, o si pasó por una fase protobaltoeslava, cuya escisión habría tenido lugar antes del año 1000 a.C. originando sus dos sub-ramas principales.

La patria original de los hablantes protoeslavos sigue siendo una cuestión controvertida. Los hidrónimos más antiguos reconocidos como eslavos se encuentran en la parte septentrional y occidental de Ucrania y sur de Bielorrusia. También se ha señalado que el protoeslavo parece carecer de vocabulario marítimo.

La secesión de la lengua protoeslava a partir de una lengua previa protobaltoeslava ha sido estimada, siguiendo criterios arqueológicos y glotocronológicos, entre el 1500-1000 a.C. (v.i. Báltico). La fecha para datar al eslavo común suele fijarse en torno al 600 d.C.

En el siglo VII, los distintos dialectos derivados del eslavo común ocupaban extensas zonas. La diferenciación lingüística recibió impulso gracias a la dispersión de los pueblos eslavos por un amplio territorio - que en Europa Central excedía la extensión actual de los territorios ocupados por los hablantes de lenguas eslavas. Los documentos escritos en los siglos IX, X y XI ya muestran algunas características lingüísticas locales.

NOTA. Por ejemplo, los monumentos de Frisinga muestran una lengua que contiene algunos elementos fonéticos y léxicos que son propios de los dialectos eslovenos (p.ej. rotacismo, la palabra krilatec).

En la segunda mitad del siglo IX, el dialecto hablado al norte de Tesalónica sirvió de base para escribir el primer idioma eslavo, creado por los hermanos Cirilo y Metodio, quienes tradujeron fragmentos de la Biblia, así como otros libros eclesiásticos. La lengua que registraron se conoce actualmente como antiguo eslavo eclesiástico. El antiguo eslavo eclesiástico no es idéntico al protoeslavo pues presenta características que lo distinguen claramente de éste. Sin embargo, todavía son idiomas bastante parecidos, llegando Cirilo y Metodio, en la misión que llevaron a cabo en Gran Moravia y Panonia, a demostrar que el antiguo eslavo eclesiástico y otros dialectos eslavos eran mutuamente comprensibles. Allí, el arcaico dialecto eslavo meridional empleado para sus traducciones era, sin ningún género de duda, comprendido por la población local que hablaba un arcaico dialecto eslavo occidental.

ZographensisColour.jpgComo parte de su preparación para la misión, crearon el alfabeto glagolítico en el año 862 y se tradujeron los libros de oraciones y litúrgicos más importantes, incluido el Evangeliario Aprakos - un leccionario de los Evangelios que contenía lecturas únicamente para días festivos y para los domingos -, un salterio, y Hechos de los Apóstoles.

Página del Codex Zographensis (s. X-XI dC) en antiguo eslavónico eclesiástico (PD)La lengua y el alfabeto se enseñaron en la Gran Academia Morava (AEE Veľkomoravské učilište) y fueron utilizados en documentos y libros gubernamentales y religiosos. En el año 885, el uso del AEE fue prohibido en la Gran Moravia, por orden papal, en favor del latín. Los estudiantes de los dos apóstoles, quienes fueron expulsados de la Gran Moravia el año 886, llevaron el alfabeto glagolítico, junto a la antigua lengua eslava eclesiástica, a tierras del Imperio Búlgaro, donde fue enseñado y utilizado para la creación del alfabeto cirílico en la Escuela Literaria de Preslav.

Cambios vocálicos del indoeuropeo tardío al protoeslavo:

- IET *ī, *ei → esl. *i1; IET *i*i → esl. *ь; IET *u*u esl. *ъ; IET ū → esl. *y.

- IET *e esl. *e; IET *ē → esl. *ě1;

- IET *en, *em esl. *ę; IET *an, *on; *am, *om*an; *am esl. *ǫ.

- IET *a, *o*a esl. *o; IET *ā, *ō esl. *a; IET *ai, *oi*ai → esl. *ě2. Reducción *ai (*ăi/*ui) → esl. *i2; IET *au,*ou*au esl. *u.

NOTA. Además de estas equivalencias esquematizadas, aparecieron otros patrones (ver el artículo de Kortlandt http://www.kortlandt.nl/publications/art066e.pdf>, From ProtoIndo-European to Slavic):

· Las vocales *i2, *ě2 se desarrollaron con posterioridad a *i1, *ě1. En el protoeslavo tardío no existían diferencias de pronunciación entre *i1 e i2 así como tampoco las había entre *ě1 y *ě2. Sin embargo, sí habían causado distintos cambios en las velares precedentes, v.i.

· Las yers *ь, *ъ  del protoeslavo tardío < anteriormente *i, *u evolucionaron a partir de unas reducidas *e, *o respectivamente, del IET. La reducción probablemente fue un proceso morfológico en lugar de fonético.

· Podemos observar una reducción similar de *ā en (y finalmente *y) en algunas terminaciones, especialmente en sílabas cerradas.

· El desarrollo de la *i2 esl. también fue un fenómeno morfológico, originándose únicamente en algunas terminaciones.

· Otra fuente para la *y protoeslava es la procedente de préstamos germánicos – los préstamos ocurrieron cuando el protoeslavo había dejado de tener *ō  en sus palabras nativas, ya que la *ō  IET había evolucionado a .

· La *ə  IET desapareció sin dejar rastro cuando ocurría en sílaba no inicial.

· La *eu  IET probablemente evolucionó a *jau en el protoeslavo temprano (o durante la época baltoeslava), y con el tiempo dio origen a la *ju protoeslava.

· Según algunos autores, los diptongos largos del IET *ēi, *āi, *ōi, *ēu, *āu, *ōu evolucionaron de dos maneras en el protoeslavo inicial; a saber, se redujeron en sílaba final en las sencillas *ei, *ai, *oi, *eu, *au, *ou pero perdieron el segundo elemento en cualquier otra posición, dando *ē, *ā, *ō para, posteriormente, seguir los desarrollos arriba señalados.

Otros cambios vocálicos que tuvieron lugar en el protoeslavo incluyen *jo, *, *jy que cambiaron a *je, *, *ji; *o, *ъ, *y también cambiaron a *e, *ь, *i tras *c, *ʒ, *s’ que evolucionaron como resultado de la 3ª palatalización; *e, *ě cambiaron a *o, *a tras *č, *ǯ, *š, *ž en determinados contextos o palabras; un cambio semejante de *ě a *a tras *j parece haber tenido lugar en protoeslavo pero puede que esta modificación se debiese a un proceso de analogía.

Respecto al origen de las consonantes protoeslavas, encontramos las siguientes relaciones:

- IET *p esl. *p; IET *b, *bh esl. *b.

- IET *t esl. *t; IET *d, *dh esl. *d.

- IET *k, *kw esl. k (la *kj palatalizada esl. s); IET *g, *gh, *gw, *gwh esl. *g (las palatalizadas*gj, *gjh esl. *z)

- IET *s esl. *s; ante consonante sonora IET *z esl. *z; ante consonante tras *r, *u, *k, *i, probablemente también tras *l esl. *x. 

- IET *m en posición final esl. *n (<bat.esl. *n).

- IET * esl. *im, *um; IET * esl. *in, *un; IET * esl. *il, *ul; IET esl. *ir, *ur.

- IET *w esl. *v (<bat.esl. *w); IET *j esl. *j.

Según Barford (A history of Eastern Europe: crisis and change, 2007). (Slovenski Volk (2009)En determinadas palabras la *x protoeslava evolucionó a partir de fonemas IET como *ks, *sk.

 

 

 

 


 

Adaptado de Gimbutas (The Balts, 1963). (Map Master 2007)E. Báltico

Las lenguas bálticas se hablaron en un área que se extendía por el este y el sureste del mar Báltico en Europa del Norte.

El grupo lingüístico suele dividirse en dos sub-grupos: báltico occidental, compuesto totalmente por lenguas muertas como el prusiano o el galindio, y el báltico oriental, compuesto también por leguas extintas, además de las supervivientes lituano y letón. Aunque están relacionados, el lituano y el letón difieren sustancialmente el uno del otro y no son mutuamente comprensibles.

El registro lingüístico báltico más antiguo es el léxico de Elbinger de comienzos del siglo XIV. Contiene 802 equivalencias de palabras prusianas arcaicas y del antiguo alto alemán central. El texto báltico más antiguo está escrito en prusiano arcaico; data de mediados del siglo XIV y únicamente consta de once palabras. Los primeros textos, en formato libro, en lituano arcaico y en letón arcaico son del siglo XVI; esos textos son traducciones de un catecismo y del Padre Nuestro.

Tanto el báltico como el eslavo comparten tantas similitudes que la mayoría de lingüistas, siguiendo la estela de notables indoeuropeístas como August Schleicher y Oswald Szemerényi, consideran que ambos grupos se separaron de un ancestro común, la lengua protobaltoeslava, datada ca. 1500-500 a.C., dependiendo de las distintas estimaciones cronológicas.

Área lingüística baltoeslava, Ramat (1993). (Slovenski Volk 2009)NOTA 1. Respecto a los cálculos aproximados sobre el baltoeslavo, la “glotocronología clásica” liderada por el eslavista checo M. Čejka en 1974 data la separación del balto eslavo entre 910±340 a.C., Sergei Starostin en 1994 la dató en el año 1210 a.C., mientras que la “glotocronología recalibrada” dirigida por Novotná & Blažek sitúa la fecha para la separación de ambos grupos entre 1400-1340 a.C. Ésta última datación coincide con la cultura Trziniec-Komarov, cultura que se extendía desde Silesia hasta Ucrania central entre 1500-1200 a.C.

NOTA 2. Hasta la publicación de la obra de Meillet Dialectes indo-européens de 1908, la unidad baltoeslava era incuestionable entre los lingüistas - como señala al comienzo del capítulo de Le Balto-Slave, “L’unité linguistique balto-slave est l’une de celles que personne ne conteste”. La crítica que Meillet realizó del baltoeslavo se centraba en las siete características enumeradas por Karl Brugmann en 1903, en un intento por mostrar que ninguna de ellas por sí sola es suficiente para probar la unidad lingüística. Szemerényi, al reexaminar los resultados de Meillet, concluye que las lenguas bálticas y las eslavas compartieron un “periodo con una lengua y una vida en común”, llegando a separarse tras una incursión de las tribus germánicas a lo largo del Vístula y del Dniéper al comienzo de la Era Común.

V. Ivanov y V. Toporov propusieron una nueva teoría en los años 60 del pasado siglo: los grupos que se separaron del protolenguaje baltoeslavo fueron el báltico occidental, el báltico oriental y el protoeslavo. Según esta teoría, el protoeslavo es un dialecto baltoeslavo periférico e innovador cuya repentina expansión fue producto de una conjunción de circunstancias históricas. La evidencia onomástica muestra que las lenguas bálticas se hablaron en un territorio más extenso que el actual, siendo reemplazadas posteriormente por las lenguas eslavas.

NOTA. De entre las isoglosas compartidas por las lenguas baltoeslavas, las más importantes son:

· La ley de Winter: alargamiento de vocales breves ante una plosiva sorda, normalmente en sílaba cerrada.

· Las resonantes silábicas IET evolucionaron de manera similar, añadiendo una i o una u antes de ellas. Kuryłowicz pensó que los reflejos *uR surgieron tras las velares IET; y también es notable la antigua opinión de J.Endzelīns y R. Trautmann, quienes opinaba que los reflejos *uR son el resultado de morfemas en grado cero que en IET tenían una *o Pbat.esl. *a en grado normal. Matasović (2008) propone las siguientes reglas internas tras la IET *r̥ bat.esl. *ər: 1) *ə→*i en sílaba final; 2) *ə→*u tras velares y ante nasales; 3) *ə→*i en cualquier otra posición.

· Ley de Hirt: retracción del acento IET a la sílaba precedente cerrada por una laringal.

· Ascenso del acento agudo ante laringales IET en sílaba cerrada.

· Reemplazo del genitivo singular IET de los sustantivos temáticos con el ablativo.

· Formación del tiempo pasado en *-ē (cf. lt. pret. dãvė, “dio”, AEE imperfecto bě, “era”)

· Generalización del tema neutro to- IET para el nominativo singular de los demostrativos masculino y femenino en lugar del pronombre IET so-, so, sā, tod bat.esl. *tos, *tā, *tod.

· Formación de adjetivos definidos con una construcción de adjetivo y de pronombre relativo; cf. lt. geràsis, “el bien”, vs. gras, “bueno”; AEE dobrъjь, “el bien”, vs. dobrъ, “bueno”.

Del resto de innovaciones acaecidas durante el periodo de unificación baltoeslavo destacan las isoglosas relacionadas con la satemización, Ruki, cambio de la IET *o BSl. *a (compartidas con el germánico, indoiranio y anatolio) y la pérdida de labialización de las labiovelares IET (compartida con el indoiranio, armenio y tocario), dichas isoglosas no son excluyentes. De entre los arcaísmos baltoeslavos más relevantes se encuentra la retención de restos de un antiguo acento tonal IET. ‘Ruki’ es el término utilizado para hacer referencia a la ley del cambio fonético que tuvo lugar especialmente en los dialectos bat.esl. y arios. El nombre del término procede de los sonidos que causan el cambio fonético, es decir IET *s š / r, u, k, i (se asocian con una palabra eslava que significa ‘manos’ o ‘brazos’). La *s sibilante se retrae a *ʃ  tras *i, *u,* r, y tras las velares (es decir, tras *k que podría haberse desarrollado a partir de *k, *g, *gh). Debido al carácter de la retracción, se trataría de una sibilante apical (como en español), en lugar de dorsal (como en inglés). La primera fase (*s *š) parece ser universal, la retroflexión posterior (ocurrida en sánscrito y puede que también en protoeslavo) se debe a la nivelación del sistema de sibilantes; así, en la tercera fase se produce la retracción a la velar *x en eslavo y también en algunas lenguas indias medias, con paralelismos en, por ejemplo, español. Esta regla fue formulada por primera vez para el IE por Holger Pedersen.

Tanto el báltico como el eslavo presentan un importante número de correspondencias léxicas ; hay al menos 100 palabras que son exclusivamente bat.esl., fruto o bien de la innovación conjunta o bien por compartir el mismo desarrollo semántico a partir de la raíz PIE; como en el caso de la palabra bat.esl. *lēipā, “tilo” lt. líepa, pru.ant. līpa, lv. lipa; esl. *lipa; bat.esl. *rankā, “mano” lt. rankà, pru.ant. rānkan, lv. rùoka; esl. *rǭkà (cf. AEE rǫka); bat.esl. *galwā́, “cabeza” lt. galvà, pru.ant. galwo, lv. galva; esl. *golvà (cf. AEE glava).

F. Dialectos escasamente testimoniados
Mesapio

El mesapio (también conocido como mesápico) es una lengua extinta del sureste de Italia, hablada en las regiones de Apulia y Calabria. Fue hablado por las tres tribus yapigias de la región: los mesapios, los daunios y los peucetios. El idioma, un dialecto centum, se ha conservado en aproximadamente 260 inscripciones de los siglos VI y V a.C. Se extinguió tras ser conquistada la región, y sus habitantes asimilados, por el Imperio Romano.

Algunos han llegado a proponer que el mesapio era una lengua iliria. Las lenguas ilirias se hablaron principalmente en la orilla opuesta del mar Adriático. La conexión entre el mesapio y el ilirio suele basarse en los nombres personales encontrados en inscripciones funerarias y en referencias clásicas, dado que apenas existen restos de la lengua iliria.

NOTA. Algunas de las características fonéticas de la lengua pueden afirmarse con bastante seguridad:

· PIE *o breve a, como en la última sílaba del genitivo kalatoras.

· PIE *m finaln, como en aran.

· PIE *njnn, como en el praenomen mesapio Dazohonnes vs. el praenomen ilirio Dazonius; el genitivo mesapio Dazohonnihi vs. el genitivo ilirio Dasonii, etc.

· PIE *tjtth, como en el praenomen mesapio Dazetthes vs. ilirio Dazetius; el genitivo mesapio Dazetthihi vs. el genitivo ilirio Dazetii; a partir de un tema compartido en ilirio y mesapio Dazet-.

· PIE *sjss, como en mesapio Vallasso para Vallasio, un derivado del nombre más corto Valla.

· La pérdida de la *-d final, como en tepise, y probablemente también de la *-t final, como en -des, tal vez con el significado ‘colocar’, del PIE *dhe- ‘colocar, poner’.

· El cambio de las aspiradas sonoras protoindoeuropeas a consonantes sonoras simples: PIE *dhd, como en mesapio anda (< PIE *en-dha- < PIE *en- ‘en’, compárese gr. entha); y PIE *bhb, como en mesapio beran (< PIE *bher- ‘llevar’).

· PIE *auā ante (al menos ciertas) consonantes: Bāsta, a partir de Bausta.

· La forma penkaheh – que Torp identificaba con el tema osco pompaio – un derivado del numeral protoindoeuropeo *penkwe ‘cinco’.

· Si esta última identificación es correcta, indicaría que en mesapio (al igual que en venético y en ligur) las labiovelares originales (*kw,*gw, *gwh) se retuvieron como guturales en lugar de evolucionar a labiales. El cambio de o a a es interesante pues suele asociarse con las ramas indoeuropeas septentrionales tales como el gótico, albanés y lituano, mientras que tal cambio no tiene lugar en el resto de dialectos meridionales conocidos. La griega Aphrodite aparece en la forma Aprodita (dat. sg., fem.).

· Deecke ha unido con perspicacia el uso de consonantes dobles, cuyo uso aparece reflejado en las inscripciones mesapias, con la tradición que afirma que su uso fue introducido en Roma por el poeta Ennio, quien procedía de la ciudad mesapia de Rudiae (Festus, p. 293 M).

Venético

El venético se hablaba en la región italiana del Véneto, situada entre el delta del río Po y el sector meridional de los Alpes. Era una lengua del grupo centum.

Algo más de 300 inscripciones breves, datadas entre los siglos VI a.C. y I d.C., documentan la existencia de esta lengua. Sus hablantes han sido identificados con el antiguo pueblo llamado Veneti por los romanos y Enetoi por los griegos. Las inscripciones usan una variedad del alfabeto itálico septentrional, semejante al alfabeto itálico arcaico. La lengua se extinguió en torno al primer siglo, cuando los habitantes locales fueron asimilados en la esfera romana.

NOTA. La relación existente entre el venético y otras lenguas indoeuropeas todavía es materia de estudio, aunque la mayoría de académicos parecen estar de acuerdo en la estrecha relación de parentesco existente entre el venético, junto con el liburnio, y las lenguas itálicas. El venético podría tener algún tipo de relación con las lenguas ilirias, aunque los actuales académicos refutan la teoría que relaciona estrechamente al ilirio con el venético.

Se han señalado interesantes paralelismos con el germánico, especialmente en sus formas pronominales:

ven. ego ‘yo’, ac. mego ‘me’; got. ik, ac. mik; pero cf. lat. ego, ac. me.

ven. sselboisselboi ‘a sí mismo’; AAA selb selbo; pero cf. lat. sibi ipsi.

El venético tenía seis, o incluso siete, casos nominales, así como cuatro conjugaciones (al igual que el latín). Se conocen unas 60 palabras, siendo algunas préstamos lingüísticos latinos (liber.tos. < libertus) o etruscos. Aunque muchas de esas sesenta palabras presentan un origen claramente indoeuropeo, como la ven. vhraterei (< PIE *bhreh2terei) ‘al hermano’.

En venético, las oclusivas PIE *bhf, *dhf, *ghh, en posición inicial (como en latín y en osco-umbro), pero *bhb, *dhd, *ghg, en posición intervocálica, como en latín. Para el venético, al menos los desarrollos de *bh y *dh están claramente registrados. Tanto el falisco como el osco-umbro preservaron *bhf,* dhf, *ghh en posición interna.

También existen indicios del desarrollo de la *gw inicial PIE w-, *kw inicial PIE kv y *gwh inicial PIE f en venético, siendo todos esos desarrollos paralelos con el latín, como también lo es la asimilación regresiva de la secuencia PIE *p...kw... kw...kw... (p.ej. *penkwe *kwenkwe, “cinco”, *perkwu *kwerkwu, “roble”), una característica que también está presente en itálico y en celta (Lejeune 1974).

LIGUR

La lengua ligur fue hablada en época prerromana, e incluso romana, por un antiguo pueblo del noroeste de Italia y el sureste de Francia conocido como ligures. Se conoce muy poco de esta lengua (principalmente permanecen nombres de lugar y nombres personales) que se cree es de origen indoeuropeo; aunque parece que fue influida de manera significativa por otras lenguas IE, principalmente celtas (galo) y latín.

Estrabón afirma “En cuanto a los Alpes... Muchas tribus (éthnê) ocupan dichas montañas, siendo todas ellas celtas (Keltikà) a excepción de los ligures; pero aunque los ligures pertenecen a un pueblo diferente (hetero-ethneis), parecen compartir su modo de vida con los celtas (bíois).”

Liburnio

La lengua liburnia es una lengua extinta hablada por los antiguos liburnios en la región de Liburnia (al sur de la península de Istria) en época clásica. Suele clasificarse como lengua del grupo centum. Parece que pertenecía a la misma rama indoeuropea que la lengua venética; de hecho, la lengua liburnia bien podría haber sido un dialecto venético.

NOTA. Sin embargo, no se conocen escritos en liburnio. El agrupamiento del liburnio con el venético se basa en onomásticas liburnias. En particular, los antropónimos liburnios presentan fuertes afinidades con el venético, con muchos nombres recurrentes en ambas lenguas, o con formas similares, y el uso de una determinada cantidad de raíces compartidas por ambas lenguas, como Vols-, Volt-, y Host- (<PIE *ghos-ti- ‘extranjero, invitado, huésped’). Los nombres liburnios y venéticos también tienen comparten sufijos, como -icus y -ocus.

Estas características sitúan al liburnio y al venético fuera de la esfera onomástica iliria, aunque este hecho no excluye la posibilidad de que el venético-liburnio y el ilirio podrían haber estado estrechamente relacionados, pertenecientes a la misma rama indoeuropea. De hecho, un determinado número de lingüistas argumentan que éste es el caso, basándose en las características fonéticas semejantes y en los nombres comunes al venético-liburnio por un lado y al ilirio por otro.

Liburnia fue conquistada por los romanos el 35 a.C., y su lengua fue reemplazada por el latín, lo que conllevó la extinción de la lengua aproximadamente al comienzo de la Era Común.

Lusitano

El lusitano (llamado así por los Lusitani o lusitanos) fue una lengua IE paleohispánica conocida únicamente por cinco inscripciones y numerosos topónimos y teónimos. Antes de la conquista romana, la lengua se habló en Lusitania, territorio habitado por tribus lusitanas que se extendía desde el Duero hasta el río Tajo, en el sector occidental de la península ibérica, donde ya estaban establecidas con anterioridad al siglo VI a.C.

La lengua suele ser considerada un dialecto IE pre-celta (pudiendo provenir de una lengua italo-celta), a menudo asociada a la lengua de los vetones y al substrato lingüístico de galaicos y astures, basándose para establecer esas asociaciones en los hallazgos arqueológicos y en las descripciones de los antiguos historiadores.

NOTA.  La asociación de la lengua lusitana al grupo IE pre-celta es respaldada por Tovar, Schmidt y Gorrochategui, entre otros, mientras que Untermann la considera una lengua celta. La teoría de que era una lengua celta se basa, en gran medida, en el hecho histórico de que las únicas tribus indoeuropeas que habitaron Hispania en esa época eran tribus celtas. El evidente carácter celta de gran parte de su léxico -antropónimos y topónimos- también respaldan la afiliación celta. Sin embargo, existe un problema fundamental en la teoría celta: la preservación en lusitano de la *p- inicial PIE, ej: pater ‘padre’, o porcom ‘cerdo’. Las lenguas celtas perdieron la *p- inicial durante su evolución; compárese lat. pater, gal. ater, y lat. porcum, ga.ant. orc. Sin embargo, la presencia de la *p inicial no excluye necesariamente la posibilidad de que el lusitano fuese una lengua celta; la teórica evolución de la *p inicial IET *ɸ *h cel. , podría implicar que en una fase previa a la pérdida de *p- se produjo la escisión de un dialecto protocelta (o italo-celta), o incluso durante la fase en la que *p- se volvió *ɸ- (aunque la separación se tuvo que producir obligatoriamente antes de que evolucionase a *h-, previo a su total  desaparición); ya que la letra p del alfabeto (2011, modificado de Alcides Pinto 2010)latino podría haber sido usada para representar cualquiera de los dos sonidos.

F. Villar y R. Pedrero relacionan el lusitano con las lenguas itálicas. La teoría se apoya en los paralelismos existentes en los nombres de las deidades, como lat. Consus, lus. Cossue, lat. Seia, lus. Segia, o marrucino Iovia, lus. Iovea(i), etc. y otros ítems léxicos, como umb. gomia, lus. comaiam, junto con los paralelismos existentes entre otros elementos gramaticales.

II. Dialectos septentrionales IE en Asia: Tocario

La rama tocaria es una de las más desconocidas dentro del grupo de los dialect